EDITORIAL

Una EPA que crea inquietud si se consolida la tendencia

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LA ENCUESTA de Población Activa (EPA) del tercer trimestre rompe la tendencia de creación de empleo internaual que venía manteniéndose ininterumpidamente desde 2014, año en el que empezó a notarse la recuperación del empleo y la reducción del paro regional.

La pérdida de más de 6.000 puestos de trabajo en el último año es una mala noticia, sobre todo porque la tendencia habitual y tradicional de los meses de otoño e invierno es a aumentar los datos de paro y a recortar el empleo.

La EPA constata un fenómeno que no por conocido deja de ser más inquietante. La Comunidad pierde población activa y es la región española con más deterioro en el segmento de los que tienen más de 16 años.

La grave crisis de la agricultura y la ganadería hacen mella en la pérdida de puestos de trabajo. El sector servicios también contribuye al recorte del empleo. El gran repunte de la construcción y el moderado avance de la industria no son capaces de compensar los efectos de la histórica sequía en los ocupados. Castilla y León tiene aún 147.700 desempleados. La recuperación del empleo y la ocupación está aún lejana.

Si inquietante es el volumen de puestos de trabajo que faltan para situarnos en los niveles de la precrisis y en los desempleados que había en 2007, resulta preocupante el deterioro de la población activa en el último año. Sobran los calificativos para decir que cada día han dejado la comunidad o han dejado de interesarse por trabajar 52 personas diarias.

Empleo y población activa perdidos son lacras que Castilla y León no se puede permitir.Es un hecho que la Junta reconozca que no es bueno el dato de empleo destruido, sobre todo porque en los últimos años ha venido subrayando y destacando que los datos interanuales eran positivos para restar importancia a los trimestrales que eran negativos.

Sin embargo, la complacencia no tiene sentido. Conviene ponerse manos a la obra porque la brecha de paro con la media nacional, todavía tres puntos a favor de la región, se estrecha y subsisten desequilibrios que no llegan a corregirse y a vaces hasta se amplían.

Es necesario revisar todas las estrategias económicas y de empleo para ver qué falla y por qué, y corregir las situaciones negativas con políticas a corto, medio y largo plazo.

Castilla y León no va a superar sóla el grave problema de la despoblación, muy vinculado al del empleo.Pero sí puede y debe ir configurando planes o programas que eviten tendencias que pueden llegar a consolidarse.La recuperación es un hecho en la actividad económica, pero si hay gente que se va por falta de oportunidades será necesario actuar con rapidez. La EPA del tercer trimestre es una llamada de atención ante una tendencia que puede agravarse.