LA RECETA DE MIGUEL ÁNGEL
Pestiños de Semana Santa
Aquí la única duda es si gustan más con azúcar o con miel por encima. ¡Que todas las discusiones, disputas y polarizaciones sean como esta! Este dulce típico de Semana Santa pertenece a ese grupo de elaboraciones de repostería que denominamos “masas fritas”. Ricos, energéticos y dulzones, los pestiños son además una elaboración fácil.

PESTIÑOS DE SEMANA SANTA
Ingredientes
- 500 gr de harina de trigo
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 60 ml de vino blanco
- 10 ml anís licor
- 2 tiras de piel de 1 limón
- 2 tiras de piel de naranja
- 1 palo de canela
- 1 estrella de anís
- 2 gr de sal
- Aceite oliva suave para fritura
- Azúcar
A tener en cuenta
- Tiempo total de preparación: 60 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Raciones: 6
- Tipología de receta: postre
- Coste: 8 €
Aunque más habituales en la zona sur de España, los pestiños son uno de esos postres que podemos encontrar en cualquier parte de España sobre todo durante la Semana Santa. Este tipo de dulces seguramente tuvieron su origen en Andalucía y se remontan a la época de Al-Ándalus, cuando la influencia árabe dejó una huella profunda en la gastronomía de la península ibérica. Su receta guarda similitudes con dulces del mundo árabe, con masas fritas aromatizadas con especias y bañadas en miel o azúcar.
Sea como fuere, se ha convertido en un dulce fruto de nuestra cultura y tradición, que encontramos en numerosas pastelerías en diferentes momentos del año como carnaval, Navidad y, por supuesto, Semana Santa. Como casi todo, los pestiños, que originariamente eran un dulce humilde y de zonas rurales, han evolucionado y se han adaptado a los distintos lugares en los que se elaboran.
Si analizamos sus propiedades nutricionales tendremos que decir que los pestiños son bastante energéticos gracias a productos como azúcar y harina, que nos aportan hidratos de carbono. El aceite de oliva es una grasa saludable si tenemos en cuanta que se incorpora a la masa, pero posteriormente también se fríen en aceite, lo que aporta más calorías. No es que sean un alimento para dietas, pero, de vez en cuando y consumidos con moderación, nos dan un plus de alegría que nunca viene mal.
Aromatizar el aceite
Al igual que al elaborar postres lácteos en muchas ocasiones aromatizamos esos lácteos con determinados aromáticos, aquí vamos a hacer lo mismo, pero aromatizando el aceite que vamos a utilizar para elaborar la masa de los pestiños. Por eso, en primer lugar y con un poco de antelación, colocamos el aceite de oliva virgen extra en una cazuela pequeña, añadimos las pieles de limón y las de naranja, el palito de canela y la estrella de anís. Ponemos a fuego suave, sin que llegue a freír, simplemente que veamos aparecer unas burbujas alrededor de las cáscaras de los cítricos. En ese momento apagamos el fuego y dejamos infusionar todos esos aromáticos en el aceite, hasta que esté frío. Cuando haya enfriado del todo el aceite retiramos las cáscaras de limón y naranja, la estrella de anís y el palo de canela y los desechamos.
La masa de los pestiños
Para elaborar la masa añadimos la harina a un bol, le ponemos la sal y mezclamos. Incorporamos ahora los líquidos, empezando por el licor de anís y el vino blanco e integramos. Añadimos ahora el aceite aromatizado y frío. Vamos mezclando bien, primero en el bol y, cuando tengamos ya una masa un poco formada, la pasamos a mesa y la amasamos en mesa hasta que todos los ingredientes estén bien integramos. Amasamos unos diez minutos. Ponemos la masa en un bol, la tapamos y dejamos reposar al menos media hora para que asiente bien. Podemos guardarla en el frigorífico para que luego nos sea más fácil trabajarla.
Elaboración y fritura
Despejamos bien una mesa o encimera y espolvoreamos una pizca de harina sobre ella. Vamos estirando la masa con un rodillo hasta que tengamos un grosor de unos dos o tres milímetros, es decir, fina. Llegado el momento del corte de la masa para dar la forma a nuestros pestiños, podemos optar por la forma que más nos guste. Los veremos en las pastelería y obradores y muchas formas y maneras…más enrollados, más estirados, tipo lazo, tipo cuadrado. Elijan la que más les guste. Es más habitual hacer cuadramos de cuatro o cinco centímetros y luego hacerles algún pliegue, doblar las esquinas hacia el centro, plegar un lateral y enrollar ligeramente… para que, en fritura, adquieran la forma definitiva que les de el calor y el aceite.
Calentamos aceite en una cazuela o sartén y vamos friendo los pestiños por ambos lados, hasta que estén dorados. Sacamos a papel absorbente. Ponemos un par de cucharadas de azúcar en un triturador y las convertimos en azúcar glas. O lo compramos directamente, que es otra opción. Dejamos que los pestiños fritos escurran bien y pierdan un poco de temperatura y los espolvoreamos con azúcar glas, con la ayuda de un colador pequeño. Si nos gusta la miel, es otra excelente opción, en lugar del azúcar terminarlos añadiendo un poco de miel. O muchas, lo que prefieran.