La teatralización política de la supresión de aforamientos
A PUNTO DE ENTRAR en el último cuarto del mandato, los partidos representados en las Cortes de Castilla y León (PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU y UPL) han sido incapaces ni tan siquiera de sentar las bases de lo que a su propio juicio era imprescindible cuando comenzó la legislatura: cambios en el estatuto para la regeneración democrática. Los partidos, especialmente PP, PSOE y Ciudadanos se han valido de teatralizados y cíclicos desacuerdos, para no cambiar nada y que todo siga igual. Han sido incapaces, o mejor dicho, no tienen la más mínima intención de suprimir algo en lo que supuestamente todos están de acuerdo, que los procuradores abandonen el presunto privilegio del aforamiento y sean juzgados por los tribunales ordinarios que enjuician a cualquier ciudadanos. Presunto privilegio, porque cuando ha habido algún caso de parlamentario enjuiciado por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, éste ha actuado con más diligencia y rapidez que los ordinarios, haciendo del tiempo un elemento clave a la hora de impartir Justicia.
Cíclicamente, los grupos llevan a las comisión de las Cortes el debate del aforamiento con ánimo de emitir reproches mutuos. Propuestas que no llegan al plenario, que es donde realmente cada partido quedaría retratado. Ciudadanos es un abanderado de esta causa que con la que cada poco trata de hacer mérito ante la ciudadanía. Ciudadanos además va cambiando cíclicamente su propuesta sin la menor intención de concluir nada en la práctica. Hace medio año propuso retirar el aforamiento a parlamentarios y miembros del ejecutivo. Y ayer, concienciado por el PP, lo limitó sólo a procuradores, sabedor Ciudadaos de que lo bloquería el PSOE. Una ecuación imposible esta de los aforamientos que todos los partidos dicen que hay que quitar pero que no quitan.
Está más que claro y así lo ha dicho el PP que no está dispuesto a renuncia al aforamiento de los miembros del Gobierno regional. Y está claro que el PSOEno está dipuesto a renunciar a que se excluya a los miembros del ejecutivo de la supresión de los aforamientos. Sin la participación de ambos es imposible la reforma exprés del estatuto para esa tan imprescindible regeneración democrática que todos pregonaban cuando empezó el mandato. Casi tres años depués han sido incapaces del algo tan simple y sencillo. Es una clara alegoría de las intenciones y la determinación de lo partidos de las Cortes de Castilla y León por obedecer las demandas de la ciudadanía.
En cualquier caso la solución que tiene Ciudadanos, PPo PSOE es llevar su propuesta al Pleno, y así pasar de las musas al teatro, y que cada cual se retrate en el lugar en el que reside la soberanía de los ciudadanos de Castilla y León. Al menos así sabríamos que los políticos no siguen, tres años después, instalados no en las musas, sino en las musarañas.