Hipotecas que crecen en un sector inmobiliario en alza
CASTILLA y León empieza a dar algo más que síntomas de recuperación del mercado de compra-venta de viviendas. El primer trimestre del año empieza con un dinamismo desconocido durante la crisis, si bien aún está lejos del escenario previo a que la burbuja inmobiliaria pinchara por un exceso de oferta y un sobreendeudamiento que provocó la quiebra de bancos y la desaparición de las cajas de ahorro.
Un informe estadístico del Colegio de Registradores de laPropiedad constata un fuerte incremento, nada menos que un 47%, de las operaciones de compra-venta formalizadas entre enero y marzo. Provincias como Valladolid y Segovia lideran este despunte con aumentos que ya duplican las operaciones del año anterior.
En este contexto, el sector inmobiliario vive un momento dulce tras fuertes desplomes que hundieron la actividad y el empleo en la construcción al tiempo que el grifo del crédito se cerró tras años de excesivas alegrías.
La vivienda se está consolidando ya, no tanto como una necesidad y un derecho básico, sino como el negocio que permite rentabilidades muy superiores a las de la mayoría de activos financieros. Sobre todo, para el alquiler y teniendo en cuenta que la subida de los precios no ha llegado a los alcanzados en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria.
Castilla y León está ahora en el epicentro de ese fenómeno de incremento de ventas que se corresponde con un liderazgo similar en los repuntes del endeudamiento hipotecario.
Convertir la vivienda en un negocio que vaya más allá de las necesidades de los consumidores puede provocar una nueva burbuja cuyos posteriores efectos ya son de sobra conocidos. La recuperación del sector es positiva porque representa más actividad y empleo para uno de los colectivos que más sufrieron la crisis. No obstante, tal y como afirman los Registradores, sería positivo que las promociones futuras recojan la necesaria innovación que representa un valor añadido y a la que muchos se han aferrado para paliar los efectos de la crisis.
A la vez, es imprescindible que la nueva situación no excluya a los colectivos con menor poder adquisitivo. Para ello, una política activa de impulso del alquiler a precios razonables para los menos pudientes es absolutamente necesaria. La cultura del alquiler debe ganar enteros en España y en Castilla y León.
Con estas premisas puede abordarse con equilibrio esta época dorada que empieza a resurgir en el sector. La apertura del grifo de los créditos hipotecarios con sensatez puede contribuir a la recuperación ordenada de un sector que puede contribuir también a la disminución de las todavía elevadas tasas de paro.