EDITORIAL

Una reducción que sigue sin acabar con los desequilibrios

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BUEN DATO DE la lista de espera quirúgica. Y lo es sin ambages y sin paliativos. Resulta evidente, a la vista de las cifras dadas a conocer por la Consejería de Sanidad, el esfuerzo que se ha hecho para reducir los pacientes y el tiempo que los castellanos y leoneses tienen que esperar para ser operados en cualquiera de los hospitales de la Comunidad.

Un descenso que evidencia, también, el fuerte incremento que se había producido con anterioridad. Lo que ahora se nota es el trabajo realizado durante los últimos meses para frenar ese ascenso, primero,e y reducirlo, después.

Dicho esto, parece claro que aún queda trabajo por hacer, toda vez que sigue habiendo desequilibrios entre hospitales o, lo que es lo mismo, entre provincias. El hecho de que sean menores al haberse reducido no signfica que no existan y que, pese a ese esfuerzo, continúen siendo importantes. La premisa sobre la que se está obligado a trabajar desde la Consejería de Sanidad, que dirige Antonio Sáez Aguado, pasa obligatoriamente porque todos los ciudadanos de la Comunidad tengan los mismos derechos a la hora de ser intervernidos quirúrgicamente. Que es tanto como decir que todos, sin excepción, deben contar con la misma demora residan donde residan y se despierten donde se despierten. Tesis que es la misma con la que Castilla y León trabaja, con buen criterio, cuando se trata de las situaciones con el resto de comunidades.

Nadie niega el esfuerzo que resulta evidente, como demuestran los números. Un tijeretazo que se traduce en un rebaja importante en el número de pacientes y en la demora dentro de la comparativa anual.

De tal manera que la Sanidad autonómica cierra el segundo trimestre del presente año con los castellanos y leoneses aguardando poco más de dos meses para una operación. Con esta espera media, «los 14 hospitales públicos de la Comunidad se sitúan por debajo de la nacional», subraya Sáez Aguado para después concretar que los últimos datos disponibles recogen que las intervenciones quirúrgicas en España contaban, a 20 de diciembre de 2017, con retrasos de hasta 106 jornadas. Además de poner de relieve que el porcentaje de pacientes con una espera superior a seis meses disminuyó a niveles prácticamente mínimos.

Esta realidad no puede ocultar y, mucho menos, que se intente minimizar esos desequilibrios entres complejos hospitalarios, que pueden existir entre hospitales distintos.Pero lo que no puede ser es que un salmantino siga teniendo que esperar la mitad más que la media del conjunto de los castellanos y leoneses por el mero eso de ser ser operado en el hospital de su provincia.