Diario de Valladolid

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Si el juez Muñiz no quiere saber ni que se sepa qué manejos hubo en el sumidero que tragó la millonada de Caja España con que obsequiaron sus compinches al ilustre Santos Llamas, tampoco anda despierto el gobierno a la hora de cumplir sus funciones básicas. Así que alcanzamos Semana Santa arrastrando un conato presupuestario que sigue sin pasar la prueba de su refrendo parlamentario, esquivando el compromiso, aunque aprovechando el vacío para el sorteo de favores, en el que siempre ganan los mismos.

No hay dinero ni afán presupuestario, pero no por eso se priva Montoro de repartir aguinaldos primaverales, que esta vez recaen en el colectivo funcionarial, al que también pertenecen como eventuales los políticos que pregonan su reparto. Ahora ya se entiende el motivo de que todos estén tan contentines con el tío de los recortes al común de españoles, que surten la cesta con el doloroso goteo de sus impuestos. La perversión montorina consiste en convertir el presupuesto en una rifa, un manojo de ocurrencias con las que tentar para su causa. Entretanto, ni el Pacto de Toledo por las pensiones ni el ya casi olvidado pacto educativo reciben atención.

De esos tientos hemos aprendido con provecho que puede no haber dinero para soterrar al tren en Valladolid, pero a continuación la entrega presupuestaria de los nacionalistas vascos lo alumbra para Bilbao, a la vez que una bronca ruidosa lo alcanza hasta Murcia. La incapacidad para hacer política de Rajoy y su gobierno va orientando con acometidas los jirones de un presupuesto todavía imaginario hacia lugares donde nada justifica que sea más necesario que en otros desechados. Es pura estrategia del burle activado con tirones.

Al broche saleroso y resuelto del juez Muñiz Tejerina ha respondido la fiscalía recurriendo el sobreseimiento por prescripción ante la Audiencia y reclamando de paso su gestión diligente, que debe ampliar el foco de administración desleal de sus consejeros hasta 2012, por incumplir de forma tenaz y continuada las normas de funcionamiento del Banco de España y de la propia Caja.

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