Albóndigas de rape y chipirón al horno
Las albóndigas no tienen que ser siempre de carne. Estas albóndigas de rape y chipirón al horno que les proponemos hoy son un plato que fusiona lo mejor del mar con técnicas saludables de cocción, en una receta que nos aporta proteínas de calidad, es ligera en grasas y está cargada de nutrientes esenciales

ALBÓNDIGAS DE RAPE Y CHIPIRÓN AL HORNO
A TENER EN CUENTA
- Tiempo de preparación 30 min
- Tiempo de cocción 30 min
- Porciones 4
- Tipo de receta (n/a)
- Precio 20 €
INGREDIENTES
- 300 g de rape
300 g de chipirones
50 ml de leche
1 huevo
2 dientes de ajo
2 ramitas perejil
1 loncha pan molde
20 gr pan rallado
Aceite de oliva
Sal
Pimienta
1 cebolla
1 diente de ajo
100 ml de vino blanco
200 ml de fumet de pescado
2 cucharadas de tomate triturado
Pizca de hebras de azafrán
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Las albóndigas son un plato tradicional que se ha adaptado a infinitas versiones según los lugares. Se asocian a carnes, pero podemos hacer otras versiones extraordinarias, por ejemplo, éstas con marisco y pescado. De las albóndigas dicen que tienen origen en la cocina persa, donde ya se preparaban sus koftas en el siglo IX. La palabra “albóndiga” proviene del árabe “al-bunduqa”, que significa “la bola”. Son un ejemplo claro de la cocina de aprovechamiento.
El rape es un pescado poco agraciado a la vista, pero muy utilizado en cocina. Se le conoce también como pez sapo y tiene una carne gelatinosa pero firme, lo que le hace ideal para elaboraciones como el suquet a la zarzuela. Es bajo en grasas, rico en proteínas de alto valor biológico y que nos aporta minerales como el fósforo y potasio, además de vitaminas como la B12.
Por su parte, el chipirón es un calamar pequeño y de sabor más sutil que éste. También es muy versátil en cocina, es una buena fuente de proteína magra y también bajo en grasas y calorías. Nos aporta minerales como el selenio o el fósforo y vitaminas como la B12 o la B3.
Preparamos las albóndigas
Para preparar la masa de estas albóndigas de pescado y marisco vamos a comenzar limpiando bien el rape, retirando piel y huesos y lavando el chipirón, retirando las partes interiores que descartamos y seleccionando toda la parte de la carne, tanto cuerpo como aletas y tentáculos. Picamos tanto el rape como los chipirones muy finos con el cuchillo. Con paciencia y poco a poco. Es mejor hacerlo así que meterlo en un robot de cocina y triturarlo. La textura que nos va a dar la albóndiga con sus ingredientes cortados a cuchillo es mucho más agradable que la de una albóndiga cuyo interior es una especie de pasta de pescado y marisco triturada. Ponemos sal y pimienta a esta picada.
Por otro lado, ponemos el pan en la leche para que se empape durante un par de minutos. Mientras, picamos también fino el ajo y el perejil y los ponemos en un bol grande. Añadimos también al bol el huevo, batimos ligeramente, e incorporamos a esta mezcla el pan rallado y el pan bien escurrido que habíamos puesto en la leche. Mezclamos todo bien. Añadimos la picada de rape y chipirón al bol y mezclamos con la mano, para favorecer que el resto de ingredientes se integran perfectamente en nuestra picada de marisco y pescado.
Una vez que tenemos todo bien mezclado, precalentamos horno a 180 grados y es el momento de formar las albóndigas. Vamos a intentar hacerlas todas de un tamaño similar para favorecer que el horneado sea homogéneo en todas. Nos mojamos ligeramente las manos con aceite o con agua para favorecer el boleo y vamos cogiendo porciones de la masa. Boleamos cada una de ellas para que nos queden bien redondas y las vamos colocando todas en una fuente de horno a la que previamente habremos puesto en el fondo papel de hornear pintado ligeramente con aceite, para evitar que se peguen las albóndigas a la fuente. Metemos la fuente en el horno y vamos a tenerlas a 180 grados durante quince minutos. Después, subimos la temperatura a 220 grados, e incluso ponemos en este momento el ventilador del horno, y horneamos cinco minutos más para que adquieran una ligera capa de dorado en su exterior.
Usa salsa para acompañar
En esta receta no vamos a incorporar la salsa en el momento de cocción de las albóndigas, pero sí vamos a preparar una salsa para acompañarlas en el momento del emplatado. Para ello, en una sartén con dos cucharadas de aceite ponemos a pochar la cebolla cortada en juliana y el ajo en láminas durante diez minutos. Incorporamos el tomate triturado y cocinamos otros cinco minutos a fuego medio. Añadimos el vino y evaporamos el alcohol. Metemos ahora el azafrán y el fumet, ponemos punto de sal y dejamos al fuego diez minutos más. Trituramos muy bien la salsa y colamos para que quede más fina. Ponemos en una jarrita para servir al gusto junto con las albóndigas.