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LA CONSEJERÍA de Sanidad va a poner en marcha un plan destinado a reducir las listas de espera, pero sin incrementar los medios personales ni acudir a las derivaciones a centros sanitarios privados. El objetivo es reducir en un 32% los pacientes en lista de espera a finales de 2019 y en un 23% los días medios de demora.

La política del departamento de Antonio Sáez en esta materia se plasma en el denominado Plan Estratégico de Eficiencia y de Control y Reducción de las Listas de Espera del Servicio de Salud de Castilla y León, bautizado como ‘Perycles’. Los instrumentos que utilizará la consejería serán la puesta en marcha de unidades de diagnóstico rápido o una mayor eficiencia basada en las prioridades de atención a los pacientes en función de su gravedad o urgencia. De este modo, según Sáez, con el nuevo plan Sanidad espera lograr más eficiencia y efectividad de los recursos propios de Sacyl gracias a una mejor organización. El consejero entiende que es que las demoras en la atención a los pacientes no solo están causadas por problemas de financiación, sino que se encuentran condicionadas por la actividad o la organización. El plan, por tanto, no es a corto plazo, sino que se plantea con el horizonte de finales de 2019. En este periodo, Perycles tiene como objetivo recortar un 32% las lisas de espera, al pasar de los 33.212 pacientes registrados en marzo de este año a los 22.500 en diciembre de 2019. En estos cuatro años, los días medios de demora deberían disminuyan de los 85 actuales a los 65.

Para ello, Sacyl priorizará la atención de los pacientes en función de su gravedad o urgencia. Serán los facultativos quienes determinen el orden de atención a los pacientes con tres grados de prioridad: menos de 15 días, en menos de 30, o en más de este límite.

Un instrumento nuevo serán las Unidades de Diagnóstico Rápido, que realizarán consultas urgentes en un plazo inferior a 72 horas, preferentes en un plazo de 15 días y ordinarias de 30 a 40 días. En los centros de Atención Primaria se pretende que la demora ordinaria no supere las 48 horas.

El consejero de Sanidad reconoció que las demandas y quejas más importantes de los pacientes son generadas por las demoras», aunque alegó que «la complejidad de la atención sanitaria requiere que haya demoras para que los recursos no estén ociosos». Un argumento difícil de entender cuando los pacientes ven cómo se dilata la atención sanitaria que precisan. Tampoco que se entiende que se hable de prioridades que es de suponer que ya se aplican en la actualidad. Pero sobre todo, el periodo de desarrollo del plan es excesivamente largo para algo tan importante como es la atención sanitaria.