Pollo al chilindrón
Hoy les proponemos una de esas elaboraciones del recetario más tradicional de España, en concreto de la zona de Aragón, aunque este plato también es popular, con sus variaciones, en Navarra o La Rioja.

POLLO AL CHILINDRÓN
A TENER EN CUENTA
- Tiempo de preparación 10 min
- Tiempo de cocción 1 hora 30 min
- Porciones 6
- Tipo de receta (n/a)
- Precio 20 €
INGREDIENTES
- 1 kg carne de pollo de corral
1 cebolla
Un puñado de cebollitas pequeñas
3 dientes de ajo
2 pimientos rojos
1 pimiento verde
350 gr tomate natural triturado
200 gr de jamón serrano
150 ml vino blanco
Caldo de pollo
1 hoja laurel
3 ramas de perejil
Sal
Pimienta negra
Aceite oliva
Cuentan las crónicas que este pollo se llama “al chilindrón” debido a un juego de cartas que recibe ese mismo nombre. De hecho, la segunda acepción que encontramos en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua para este término indica que chilindrón es un antiguo juego de naipes, entre dos o tres personas, parecido a la pechigonga. Y se cree que puede venir de ahí, y que así, “chilindrón”, llamaban a la comida que debía pagar el que perdiera la partida. Pero en el mismo diccionario de la RAE, en la primera acepción del término “chilindrón”, dice que se trata de un guiso de ave, cerdo o cordero rehogados con tomate, pimiento y otros ingredientes. Y esta es la acepción que más nos gusta, la del guisote de pollo.
Como tantos otros platos de la gastronomía más tradicional, el pollo al chilindrón surge de la utilización por parte de las gentes de una zona de los recursos que les daba esa zona. Tomates, pimientos, ajos, cebollas y las aves que tenían en los corrales. También es habitual la incorporación de jamón serrano en este plato, más en la zona de Aragón que en la de Navarra o en La Rioja.
Beneficios de las carnes magras
El pollo es una carne blanca y, por lo tanto, una magnífica fuente de proteínas magras y otros nutrientes esenciales para nuestro organismo. Las proteínas que nos aporta el pollo contribuyen al desarrollo y mantenimiento de nuestros músculos. Junto a esto, esta carne es baja en grasas, aunque la cantidad de grasa dependerá de la parte del pollo que elijamos y de si comemos o no la piel ya que, mientras la piel es la parte más grasa y las alas y los muslos también tienen mayor aporte de grasas, la pechuga de pollo tan sólo tiene entre dos y tres gramos de grasa por cada 100 gramos. Además, es rico en vitaminas del grupo B que nos van muy bien para nuestro sistema nervioso y también en minerales como el fósforo, el selenio y el zinc, que contribuyen a ajustar la salud de nuestras células y de nuestros huesos. A la proteína que nos aporta el pollo en esta elaboración se suman los nutrientes que nos aportan las verduras como la cebolla, el ajo, el tomate o el pimiento, lo que convierten a este “Pollo al chilindrón” en un plato muy recomendable.
A darle al chilindrón
Vamos a comenzar nuestro pollo al chilindrón preparando todos los ingredientes que necesitamos. En cuanto al pollo, para el guiso más tradicional al chilindrón es más frecuente verlo cortado en trozos grandes…el muslo entero, el contramuslo entero, la pechuga en tres o cuatro trozos, pero pueden darles a los trozos el tamaño que más les guste. Lo pueden hacer en trozos grandes o en pedazos más pequeños, a su gusto. Una vez troceado, le ponemos sal y pimienta. En cuanto a las verduras, la cebolla la picamos bien fina en trocitos y las cebollas pequeñas simplemente las pelamos. Podemos no añadir estas cebollitas pequeñas, es opcional, pero le dan un toque interesante y quedan jugosas y ricas con la salsa de este guiso. A los pimientos los damos una lavada, retiramos las semillas y las venas interiores y los cortamos en tiras finas. Picamos fino el ajo y el jamón en taquitos o en tiras finas. El tomate podemos comprarlo natural triturado o rallar algunos tomates.
Ponemos una cazuela al fuego con dos o tres cucharadas de aceite, marcamos los trozos de pollo y los reservamos. Añadimos la cebolla, ajustamos aceite y pochamos unos quince o veinte minutos a fuego suave. Añadimos el ajo y los taquitos de jamón y cocinamos un minuto. Incorporamos los pimientos y las cebollitas pequeñas y cocinamos otros diez minutos. Es el momento de añadir el vino y subir el fuego para que evapore el alcohol durante dos o tres minutos. Incorporamos el tomate y cocinamos diez minutos más para que reduzca un poco. Tras este tiempo, añadimos a la cazuela el pollo reservado y los jugos que pueda haber soltado en el reposo, metemos la hoja de laurel, cubrimos la elaboración con caldo de ave, ponemos punto de sal, tapamos y dejamos cocinar durante unos cincuenta minutos. El tiempo dependerá del tamaño de los trozos de pollo. Los últimos cinco minutos de cocción los hacemos sin la tapa. Rematamos con perejil picado. Y, como siempre digo, ¡guiso reposado, mucho mejor resultado!