Diario de Valladolid

La campaña de riego pone a prueba la gestión del agua en el Duero

La Confederación asegura que los embalses de Castilla y León disponen de recursos para completar la campaña sin restricciones, pese al incremento del consumo provocado por las altas temperaturas

Embalse salmantino de Santa Teresa que gestiona la Confederación Hidrográfica del Duero.

Embalse salmantino de Santa Teresa que gestiona la Confederación Hidrográfica del Duero.ICAL

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Las sucesivas olas de calor registradas desde finales de mayo están condicionando el desarrollo de la campaña de riego en Castilla y León y obligando a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a acelerar el ritmo de los desembalses para responder al incremento de las necesidades hídricas de los cultivos. El organismo de cuenca reconoce que las elevadas temperaturas han adelantado el consumo de agua respecto a otros años y que ha sido necesario aumentar las sueltas desde los embalses para aliviar el estrés hídrico que sufren las explotaciones agrícolas en pleno periodo de máximo desarrollo vegetativo. Pese a ello, traslada un mensaje de tranquilidad al sector y asegura que la campaña podrá completarse con normalidad gracias al volumen de recursos almacenados. La garantía del suministro es, precisamente, la principal preocupación de agricultores y comunidades de regantes cuando el verano entra en su fase de mayor demanda de agua. Según la CHD, la situación hidrológica de la cuenca permite afrontar con garantías el resto de la campaña, ya que los embalses gestionados por el organismo almacenan actualmente 2.192,2 hectómetros cúbicos, equivalentes al 76,8 % de su capacidad total. Aunque este porcentaje es inferior al registrado hace un año, cuando las reservas alcanzaban el 81,3%, continúa situándose casi tres puntos por encima de la media de la última década, cifrada en el 74%, por lo que la Confederación descarta problemas de abastecimiento para el regadío.

La evolución de la campaña está siendo analizada durante la segunda ronda de las Juntas de Explotación que la Confederación Hidrográfica del Duero mantiene con las comunidades de regantes de los distintos sistemas de la cuenca. En estas reuniones, además de presentar los estudios de tarifas y cánones, el organismo recoge las observaciones de los usuarios sobre el comportamiento de la campaña y realiza un seguimiento continuo de las necesidades de agua en cada zona regable. Hasta el momento se han celebrado encuentros con los sistemas del Arlanza, Alto Duero, Riaza, Adaja, Eresma, Órbigo y Tuerto, mientras que en los próximos días continuarán con los del Tormes, Águeda, Carrión, Esla y Tera.

Los datos de almacenamiento muestran diferencias entre sistemas, aunque ninguna de ellas hace prever restricciones. El Tormes encabeza la clasificación con un 81,3% de su capacidad, seguido por Arlanza, con el 79,9%, y Castro de las Cogotas, con el 78,4%. Riaza-Duratón y Cega-Eresma-Adaja almacenan el 76,8%, mientras que Esla, Órbigo y Pisuerga alcanzan el 76,3 %. Los porcentajes más bajos corresponden al Alto Duero, con un 74,7%; al Águeda, con un 73,4%, y al Carrión, con un 71,1%. A pesar de estas diferencias, la Confederación mantiene que todos los sistemas cuentan con recursos suficientes para desarrollar la campaña conforme a la planificación establecida.

Petición

Aunque comparte el diagnóstico de que la disponibilidad de agua no supone actualmente un problema, Asaja considera que la excepcionalidad meteorológica de este verano obliga a revisar las dotaciones de riego aprobadas cuando comenzó la campaña, el pasado mes de abril. La organización agraria sostiene que las sucesivas y tempranas olas de calor han dejado obsoletos los cálculos iniciales y que las necesidades reales de los cultivos son hoy superiores a las previstas hace apenas tres meses, por lo que ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Duero que autorice un incremento de las asignaciones de agua.

La organización fundamenta su petición en la evolución climática de la campaña. Recuerda que el regadío tuvo que utilizar agua desde las primeras fases del cultivo para superar un mes de mayo extremadamente seco y caluroso, al que siguió una ola de calor durante junio y un nuevo episodio de temperaturas muy elevadas al comienzo de julio. Esa concatenación de episodios ha incrementado las necesidades de riego, especialmente en cultivos de ciclo largo como el maíz, la remolacha o los forrajes, que atraviesan ahora un momento decisivo para su desarrollo y cuyos rendimientos podrían verse afectados si no disponen de agua suficiente.

Asaja insiste en que su petición no responde a una falta de recursos hídricos, sino precisamente a la existencia de reservas suficientes para adaptar la planificación a las condiciones reales de la campaña. La organización recuerda que los propios datos difundidos por la CHD sitúan los embalses por encima de la media de la última década y considera que ese margen permitiría incrementar las dotaciones sin comprometer el abastecimiento. También subraya que cualquier modificación debe ser autorizada previamente por la Confederación, aunque sean las comunidades de regantes las encargadas de distribuir posteriormente el agua entre los agricultores.

Mientras tanto, la CHD mantiene que el aumento del ritmo de los desembalses constituye la respuesta técnica a un verano marcado por el calor y que el seguimiento permanente de la campaña permitirá adaptar la gestión diaria de los recursos si fuera necesario. El organismo insiste igualmente en la importancia de realizar un uso eficiente del agua para conservar el mayor volumen posible de reservas una vez concluya el periodo de riego y afrontar en mejores condiciones el próximo año hidrológico.

Con unas reservas superiores a la media histórica, sin previsión de restricciones y con el compromiso de mantener un seguimiento continuo de la evolución de la campaña, Castilla y León afronta las semanas de mayor consumo de agua del año con un escenario de relativa tranquilidad desde el punto de vista de la disponibilidad del recurso. Sin embargo, el intenso calor q que se está viviendo en el día a día, está modificando el comportamiento habitual del regadío y abre el debate sobre si las dotaciones aprobadas al inicio de la campaña siguen respondiendo a las necesidades reales de los cultivos, una cuestión sobre la que la CHD mantiene su planificación mientras Asaja defiende que ha llegado el momento de adaptarla a un verano excepcional.

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