Diario de Valladolid

EDITORIAL

La heterogeneidad de las pensiones revela desequilibrios

Creado:

Actualizado:

TRES DE cada diez pensionistas necesitan de la solidaridad del Estado para poder cobrar la pensión mínima. Es una aportación denominada «complemento de mínimos» que se inyecta a quienes, por diferentes motivos, no han cotizado lo establecido por ley.

¿Qué hay detrás de esas situaciones que obligan al Estado a garantizar el pago de esas cuantías adicionales? Toda una serie de desequilibrios, económicos territoriales, sectoriales, demográficos y de género, entre otros. De acuerdo con los expertos se pone de manifiesto que la aportación es mayor en las provincias más pobres y menor en las más dinámicas. Se paga menos «complemento de mínimos» en Burgos y Valladolid que en Zamora o Ávila.La inyección de esta cuota de solidaridad es mayor en comunidades como Extremadura oCastilla-La Mancha que en el País Vasco o en Madrid.

Estas desigualdades se ponen de manifiesto también en relación a las diferencias aportaciones para mujeres y varones. Sobre todo porque el porcentaje de ocupadas es muy inferior al de ocupados y porque la brecha salarial ‘condena’ a las mujeres respecto a los hombres y esas diferencias se ponen de manifiesto en las aportaciones extras a los pensionistas. Un factor que influye en las pensiones de viudedad que se suma al de una esperanza de vida mayor de las mujeres que de los hombres. Las pensiones de ellas precisan de un mayor apoyo del Estado para alcanzar el mínimo.

Todas estas razones y el hecho de que en Castilla y León exista un elevado número de autónomos agrarios con bajas o cotizaciones inexistente obligan a reflexionar sobre las desigualdades y desequilibrios en materia de empleo. Son factores sobre los que deberían actuar todas las administraciones con competencias en asuntos de empleabilidad, actividad económica y pensiones. Sobre todo, porque podría reducir el déficit de la Seguridad Social y a la vez mejorar las condiciones laborales de los colectivos más afectados.

Corregir estas diferencias notables no será fácil y necesitará tiempo. Pero si no se abordan a tiempo las diferentes brechas, se ampliarán. Cualquier plan económico que se precie debe incidir en la corrección de estos desequilibrios. Es necesario apostar fuerte por la industria y canalizar las fortalezas del sector agrario regional a la agroalimentación. Pero incorporar a esos planes las fortalezas de cada territorio e incidir en un análisis riguroso de los resultados resulta imprescindible para evitar que haya zonas de primera y de segunda en una Comunidad con serios problemas demográficos y de sobreenvejecimiento.La gran heterogeneidad de los pensionistas encubre desequilibrios sobre los que hay que actuar.También para reducir esos «complementos de mínimos» que se inyectan a quienes no han cotizado lo indispensable.

tracking