Creado:

Actualizado:

El ojeo a Cataluña no es una treta para desviar la atención de la sequía de nuestro año hidrológico, que concluyó el sábado, y tampoco un recurso de despiste respecto a los problemas cercanos, privados de aquel alboroto. Porque lo que vaya a suceder a partir de estos días en Cataluña tendrá una incidencia tajante en nuestra vida cotidiana. Por eso importa calibrar la naturaleza de unos episodios que terminarán afectando a nuestro precario bienestar. Y con más recortes, como es de aplicación a los sumisos.

Nadie podrá decir que esta vez funcionó la añosa indolencia mariana de Rajoy. Como responsable del gobierno de España, jamás debió permitir gratuitamente las ilegalidades perpetradas en el parlamento catalán, mientras repetía como un sortilegio que lo allí aprobado nunca se traduciría en el bochorno democrático del primero de octubre. Estupor al contemplar que el referendo que no iba a existir se estaba celebrando y bochorno por la torpeza de la actuación gubernamental, que a última hora trató de impedir la votación sin conseguirlo.

Pasados los sucesos del domingo, ha empezado a brotar el repertorio de soluciones para facilitar el nuevo encaje de Cataluña en España. Y sin negar la solución a un problema cebado artificialmente durante décadas, primero habrá que sustanciar las demasías del atropello. Un trámite complejo y delicado, del que no pueden excluirse los responsables del desprecio a las leyes en Cataluña, pero tampoco quienes desde el gobierno de España han dedicado horas de su actividad a engañar al conjunto de los españoles, asegurando que no ocurriría lo que finalmente ocurrió, agravado por una intervención policial diseñada y ejecutada con una torpeza sólo equiparable a su dispendio.

Este fracaso del sistema autonómico obliga a la apertura de un proceso de reforma constitucional que debiera prescindir de malentendidos, desajustes y de relaciones subordinadas. Porque la salida jamás podrá consistir en más euros para seguir cebando el pebetero, como anunció hace unos días el ministro De Guindos.