Diario de Valladolid

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MAÑANA, cita en Villalar de los Comuneros; el domingo de la próxima semana, procesiones del 1º de Mayo. Son los próximos ritos del calendario. Días marcados para luchar, jornadas señaladas para la fiesta, momentos establecidos para ocuparnos de algo o de alguien. Como el Día de la Madre, el de los enamorados, el del Padre, el cumple de cada uno que ahora nos recuerda Facebook, y todos esos que se han ido incorporando al almanaque para no caer en el olvido y, en no pocos casos, para ayudar al negocio de grandes y pequeñas superficies. Es la planificación ordenada de cuando nos toca hacer qué; cuándo consumir, festejar o conmemorar tiene algunas ventajas. Recuperamos la memoria, cumplimos con hábitos, exhibimos compromisos, demostramos complicidades y ordenamos aspectos de nuestra vida.

La de mañana en la campa tendrá una doble vertiente, laboral y electoral. Trabajadores de Lauki, Dulciora, RTVCyL, Printolid… lucirán sus reivindicaciones para intentar recibir apoyo político y social ante sus conflictos. Posiblemente los de EspañaDuero no exhiban sus camisetas verdes por los mil despidos de Unicaja en marcha, que ya dan por hecho. La otra vertiente de Villalar será la política.

Los partidos iniciarán la casi inevitable campaña electoral al ser incapaces de gestionar el fragmentado resultado del 20-D.

El PP mirará para otro lado cuando se le etiquete como el partido de la corrupción. El PSOE intensificará su agresividad contra Podemos, intentando culparle de no desalojar al PP de Rajoy.

Ciudadanos seguirá jugando a bisagra de populares y socialistas. Un Podemos en permanente evolución, cambio y conflictos internos -ahora sí- cortejará a la IU de un Garzón que habita en una coalición dividida.

«Si el PSOE no mira hacia la izquierda e intenta evitar las elecciones, el 2 de mayo será mi último día como militante del PSOE». Tranquilos. Lo dice un conocido palentino cabreado por la deriva de Pedro Sánchez hacia Albert Rivera. La indignación mostrada en las redes sociales por este afiliado socialista no es general ni unánime; pero sí abunda en una militancia cansada de vaivenes, cuyo máximo líder ha preferido no asustar a los grandes poderes económicos y mediáticos en la sombra, blindando un pacto con Ciudadanos, antes que ser fiel a su programa. El PSOE opta por la derecha antes que por la izquierda. Estaba en su derecho; sobre todo para frenar a la «fiera «andaluza y a cuantos han proclamado que un pacto por la izquierda impedía la recuperación. Esa que nos dice que sólo se ha recuperado un 13% de empleos perdidos en la crisis y que el 90% son temporales.

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