Diario de Valladolid

AGRICULTURA

«Ser agricultor joven hoy es mucho más difícil que cuando lo era mi abuelo»

A sus 27 años, Mario Rojo es el único menor de 50 en la localidad burgalesa de Terradillos de Sedano / Difunde su pasión por el campo a través de las redes sociales, donde suma 10.700 seguidores

Imagen Mario posa en una de sus parcela

Imagen Mario posa en una de sus parcelaE.M

Publicado por
Loreto Velázquez
Valladolid

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Cuando se hizo agricultor recién cumplida la veintena, Mario Rojo sabía que no iba a ser fácil. Hoy, siete años después, lo ha comprobado. «Ser agricultor joven es hoy mucho más difícil que hace 40 años, cuando lo era mi abuelo», asegura.

El primer ejemplo llega con el precio del cereal. «Entonces y ahora cobramos lo mismo, con la diferencia de que nosotros ahora tenemos que afrontar el coste extra de unos insumos que siguen disparados», advierte, con la mirada puesta especialmente en el gasóleo. «Si la gente de a pie está horrorizada con el gasto de su coche, imagina mi tractor, con 50 litros a la hora», lamenta.

Los abonos tampoco dan tregua. «En el último año hemos sufrido otra subida de unos 100 euros por tonelada», sostiene, consciente, eso sí, de que el precio varía de unos componentes a otros.

De familia agricultora «de toda la vida», Mario siempre tuvo claro que esto iba a ser su futuro. «Antes de incorporarme de forma oficial, estudié primero un grado medio de Producción Agropecuaria, en Burgos, y luego hice el superior en Palencia», detalla mientras muestra parte de las tierras que heredó de su familia. «A día de hoy, tengo 240 hectáreas de cereal, que completo con girasol, colza y forraje, pero cuando llegué, las tierras llevaban 15 años mal llevadas porque mi padre tuvo un accidente de tráfico», relata.

El primer año, 2019, comenzó con 20 hectáreas para «coger el aire al cultivo» y sacar los simientes para la siguiente cosecha, cuando ya cogió más superficie. «A la hora de incorporarme, tuve dos ayudas, por ser joven agricultor y por primera instalación, pero no es tan genial como parece. Te pagan el 60% de la maquinaria, pero los baremos de precios que manejan no tienen nada que ver con el precio de mercado. A mí me valoraron 60.000 euros, pero me costó cuatro veces más y, además, son ayudas que te llegan mucho después; en mi caso, cinco años después, por lo que tienes que pedir préstamos y pagar intereses», señala.

Él contó, eso sí, con la ventaja de tener tierras. «Sin terreno, empezar en agricultura siendo joven es sencillamente imposible», subraya. Y también con los tractores que aún mantenía la familia. «Aunque estaban viejos, me sirvieron para los primeros años hasta que, cuando decidí sembrar 150 hectáreas, me tuve que modernizar y comprar uno nuevo», recuerda.

A diferencia de otras zonas, como podría ser Valladolid, donde la cosecha de cereal ya ha comenzado, en Terradillos de Sedano el ritmo es otro. «Al estar tan al norte, aquí cosechamos a finales de julio, y eso que vamos adelantados, porque hace unos años era en agosto. Creo que somos de los últimos en recoger cereal de España», señala.

El año empezó bien, pero el intenso calor de abril complicó la evolución «porque adelantó el ciclo» y ahora la cosecha depende mucho de las lluvias finales. «Necesitamos que llueva un poco para que engorde el grano», confía.

Por el momento, la suerte no le ha acompañado demasiado. «Si no es una cosa, es otra, pero siempre se complica», lamenta, a sabiendas de que la ubicación geográfica no ayuda. «En esta zona, los inviernos son bastante húmedos y muchas veces no se pueden realizar bien las labores. Además, se pierde mucha semilla», puntualiza.

Con el cambio climático, cada año es una aventura. «Aquí cada cosecha es distinta y lo que sirve un año no es garantía para el siguiente», afirma.

‘influencer’ del campo

Mario se ha convertido además en un influencer del campo, con 10.700 seguidores en Instagram. «Me gusta transmitir el trabajo de campo porque es importante que se valore desde la Administración, pero también por los propios ciudadanos, porque muchos piensan que, como estamos subvencionados por la PAC, vivimos como reyes, y nada más lejos de la realidad. Nosotros cobramos la PAC, pero los principales beneficiados son los consumidores. Sin PAC, los alimentos más básicos multiplicarían su precio hasta cifras insostenibles para las familias», advierte.

Para los agricultores, la PAC, continúa, es sinónimo de exigencias y normas que muchas veces van en contra de la propia rentabilidad. «Yo sé lo que funciona y lo que no en mis tierras, pero la PAC obliga. Te dice qué debes sembrar o plantar, cómo y casi hasta cuándo, pero luego nadie te ayuda cuando los jabalíes se comen los girasoles», rechaza.

Mario es el único vecino menor de 50 años de su pueblo, Terradillos de Sedano, un pequeño municipio del norte de Burgos de 10 habitantes. «No me quejo. En mi pueblo vivo muy bien», afirma, convencido de que el agricultor siempre cae en la trampa. «El que es agricultor es porque le gusta, pero una vez dentro no puedes salir porque es tal la inversión que es imposible. ¿Quién me lo va a comprar si soy el único agricultor de aquí?», termina.

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