Ciudadanos se pone en plan crítico con el PP
DESDE MADRID o desde Barcelona, que es donde se rigen los destinos de Ciudadanos de Castilla y León, sin preguntar y sin pedir opinión, al estilo democracia ejecutiva, como ocurrió con el caso de los dos diputados provinciales expulsados en Soria al amanecer, han dado instrucciones a los suyos para que frunzan el ceño con los gobiernos del PP, municipales, autonómicos o provinciales. Para que parezcan que son algo críticos y desapegados al PP que más calienta, pese a que su máximo líder apenas tardara unas horas en tirarse en plancha en favor de que Rajoy forme gobierno, pese a que el propio Rivera le juró un ‘no’ televisivo al calor del debate a cuatro. Así las cosas han empezado a exigir más transparencia en las instituciones con representación y su líder regional ha vuelto a la carga, por enésima vez, con la letanía de propuestas para regenerar la vida política de Castilla y León. Nada nuevo. Es cíclico y sólo impulsado por las instrucciones coyunturales de los dirigentes madrileños de la formación naranja como pura estrategia mientras ellos negocian el grado de apoyo a la investidura de Rajoy. Bueno no todos, también está el caso del grupo de Ciudadanos en el Ayuntamiento de la capital leonesa, donde su líder, Gemma Villarroel, y a la que en la dirección regional la dan por descontada, goza de un elevado grado de abducción por parte del regidor, Antonio Silván, uno de los más hábiles, cercanos y, ciertamente, valorados políticos de los hemisferios públicos de Castilla y León. Villarroel, encargada del ministerio de la oposición no torcerá el gesto ni hará oídos a las directrices. Tampoco se van a esforzar. Son conscientes en Ciudadanos de que cualquier decisión disciplinaria daría con ella algunos de sus compañeros en las filas del grupo mixto del PP, en el que tácitamente ya militan.