EDITORIAL

Una atención especial a los parados mayores de 55 años

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ENTRE las decenas de miles de parados de Castilla y León hay un colectivo, los de mayores de 55 años, para los que la recuperación todavía dista mucho de ser una realidad. Sus dificultades son múltiples: no son atractivos para las empresas, su adaptación profesional ofrece dificultades añadidas y existe una notoria falta de formación que aún no está siendo atendida.

Además, muchos de ellos, más del 25% carecen de prestaciones porque ya forman parte de los desempleados de larga duración.

Los sindicatos han dado la voz de alarma y cifran en cerca de 10.000 los afectados. La Junta está dispuesta a atender esta reivindicación en el plan de Empleo de 2018. Bien como ayudas adicionales, bien como formación para lograr una mayor inserción.

A esta situación de dificultad se suma el hecho de que esa larga temporada en el paro les resta recursos a su futura pensión de jubilación.

La Estrategia Integrada de Empleo (2016-2020) contemplaba ya la problemática de los parados más mayores, pero sólo se detenía en aquellos casos de afectados por EREs o por concursos de acreedores. Las empresas afectadas por crisis de este tipo están reduciéndose progresivamente y ahora es preciso y urgente atender una nueva realidad: la de esos mayores cercanos a la jubilación que el mercado laborar no logra insertar.

Son las secuelas de una crisis que va recortando el paro poco a poco, si bien va dejando una estela de desequilibrios. A los desequilibrios provinciales se suma ahora el de la edad.

El Diálogo Social debe abordar en profundidad esta brecha y actuar con diligencia. Es evidente que son estos colectivos lo que conforman los parados de larga duración. Estamos a las puertas de la preparación del proyecto de ley de Presupuestos para 2018 y la política está para atender los problemas, sobre todo de los más necesitados.

Como se trata de fondos públicos, habrá que abordar las necesidades de los parados sin prestación mayores de 55 años con rigor. Y no sólo será necesario establecer ayudas económicas. Aún hay un segmento de estos colectivos que todavía están en situación de recibir formación, reciclarse e integrarse en el mundo laboral.

La Junta debe analizar con sindicatos y empresarios esta nueva necesidad que también puede presentar variantes según la provincia del parado y el sector del que procede. Los datos apuntan también a una mayor presencia de mujeres, que deberá tenerse en cuenta.

Hay tiempo para evitar que queden descolgados.La colaboración entre instituciones y administraciones deben facilitar la medida y el acuerdo.