Horse alerta al comité que el rechazo al convenio "pone en riesgo el futuro de la planta de Valladolid"
La empresa transmite al comité que "no está dispuesta a renegociar su última oferta"
Advierte que el no de los trabajadores "tendrá un impacto inmediato en la producción y obligará a tomar medidas de flexibilidad excepcionales" como un ERTE

Planta de motores de Horse en Valladolid, imagen de archivo.
Horse no va a renegociar su última oferta. Así se lo ha trasladado a los sindicatos este martes durante la última reunión con motivo de la renovación del convenio. Una renovación que lleva en un impasse desde hace más de diez meses. Y es que la empresa se abre a escuchar, pero rehúye cambios de calado en su última oferta y advierte que el rechazo al convenio "pone en riesgo el futuro de la planta de Valladolid" y "tendrá un impacto inmediato en la producción ", por lo que "obligará a tomar medidas de flexibilidad excepcionales" como un ERTE.
Los representantes de la plantilla insisten en que, tras el referéndum interno, no hay margen para aceptar el texto actual. "Nos presentamos allí todos los sindicatos, conformamos la comisión negociadora y le pusimos por delante el resultado del referéndum", resume Francisco Ramos, delegado general de CCOO en Horse España, a este periódico, quien subraya que la compañía "entendía la postura de los trabajadores, pero decía que no podía cambiar su oferta" más allá de retoques puntuales.
Según Ramos, la dirección vinculó el rechazo sindical a posibles decisiones industriales: "Habría impacto en las inversiones, que las podían quitar", y la empresa "se estaba planteando diversificar los productos" e "intentar que se produjeran en otras plantas", con el consiguiente riesgo para "los puestos de trabajo que habían ofertado encima de la mesa" si finalmente desciende la producción. Aun así, trasladó su "disposición a sentarse a escuchar" e invitó a que cualquier planteamiento alternativo se traslade desde la plantilla. "Nos invitó a que esto se lo trasladásemos a la plantilla mediante asamblea" y aseguró estar "en predisposición de escuchar propuestas", relató el sindicalista.
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Para aliviar tensiones del día a día, en la reunión se barajaron medidas inmediatas. Por un lado, la creación de una comisión específica para los llamados "irritantes", es decir, los problemas cotidianos que hoy se arrastran hasta las reuniones intercentros, "que son de tres meses en tres meses". El objetivo, explica Ramos, sería "hacer una comisión de ‘irritantes’ para que esos problemas del día a día se comentaran en esa comisión y se buscaran soluciones" sin esperar al siguiente cónclave formal. Por otro, y "no como moneda de cambio", se propuso que la empresa anticipe la subida del IPC como gesto de buena fe, liberando lo perdido por la plantilla durante "estos meses de negociación". La dirección "se lo ha llevado a estudio" y se comprometió a responder "en la próxima reunión, que es el día 30" de septiembre, sobre "el adelanto de ese dinero".
CCOO mantuvo una posición alineada con el mandato de las urnas internas. "Para nosotros, la plantilla es soberana, la plantilla ha expresado en una votación", explica el delegado. El ‘no’ no se impuso "por mucha ventaja", pero fue mayoritario y "tenemos que aceptar lo que ha dicho la mayoría". En consecuencia, "si la empresa no mueve ficha y no mejora lo que está encima de la mesa", el sindicato no ve recorrido para convalidar el convenio actual.
Junto a las propuestas y advertencias, la empresa anunció que resolverá asuntos pendientes que han alimentado el malestar: regularización de atrasos en nóminas, cobertura de plazas internas, el "sorteo de vehículos" y, de forma destacada, pagos de horas extraordinarias aún por abonar. Ramos puntualiza que no se trata de concesiones, sino de obligaciones: "La empresa tiene que pagarte las horas extras, porque si las has hecho, tiene que pagártelas". El propósito, afirma, es "descongestionar lo antes posible" esos conflictos cotidianos y rebajar la temperatura mientras sigue la negociación de fondo.
Por otro lado, a la salida del encuentro, el Sindicato de Cuadros y Profesionales (SCP) difundió un comunicado en la misma línea de rechazo, aunque con matices propios. "Hoy se ha celebrado en Valladolid la decimocuarta reunión de la Comisión Negociadora, después del Referéndum en el que la plantilla dijo que ‘no’ querían la oferta última y definitiva de la Empresa. Por ello, los sindicatos que formamos esta comisión le hemos transmitido a la dirección el ‘no’ a su oferta y hemos instado a la Empresa a considerar el sentir de la plantilla y a reaccionar", señala la nota difundida en su cuenta de X, antes Twitter. El SCP precisa, además, que "pese a que gran parte de nuestra afiliación nos había trasladado el ‘ok’ a esta propuesta, mantenemos el compromiso adquirido con el resto de las organizaciones y no nos desmarcamos de ese ‘no’".
El sindicato recuerda el marco previo: "Acordamos en el SIMA que la oferta de la Empresa era suficiente como para desconvocar la huelga del 17/7/2025 y someter a nuestros órganos internos la decisión de aceptar o no la que era su oferta última y definitiva". Según el SCP, la dirección "nos ha planteado su preocupación. Ahora mismo, al no tener el convenio firmado, no somos dueños de las decisiones que van a determinar nuestro futuro. Nos transmite que no está dispuesta a renegociar su última oferta, pero sí a escuchar aspectos sensibles que puedan hacer cambiar la percepción a la plantilla. El ‘NO’ pone en riesgo nuestro futuro. Tiene un impacto inmediato en los volúmenes de producción y la obligará a tomar medidas de flexibilidad excepcionales (ERTE) por la no ampliación de los límites de bolsa. La dirección mantiene vigente la oferta que presentó en el SIMA".
En ese contexto, el SCP reclama "a la dirección de la Empresa que no ponga en riesgo las inversiones que garanticen el futuro de nuestros centros de trabajo" y avanza que "no todos los ‘no’ han sido directamente ligados al propio convenio". De ahí que anuncie que "estudiaremos con nuestros órganos internos estos ‘aspectos sensibles’ y los propondremos en la siguiente reunión".
El comunicado incorpora dos propuestas concretas que suman a las que ya circulan en la mesa: "Como avance y en este mismo sentido, proponemos como complemento a la petición de UGT al adelanto de la subida del IPC hasta ahora, que también se haga extensivo al CMI". Y, además, "pedimos un foro en el que se traten los irritantes sociales de TODOS los colectivos, incluyendo los MMII, Forfait y MMSS como puede ser el CSA". El sindicato cierra con una declaración de intenciones: "Estamos seguros de que puede haber caminos en los que confluya la petición de los trabajadores y que no ponga en riesgo el futuro de la Empresa en España".
De cara a los próximos días, cada central prepara sus propios comunicados y el proceso interno para recoger y ordenar propuestas, con la mirada puesta en la asamblea de plantilla y en la cita del lunes 30 de septiembre, cuando la empresa deberá pronunciarse sobre el anticipo del IPC y concretar cómo se abordará la mesa de “irritantes”. Hasta entonces, el cuadro se mantiene: negociación bloqueada en lo sustantivo, advertencias empresariales sobre el encaje industrial del 'no' y una puerta entreabierta a medidas de alivio que permitan recomponer confianzas sin cerrar la posibilidad de un entendimiento futuro.
CGT mantiene sin matices su rechazo a la última propuesta de convenio en Horse y llama a sostener la unidad sindical y la participación de la plantilla tras el referéndum. Unai Hernández, representante de CGT, resume así la posición de su sindicato: “Ya dijimos que no y los trabajadores han dicho no, pues seguimos diciendo no… No puedo hacer un referéndum, que la gente diga no y luego ir y comerme lo mismo que la gente ha dicho no”. En consecuencia, emplaza a explicar en asambleas “qué es lo que ha dicho la empresa” y a que “la gente hable”, porque “la gente ya ha hablado, la gente no le gusta la propuesta de la empresa”.
De cara a la próxima cita del 30 de septiembre, Hernández ve difícil que se produzcan avances si la compañía no mueve su posición: “La sensación que tenemos es que la empresa se va a quedar atascada en su posición, que no está dispuesta a dar más”, mientras desliza advertencias sobre “inversiones” y “proyectos”. Frente a ese marco, reivindica la fortaleza industrial local: “Somos las fábricas, las de España, Valladolid y Sevilla, más productivas del grupo”, por lo que “el futuro está más que garantizado” si hay un acuerdo que respete el mandato de la plantilla. “No creo que la empresa esté dispuesta a mejorar la oferta sustancialmente como para que fuese bien recibida por los trabajadores… Eso nos va a llevar, entendemos, a una situación bastante complicada”, admite.
Hernández defiende que cualquier decisión relevante sea compartida “entre todos los sindicatos” y, si fuese necesario, avalada de nuevo por los trabajadores, evitando que “esto se disuelva en organizaciones con diferentes posicionamientos”. “Está claro que, si se plantea una escena de conflictividad laboral, tendría que ser desde una unidad sindical”, afirma. En esa línea, condiciona cualquier escalada a lo que decida la plantilla: “Quienes tienen que ser el motor de cualquier tipo de reivindicación… tienen que ser los propios trabajadores. En la medida en que los trabajadores… han dicho ‘esto no me gusta’, a partir de ahí cualquier cosa va a tener que ser avalada y garantizada por la propia plantilla”.
Sobre las propuestas de “desatasco” trasladadas a la empresa —crear una comisión para tratar los “irritantes” del día a día y adelantar la subida del IPC devengada—, CGT no las considera suficientes: “La empresa ha recibido esas propuestas con buena disposición porque sabe que tampoco mejoran nada… crear una comisión para analizar los problemas… ya tenemos comités de empresa”. Y respecto al anticipo salarial: “Si la empresa ya estaba comprometida a pagar el IPC más uno, el que adelante el IPC tampoco es… una propuesta mejorada”. Por ello, reclama un paso real: “CGT creemos que la empresa tiene que dar más de lo que se había comprometido a dar… si quiere convertir ese no en un sí, tendrá que hacer movimientos más allá de esos límites que se habían marcado”.
El representante de CGT pone el foco en el sentido del referéndum y en la necesidad de recomponer la “paz social” con medidas tangibles: “Por primera vez… se ha hecho un referéndum vinculante y ahora sabemos realmente lo que piensan los trabajadores… Si fueses inteligente, tendrías que hacer la lectura de que eso no gusta a la plantilla y tienes que hacer otras ofertas”. Aun reconociendo un resultado “ajustado”, habla de “ocho puntos de diferencia” a favor del no y enlaza el descontento con la pérdida de poder adquisitivo de años anteriores: “Nos congelaron el salario y perdimos un 10%… si nosotros hemos perdido en dos años un 10%, en dos años deberíamos recuperar el 10%… Sin embargo, la empresa lo que hace es decirnos que no, te devuelvo dos… me debes ocho”.
A modo de balance, Hernández reivindica el camino recorrido y el valor de la cohesión interna: “Hemos llegado hasta aquí en un camino muy largo y muy duro… esto solo se ha podido conseguir gracias a la unidad de todas las organizaciones sindicales y gracias a la unidad de todos los trabajadores y trabajadoras”. Y deja un mensaje de continuidad: “Pase lo que pase después de esta negociación… hemos conseguido algo muy grande: la unidad… y la participación de todos y todas”.
Horse valora su última oferta como "una propuesta muy positiva": "Son todo mejoras"
Desde la dirección de Horse se subraya que no ha habido una nueva propuesta sobre la mesa tras la reunión, porque —insisten— el listón ya está en el máximo asumible por la compañía. "Nosotros no hemos hecho ninguna nueva propuesta", explican fuentes de la compañía, quienes defienden que "la última oferta que hicimos a los sindicatos era muy positiva, con incrementos sustanciales en todos los apartados". Y enfatizan: "No estamos hablando de una negociación en la que los empleados pierden, en la que hay recortes, en la que hay congelaciones, en la que hay pérdida de derechos… Son todo mejoras".
Asimismo recuerdan que ese paquete "fue aprobado por la mayoría de los representantes sindicales. Otra cosa es que luego lo llevaron al referéndum" y en la consulta "por un margen muy corto, del 5%, salió el 'no' de los trabajadores". Aseguran, además, que "nos dicen los sindicatos que hay votos que se han decantado por el no, pero que en el fondo están de acuerdo con la propuesta; es decir, están votando que no por otras razones, que no están asociadas al convenio colectivo". En ese marco, la postura oficial es nítida: "La propuesta que les hemos hecho es el límite al que puede llegar la compañía. No puede haber más, pero sí que estamos abiertos a seguir escuchando y a ver de qué manera se puede introducir algún elemento novedoso dentro de ese marco para cambiar el signo del voto. Pero hoy por hoy la empresa no puede hacer mayores propuestas".
La empresa sitúa la oferta en perspectiva histórica: "Es la mejor oferta de convenio colectivo de los últimos años. Y te diría que más de 10 años". Con esa premisa, la compañía emplaza al siguiente hito del calendario: "Vuelve a haber una reunión el 30 de septiembre. Veremos cómo vienen los representantes de los trabajadores y si hay avances. Es lo que nosotros deseamos y llevamos buscando desde el primer momento de la negociación".
Respecto a las propuestas sindicales, desde Horse confirman que la empresa toma nota de abrir un cauce específico para las cuestiones menores que generan fricción: "Una de las propuestas que han hecho los sindicatos es abrir una especie de foro para recoger todas esas ‘irritantes’, creo que le llaman", con el objetivo de darles respuesta de forma más ágil que en las reuniones periódicas. Al mismo tiempo, admite que "esta es la situación que tenemos y que la empresa ve con preocupación; la empresa en España y más allá de las fábricas de Valladolid y de Sevilla", subrayando que el desenlace del proceso no solo afecta a los centros locales.
Con prudencia, pero sin ambages, la empresa deja constancia del deseo de cerrar el acuerdo dentro del marco ya trazado y con aportes que faciliten el respaldo de la plantilla: "Vamos a ver cómo se suceden los acontecimientos y si hay avances el 30 de septiembre, que sería lo beneficioso para todos", concluye.