Revuelo en el duelo
EL asomo intempestivo del ministro Fernández Díaz en Astorga, para celebrar el retraso de seis meses en descubrir el crimen de la peregrina americana en una pedanía aledaña, se adornó con el estrafalario estrambote de un anuncio de medallas a tutiplén. En realidad, un reparto de premios caprichoso y escamoteado, que sospechosamente desalojó a la Guardia Civil de los reconocimientos.
Un desvío que se convirtió de inmediato en el ángulo más conflictivo de este crimen infame. Porque afecta a la hospitalidad con los peregrinos, que en lugares como Astorga tiene una tradición muy consolidada. El ministro vallisoletano acudió a Astorga arropado por el director de la Policía, el geógrafo salmantino Ignacio Cosidó. Aunque Cosidó no es un recién llegado al ministerio, donde fue jefe de gabinete de la Guardia Civil durante el aznarato. Simplemente ha cambiado de servicio.
Ni uno ni otro y tampoco sus subordinados tuvieron en cuenta que determinados manejos no se admiten en una ciudad acogedora y hospitalaria como Astorga. Una encrucijada de caminos milenarios sensibilizada especialmente con los peregrinos, que ha sido maltratada durante medio año por la infamia perpetrada con Denisse. Acaso esa falta de sintonía pueda explicar el retraso insoportable en el descubrimiento del crimen. Esa falta de sintonía y una torpeza proverbial en los mandos policiales de Astorga, que tuvieron buscando una semana a la guardia civil en el tramo entre Hospital y Astorga, por su incapacidad para acreditar el alojamiento en un albergue de la ciudad de la peregrina americana.
Sólo una imagen captada por las cámaras del palacio de Gaudí y diversos testimonios sobre su desayuno en la ciudad llevaron a dirigir la búsqueda hacia el tramo que conduce a El Ganso. No fue la única torpeza de la policía nacional, cuyo comisario sucede a quien fue incapaz de descubrir en su propia casa a las acusadas del crimen de Isabel Carrasco. De inmediato, ordenó la retirada de la guardia civil de la búsqueda en el nuevo tramo del camino, donde finalmente apareció la peregrina.