EDITORIAL

Refuerzo de medios ante una campaña que se prevé difícil

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EL OPERATIVO en la lucha contra los incendios ya está activo, ante el inicio de una campaña que, a la vista de la sequía y de las elevadas temperaturas, no augura buenos presagios. Y para muestra, el botón de estos primeros meses del año, donde más de mil fuegos llevan arrasadas numerosas hectáreas.

El dispositivo en la lucha contra los incendios que se acaba de anunciar por parte de la Consejería de Fomento y de Medio Ambiente despliega toda una serie de medios humanos, sin duda los más importantes porque son ellos, los brigadistas, quienes se la juegan a pie de monte y su trabajo es determinante para la extinción de los focos; materiales y, ahora también tecnologicos, con la utilización de drones, aviones no tripulados y cámaras.

Bienvenidos sean todos estos dispositivos porque cualquier ayuda es poca cuando de frenar el fuego en el monte se trata.

Las perspectivas de cara al verano no son buenas, según indicaba el propio consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones. Como consecuencia de la gran escasez de precipitaciones durante lo que va de año, a lo que hay que añadir además unas temperaturas especialmente altas y una humedad relativa muy baja, se prevé «una campaña difícil» en el periodo estival.

A pesar de que este año hay menor cantidad de pasto y restos de cosechas, el matorral y el arbolado tienen un contenido en humedad muy bajo. Este mismo problema se da en los suelos, embalses y charcas, que cuentan con una reserva hídrica muy mermada.

Un ramillete de imponderables negativos que hacen de este un año que todo apunta va a ser complicado. Según las previsiones de la Consejería, la situación no invita al optimismo ya que, pese a que previsiblemente muchos de los fuegos se queden en meros conatos, los días en los que las condiciones meteorológicas sean más adversas o con mayor incidencia de la siniestralidad, los pocos incendios que tengan lugar serán los responsables de la mayor parte de la pérdidas de masa arbolada.

Dicho esto, desde la administración se haría bien en no echar en saco roto las recomendaciones que llegan desde los propios sindicatos y los brigadistas que apuestan claramente por mantener el operativo de incendios activo durante un periodo de tiempo más largo y no sólo en los meses de verano.

Además de trabajar durante el resto del año en la limpieza y cuidado de los bosques y montes, lo que evitaría el crecimiento de maleza y con ella el mayor riesgo de que se produzca un fuego en los momentos de temperaturas extremas. Y lo que se debe reforzar es la persecución al pirómano desde todos los ámbitos. Sin eso, el refuerzo de medios ante una campaña que ser prevé difícil será insuficiente.