Buen plan, obligado a mejorar pagos
CASTILLA Y LEÓN acaba de hacer balance del Plan de Desarrollo Rural (PDR) de los últimos años, el que tenía como finalización 2013, y no puede ser más positivo, tanto en los miles de millones de euros pagados como en los miles de beneficiarios.
No hay que olvidar que el Plan de Desarrollo Rural, que se nutre de fondos europeos, del Gobierno central y de la Junta, nació para poner en valor al campo de Castilla y León y para ayudarle a acometer la reformas que le permitan ser aún más competitivo para enfrentarse al actual mercado globalizado.
Un PDR que, sobre todo en territorios como Castilla y León, resulta vital para ese mundo rural tan denostado y que está sufriendo como nadie la despoblación. El que Castilla y León, con la Consejería de Agricultura a la cabeza, sea de las más cumplidoras a la hora de ejecutar estos planes de desarrollo para el sector primario y el mundo rural, tiene que ser valorado como se merece.
Pero el trabajo acaba de comenzar. Y, como bien señalan desde la propia Consejería y secundan las organizaciones agrarias, es hora de ponerse a trabajar ya en el siguiente PDR, el que tiene que llegar hasta 2020, para seguir cumpliendo los objetivos y que, cuanto menos, su grado de ejecución esté al nivel del actual.
A partir de aquí, el trabajo pasará por limar aquellos problemas que ya se están poniendo de manifiesto en el que ahora acaba de concluirse y que tienen que ver, principalmente, con el pago de los fondos y cómo estos llegan a sus beneficiarios. Un dinero que es esencial para ejecutar proyectos, desarrollar los que ya están en marcha y mejorar otros.
Desde los sindicatos agrarios, aquellos que tienen la misión de vigilar el grado de cumplimiento de los diferentes planes que se ponen en marcha para el mundo rural, se expresa con claridad la necesidad de un calendario de pagos mucho más claro. Con eso, el sector sabrá a qué atenerse ya que conocerá cómo y cuándo va a cobrar esas ayudas que le corresponden y que van intrínsecas ligadas a esos fondos del PDR.
Y, también, es obligado trabajar en el desarrollo de la ejecución, que tiene que llegar al 100%, al mismo nivel del actual. A eso debe añadirse, como en los pagos, un calendario que permita que ese grado de aplicación se lleve a cabo de forma razonable.
Es cierto que son pequeñas matizaciones y apuntes los que se realizan desde los representantes del campo, pero mal haría la Consejería en echarlos en saco roto. El positivo balance del actual PDR finalizado no puede echar en el olvido la obligada mejora en el plan de pagos y una ejecución más razonable.