Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

L PRESIDENTE del Gobierno regional se siente «abochornado» por la sentencia que demuestra que su partido se lucró con la trama Gürtel. Intuyo que Herrera siente bochorno porque su partido en Madrid se sumó a Francisco Correa para crear «un sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública». La Junta de Castilla y León siente también «indignación» y «vergüenza». Su número dos, José Antonio de Santiago-Juárez, pide perdón, y en su condición de siquiatra diagnostica con exceso que el líder regional del PSOE, Luis Tudanca, tiene su cerebro lleno de «basura política». Jesús Merino, uno de los 29 condenados, fue vicepresidente del Ejecutivo regional y mano derecha de Juan José Lucas. No sabemos aún si solo uno, todos o una parte del Ejecutivo regional piensa, como el consejero de Educación Fernando Rey, que Rajoy no está en condiciones de seguir al frente del Gobierno; tampoco conocemos si están realmente avergonzados por su partido. Pero Alfonso Fernández Mañueco, presidente del PP de Castilla y León, prefiere colocarse al lado de Génova y suavizar cualquier referencia pública contra el sistema de corrupción institucional que se montó en torno a la sede central y obtuvo fondos irregulares. El número tres del PP nacional, Fernando Martínez-Maíllo, pide a Herrera y a todos los afiliados que mantengan «la cabeza bien alta». No descubro nada si afirmo que hay al menos dos sensibilidades distintas en la derecha regional. A Mañueco le preocupa sobre todo la crítica suave del consejero de Educación, el desmoronamiento de su partido y la pérdida del Gobierno que la corrupción institucional. En manos de un hombre así está el PP en Castilla y León.

Tener carné del PP y llevar la cabeza bien alta debe ser harto complicado desde el jueves de la semana pasada, cuando la Audiencia Nacional sugirió que el testigo Rajoy mintió al tribunal y que la derecha se dopó al financiarse con los contratos públicos que encarecieron la vida a los ciudadanos. Eso sí que es «basura política», señor De Santiago-Juárez. Como basura política es la apelación a la inestabilidad que provoca la moción de censura que hoy se vota en el Congreso, escudándose en la caída de las Bolsas y en la subida de la prima de riego, para defender que todo siga igual con un inerme Rajoy que hoy puede ser desalojado del poder.

Basura política es asumir que los mercados manden sobre la democracia. Mandar al PP a la oposición hoy es favorecer la higiene democrática. Así, al menos, los afiliados que mantienen cierta dignidad podrán expulsar mientras a los corruptos sin contaminar más la vida del país.

tracking