Un pionero transporte que es obligado seguir mejorando
El transporte a la Demanda es una invención de Castilla y León que da servicio a aquellos ciudadanos de zonas rurales a las que ya no llega un servicio regular de transporte de viajeros. Esa es, en líneas generales, la definición de este sistema que se evidencia vital para los pueblos, sobre todo aquellos más despoblados y alejados de laComunidad.
Una iniciativa puesta en marcha hace años y que resulta fundamental también para el mantenimiento de población en ese medio rural. No existen castellanos y leoneses de primera o de segunda, por razón del lugar en el que vivan. Eso es lo que viene a evitar, también, el sistema de transporte a la demanda, con el que se evita el que se generen desigualdades entre aquellos que vivien en un pueblo o en una ciudad o área urbana.
Los servicios son iguales para todos, entre otras cosas, porque todos pagan por recibirlos.Las bondades de este sistema a demanda quedan patentes cuando Polonia, Portugal, Hungría y Chile se interesan por el mismo y pretenden exportarlo a sus territorios. Como, precisamente ahora, quiere hace la Xunta de Galicia, quien por medio de su consejera de Infraestructuras y Vivienda, María Vázquez, pretende ‘copiar’ el modelo ideado en su día por la Consejería de Fomento y diseñado por la multinacional vallisoletana con sede en Boecillo, GMV.
Hasta aquí las bondades de un sistema de transporte que debe ser valorado, sobre todo por lo que de servicio público representa para aquellas zonas del territorio de Castilla y León que, de no existir, tendrían dificultades para acceder a un transporte regular. El Transporte a la Demanda es la mejor demostración de lo que tienen que ser y hacia dónde se tienen que dirigir las políticas de las administraciones, en este caso las de la Junta: hacia la garantía de prestación del mejor acceso a todos los servicios de los ciudadanos.
Pero, dicho esto y alabado el sistema en su justa medida, el paso siguiente tiene que ser el de la exigencia. Aquella que tiene que ir dirigida a la Consejería de Fomento para que trabaje primero en una mejor implantación de esa demanda de transporte de viajeros y, después, en su ampliación hacia nuevas zonas.
Resulta obligado continuar trabajando en su mejora, corrigiendo sus fallos, que los tiene, porque sólo así se garantizará que el servicio llega y se ofrece en plenitud a todos los ciudadanos.
Es más, por encima de nuevas zonas y nuevas rutas, tiene que estar la mejora de aquellas que llevan años implantadas y en la que se vienen detectando esos fallos, muchos de los cuales son denunciados por sus propios usuarios.
Sólo así se conseguirá la excelencia en este pionero sistema de transporte que es obligado seguir mejorando.