EDITORIAL

La firme y real apuesta de Gullón por la Comunidad

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GULLÓN NO SE entiende sin Aguilar de Campoo y la localidad palentina no se comprende sin la galletera. Una industria que se afianza con el paso del tiempo y que representa, sin ningún género de dudas, una de las mejores demostraciones de lo que es trabajar y apostar por Castilla y León.

Los 125 años que ahora celebra son el ejemplo más ilustrativo de una afirmación, la de que su apuesta por esta tierra no tiene límites ni fisuras, que va mucho más allá de las palabras. Durar 125 años es ya un hito histórico al alcance de muy pocos, pero hacerlo apegado a la tierra, a esos orígenes que siguen impregnando la forma de trabajar de la industria galletera es algo que otros muchos no ambicionan y, mucho menos, practican.

Pero es que Gullón tiene al frente a María Teresa Rodríguez, como ese alma máter, que haciendo de su empresa, por grande que sea, por mucho que crezca y por más que conquiste mercados internacionales como algo suyo, de aquí, de esta tierra castellana y leonesa de la que son sus orígenes.

Gullón, como otras muchas empresas que siempre han apostado por Castilla y León, defiende sus raíces e invierte en ellas, como ese gran silo robotizado que es una de las últimas y más importantes que acaba de llevar a cabo. Inversión que, y aquí radica evidentemente uno de los puntales de la misma, supone empleos.

Esos puestos de trabajo que la industria galletera ha mantenido, incluso en los peores momentos de la crisis económica.

Generación de empleo que, en el caso de Gullón, tiene una doble importancia: la de los trabajadores, en primer lugar, e inmediatamente después pero no menos importante, el que éstos se generen e incardinen principalmente en el mundo rural. Así se asienta población. Siempre se ha defendido, y los diferentes planes de lucha contra la despoblación así lo certifican, que el poner en marcha políticas que incentiven la generación de oportunidades y de empleo es la mejor forma de luchar contra la sangría poblacional.

Pero siendo cierto, de nada sirven estas políticas si aquellos que pueden aprovecharlas no lo hacen. Gullón no sólo las aprovecha, sino que genera las suyas propias para continuar creciendo. Su apuesta decidida por la Investigación, el Desarrollo y la innovación, esa I+D+i que hoy en día resulta del todo punto imprescindible si se quiere seguir creciendo. El continuar buscando nuevos mercados, apostando por nuevos productos, como los saludables que tanto sorprendieron al rey Felipe VI, cuya visita a la fábrica de Gullón sirve para coronar el milagro de una industria que con sus 125 años de historia mantiene una fortaleza, con la que certifica su firme y real apuesta por Castilla y León. Que cunda el ejemplo.