Diario de Valladolid

Redacción de Valladolid

El golpe bajo del caradura

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NI EL INACEPTABLE puñetazo del joven al presidente del Gobierno, ni la feroz agresividad del secretario general del PSOE deberían convertir en víctima al verdugo Rajoy a 48 horas de la cita electoral más incierta de la democracia. Sobre todo porque hay formas menos violentas de demostrar su indecencia política y porque el mensaje, incluso el más radical, cala mejor desprovisto de inútiles vehemencias de débiles desesperados a la caza del voto.

Llegamos al límite de la campaña con un sin vergüenza en la lista del PP de Segovia, un parlamentario que utilizaba su cargo sobre todo para engordar sus cuentas corrientes. Y Rajoy lo consiente, pese al clamor en alza de su partido para que lo saque de la política. Y su ministro, ¡nada menos que de Justicia!, dice de él que es un «hombre con principios». Y Herrera calla en público, quizás harto de que le partan la cara por enfrentarse a Rajoy. Es la metáfora de cuatro años soportando revelaciones de cercanos casos de corrupción, sin mirarse al espejo, mientras la pobreza cobraba una fuerza que ahogaba en la depresión a cientos de miles de familias decentes.

Por eso, me resisto a convertir en víctima al verdugo Rajoy, pese a que detesto, condeno y lamento el puñetazo que recibió el miércoles. Porque ni siquiera se ha esforzado en descolgar el teléfono para pedir a Pedro Gómez de la Serna que deje de ser candidato para evitar que este «jeta», este «caradura», como le llaman ya en su partido, figure en las papeletas «blancas» que verán los segovianos pasado mañana en sus colegios electorales.

Ese mismo al que hasta el presidente del Comité Nacional de Derechos Y Garantías, Alfonso Fernández Mañueco, le ha pedido que se vaya. Ese mismo que figura como ponente de la Ley de Transparencia de la que presume Rajoy. Ese mismo que quiso ir de número 1 por Segovia y se lo impidió Arenas. El mismo que dice ahora al partido, cuando coge el teléfono, que no tiene un duro. El mismo que exigió un expediente informativo y no disciplinario para irse. El mismo que no ha dado un palo al agua en estos cuatro años por la provincia, salvo para que los clientes se acercaran a pagar a la Carrera de San Jerónimo.

Este «caradura» se mantiene en la papeleta «blanca» del Congreso entre Beatriz Escudero y Marta Puertas. ¡Vaya golpe bajo a los dos candidatos! ¡Vaya castigo a quienes, pese al escándalo, todavía piensan votar pasado mañana al PP de Segovia! No me extraña que los populares estén acojonados.

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