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LA FISCALÍA anticorrupción ha enviado a Castilla y León la trama eólica. Soplan, parece, vientos de justicia. Le ha costado llegar pues, como todos ustedes saben, la Justicia, como el amor, es ciega. Y el amor al dinero no sólo es ciego, sino que también es infinito. Como el amor de una madre, pero con IBAN, con transferencias que sólo podría justificar, o desconocer, según se trate, una confiada mamá o una abnegada Infanta.

¿Dónde está la comisión de las comisiones (vaya con las polisemias) que no se llevó el viento? Confiar en que los políticos separen el grano de la paja supondría, por poner un ejemplo, creer, con fe firme, que Rajoy eligió a Maillo por sus capacidades intelectuales y su inteligencia.

Pese a las recientes declaraciones de la juez Alaya (la de los ERE en Andalucía, ahora en otro tribunal) sobre la influencia de la política en la ubicación y postura de jueces y fiscales, la noticia de la apertura de la causa eólica en sede judicial renueva un moderado optimismo en la regeneración de nuestra democracia.

Tanto en el ámbito político como en el penal habrá que estar atentos para comprobar si además de los propios implicados, las responsabilidades in eligendo e in vigilando alcanzan a quienes, en los planos superiores, eligieron, nombraron y apostaron por la gestión de los cabecillas de la trama. Exiliarse de la política no supone que no deban alcanzarles los efectos de sus decisiones; aunque es tan corta la prescripción y tan largo el olvido…

Por los datos publicados, los indicios de un manejo de dinero (oculto) procedente de actividades ilícitas sustentan una sospecha más que racional en esta fase inicial de la investigación. En esto, políticos y autoridades de alto rango comparten actitudes estandarizadas con vulgares raterillos y trapicheadores de droga: adquieren bienes que sus ingresos declarados no soporta un mero análisis contable.