El escándalo
DICEN algunos que la edad nos hace más conservadores y sumisos. Y puede que haya parte de verdad en esta excesiva generalización. La evolución del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, se aleja de este aparente dogma; al menos, en sus discursos y en algunos nombramientos.
Basta comparar la investidura de marzo de 2001 y la de su quinto mandato, hace dos semanas, para advertir de que Herrera es hoy más beligerante con el Gobierno central de su partido que hace 14 años. Llamar «escándalo» al modelo de financiación y diez días después rechazar con una abstención el objetivo de deuda y de déficit que sigue ahogando a esta Comunidad infrafinanciada contrasta con aquella genérica declaración del 19 de marzo de 2001 en la que pedía –eso sí– un nuevo modelo pero les decía a los ministros del PP que estaban demostrando «una sensibilidad (…) como nunca» con Castilla y León.
El presidente inició su primer Consejo informal con su nuevo equipo pidiéndoles que ejecuten los compromisos de su investidura, que demuestren cohesión y coordinación, al tiempo que les advirtió de que no quiere «reinos de taifas». Un «contundente» Herrera ha promocionado como nunca a las mujeres en su nuevo gobierno. Ni siquiera con María Jesús Ruiz una vicepresidenta acumuló tanto poder como el cedido, al menos nominalmente, a Rosa Valdeón, a quien parece entregar las llaves de la sucesión y en quien concentra Portavocía y Consejería de Empleo. Eleva el Empleo al nivel de Vicepresidencia y lo desgaja de la Economía en un gesto de primacía sin precedentes en esta Comunidad como experimento a prueba.
A otra mujer de su máxima confianza le suma Economía a Hacienda. Que nadie olvide que Pilar del Olmo será quien negocie formalmente el modelo de financiación, quien gestione ahora las ayudas a las empresas y quien asuma la relación con bancos y emprendedores.
En este nuevo empate entre hombre y mujeres, premia a Milagros Marcos con Agricultura y Ganadería, potencia a Alicia García a Familia y cede la Cultura y el Turismo, que gestionaba la política abulense, a una Josefa García Cirac desplazada de las Cortes para que el legislativo sea dirigido por la ‘todoterreno’ Silvia Clemente.
Herrera no sólo impulsa un gobierno con más mujeres y otorga una dimensión más social al empleo al vincularlo con una Vicepresidencia, también manda mensajes de independencia al Gobierno y al PP de Rajoy con consejeros alejados de la disciplina popular en asuntos clave como la educación. El mayor interrogante de este Ejecutivo es su duración y cuándo, cómo y por qué abandonará Herrera la Junta. ¿Esperará a resolver el escándalo de la financiación o se irá antes o después de devolver competencias?