Diario de Valladolid

EDITORIAL

La estrategia contra la despoblación es ya obligada

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ES SIN NINGÚN género de dudas el problema más grave al que se enfrenta Castilla yLeón, por no decir el capital. La despoblación amenaza y de qué manera a una Comunidad que ve cómo, año tras año, estadística tras estadística, lidera la pérdida de habitantes del conjunto del país, sin que ni una sola de las medidas que se anuncian y se adoptan surtan efecto alguno.

Castilla y León se despuebla y esa realidad obliga a que se haga necesario, más bien obligado, que desde las administraciones se dejen a un lado las buenas palabras y se pongan manos a la obra para frenar esta sangría. Y la primera de todas, el Gobierno de Mariano Rajoy. Es hora de que deje de mirar ya para otro lado y ponga en marcha, de una vez por todas, la estrategia contra la despoblación. Esa que comprometió hace ahora más de un año en la Conferencia de Presidentes celebrada en el Senado y que, todavía hoy como sucede con la reforma de la financiación autonómica, ni está ni se le espera.

El momento de las buenas palabras y de los discurso grandilocuentes ya pasó. La despoblación es un problema que afecta a Castilla y León mucho más que a ningún otro territorio, pero no es exclusivo de esta tierra. Se está ante un problema de Estado y como tal se tiene que afrontar.

Pero eso no significa que desde la Administración autonómica, desde el Gobierno de Castilla y León no se pueda tomar la iniciativa para poner en marcha medidas. Se puede y se debe, como ya se hizo por ejemplo en la elaboración de las líneas maestras de esa estrategia que lideró.

En este punto, además, es esencial que exista unidad de acción, que se abandonen los intereses partidistas y que se aporten todas aquellas iniciativas que vengan a tratar de frenar, primero, esta sangría.

Si algo vienen a demostrar los datos del padrón municipal, que se acaban de hacer públicos a través del Instituto Nacional de Estadística (INE), es que Castilla y León está ya en el tiempo de descuento en todo lo que tiene que ver con la pérdida de población.

Mirar para otro lado ya no es una opción, nunca lo fue. Pero tampoco el tratar de buscar quiénes son los responsables. Es el momento de actuar, de trabajar codo con codo, de plasmar iniciativas y de presentar alternativas que articulen las medidas necesarias para echar el freno a la despoblación.

Castilla y León tienen que exigir al Gobierno central que trabaje en este problema de Estado, pero a la vez, a renglón seguido, debe tomar sus propias políticas. Aquellas que asienten población, algo que sólo se consigue con políticas de empleo. Y en esta tarea no valen partidismo porque está en juego el futuro de la Comunidad.

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