Creado:

Actualizado:

YA ESTÁ. Ha hecho falta que llegue una ministra que sólo cree en un futuro plagado de energías renovables para que se atrevan a pronunciar la palabra muerte en un sector, el del carbón, al que el PP y el PSOE, todos sus gobiernos sin excepción, vienen sometiendo a una lenta, prolongada y dirigida agonía. Una ministra que, hasta el momento, no ha mentido porque ella siempre ha sido una firme defensora de las energías renovables y del fin de aquellas que lanzan a la atmósfera toneladas de emisiones de CO2, lo que supone acabar de una vez por todas con el carbón.

Pues muy bien. Ya nos ha demostrado que sus intenciones son consecuentes con lo que dice. Ahora sólo le resta dejar claro qué tiene previsto para las gentes de esas cuencas mineras que ya están muertas, tras muchos años de agonía, y a las que se les lleva prometiendo durante años y años un maná en modo de nuevos proyectos que nunca llegan. Que no se haga de nuevas ahora la ministra de eso que se llama Transición Ecológica sobre un problema, el del carbón, del que una parte importante de culpa las tienen los gobiernos de su mismo color político que la han precedido.

Las cuencas, las familias que en ellas quedan, los pocos mineros que restan están ya hartos de que se les tome el pelo y necesitan a alguien que les hable claro. Así que lo mejor que puede hacer ya la ministra es decirle a los suyos en Castilla y León que dejen ya el manido y vacío discurso de vamos a pelear por el carbón allí donde sea. Una frase hecha que hace muchos años se sabe que sólo la dicen para salvar su mala conciencia y tratar de hacer ver que los culpables son otros, el PP, cuando en esto los dos pasarán a la historia como los responsables de dejar sin futuro a las cuencas.

Y una cosa más, ¿qué piensan hacer con los millones metidos en esa Ciudad de la Energía que nació como la solución para el carbón? Y lo que es más importante, ¿qué fue de su proyecto de captura de CO2? Si la intención es que ese macroproyecto acabe en un museo más para interpretar y enseñar lo que en su día fue el carbón, ahórrenselo. Es mejor que lo cierren porque sólo servirá para que cada uno, PP y PSOE según quien sea el que gobierne, coloque a los suyos.

Por eso, no hablen más de muerte «digna». Dejen de reírse de los mineros y de sus familias. ¿Qué es una muerte digna? Morir es un punto y final, no un punto y seguido; ni siquiera un punto y aparte. Ofrezcan de una vez por todas realidades, no discursos hechos y bienqueda. Si es que las tienen.