Europa pide auditar ayudas que debería haber controlado
OTRA MUESCA MÁS contra el futuro del carbón. El nuevo ataque le llega de nuevo de la Unión Europea, que tiene la intención ahora de investigar aquello que ha dejado sin auditar durante los últimos diez años: las ayudas a las centrales térmicas. Cientos de millones de euros que Bruselas decide poner en jaque.
Bien está que se investigue pero lo que resulta llamativo es que Europa haya esperado diez años para hacerlo. Desde la capital de Europa contemplan con recelo las subvenciones al ser su objetivo la reducción de las emisiones contaminantes, un fin al que estas instalaciones ya estaban obligadas por la legislación comunitaria. «Las normas sobre ayudas estatales de la UE no permiten a los Estados miembros liberar a las empresas de esta responsabilidad utilizando el dinero del contribuyente», alerta en la nota la comisaria Margrethe Vestager, responsable de Política de Competencia, quien asegura además que existen indicios de que el apoyo gubernamental dado a catorce térmicas, entre ellas algunas de las situadas en Castilla y León, las coloca en una situación de «ventaja competitiva desleal» frente a sus competidoras por el hecho de recibir dinero público para acometer unas inversiones a las que ya estaban obligadas por ley.
«Si contaminas, pagas», sintetiza la comisaria en una máxima por la que se rige la política energética y medioambiental europea y que, desde Bruselas, consideran que choca con el régimen de incentivos creado en 2007 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Europa tiene ahora la sospecha de que este sistema no ha tenido «ningún efecto incentivador» desde el punto de vista medioambiental, ya que las centrales sólo utilizaron el dinero para cumplir con unos límites de emisiones que tenían que acatar de todas formas y que estaban ya contemplados en una legislación de 2001.
Argumentos válidos todos ellos y que nadie pone en duda, ¿pero de verdad han necisitado diez años para llegar a esta conclusión? Europa a quien debe investigarse es así misma para determinar por qué hasta este preciso momento nadie había caído en la cuenta de esta posible negligencia en el sistema de subvenciones.
Como elemento, uno más, de criminalización del carbón pasa, pero desde luego la Unión Europea sale mal parada con esta nueva auditoría porque se la saca de la manga después de años y años de estar vigentes estas subvenciones, que ahora exige auditar cuando ya las debería haber controlado ella hace años.
Lo que tiene que hacer Bruselas es dejar de invertarse una nueva estrategia zafia para criminaliza al carbón y empezar a preocuparse más por buscar y ofrecer alternativas reales de viabilidad y de futuro para las gentes y familias de las cuencas mineras.