Indefensos
UN RESTAURANTE, «con una amplia trayectoria en el mundo de la hostelería vallisoletana», ha despedido a un trabajador tras casi dos semanas seguidas con más de doce horas diarias de actividad, según CCOO. El día anterior al despido «la persona afectada se tuvo que marchar a su casa a la una de la madrugada». La empresa contradice al sindicato y dice que el empleado «abandonó sin previo aviso su puesto (…) desatendiendo la actividad para la que fue contratado».
Hacía muchos años que no leía una denuncia pública de un sindicato sobre un despido en una empresa pequeña. Salvo excepciones, no suelen ocuparse de estas micropymes. Será la autoridad laboral la que decida quién tiene razón, según la legislación vigente.
El caso de este despido me lleva a reflexionar sobre la vulnerabilidad y el desamparo de multitud de trabajadores de las más pequeñas empresas de la región donde el empresario ostenta y ejerce todo el poder, y el miedo se apodera del trabajador.
El Partido Popular y sus ideólogos hacen gala de los éxitos de su reforma laboral para rebajar las cifras de paro. Dicen medias verdades y tratan de ocultar su perversión democrática contra los más desprotegidos. Se limitan a vociferar unas cifras que ni siquiera analizan a fondo para evitar que el rigor desvele su manipulada realidad sobre la calidad del empleo. La rebaja de las indemnizaciones por despido, la sustitución de la autorización administrativa por la decisión unilateral de las empresas en los expedientes de regulación, la cesión a la patronal de más capacidad frente a los sindicatos, la caída de salarios… ha cambiado la correlación de fuerzas. El PP ha modificado en favor de los empresarios las reglas de juego de la escasa democracia que había en las empresas.
Y esta adversidad se nota mucho más en las pequeñas o en aquellas otras donde el sindicalismo de sillón se ha apoltronado y alejado de los trabajadores.
Conviene no olvidar que 155.000 de las 162.000 empresas de Castilla y León tienen menos de diez trabajadores. La mayoría sin contrapesos. Unas con más o menos responsabilidad social; otras con irresponsabilidad social. Esta Comunidad no sólo debe ocuparse de su grave crisis demográfica, de los crecientes desequilibrios provinciales, de la necesaria competitividad… También de la indefensión que se produce en esas microsociedades empresariales donde aún persisten especímenes que ignoran algunas reglas de la democracia. Que los sindicatos empiecen a preocuparse de ellos es un buen síntoma.