Diario de Valladolid

Vides resistentes a oídio y mildiu ‘made in’ Castilla y León

Un trabajo de investigación de la mano de Itacyl pone a disposición de los viticultores de la Comunidad cuatro nuevas variedades que requieren la mitad de productos fitosanitarios

Dos jornaleros recogen uva en un viñedo de la Denominación de Origen Cigales, en una foto de archivo.

Dos jornaleros recogen uva en un viñedo de la Denominación de Origen Cigales, en una foto de archivo.ICAL

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Valladolid

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Dos tradicionales enemigos de un buen número de cultivos han perdido la batalla contra cuatro variedades de viñedo. Tras años de investigación el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, las variedades Soreli, Sauvignon Rytos, Cabernet Eidos y Merlot Khorus, han sido autorizadas como uvas de vinificación para poder ser utilizadas en explotaciones agrarias.

El trabajo de investigación y desarrollo pone a disposición de los viticultores de la Comunidad esas cuatro nuevas variedades de uva de vinificación, conocidas como ‘Piwi’ (abreviatura alemana de Pilzwiderstandsfähige Reben, que se traduce como ‘vid resistente a los hongos’, resistentes a esas dos enfermedades fúngicas, las más graves del viñedo, el mildiu y el oídio.

Así se constata en una resolución de la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera por la que se incluyen en el Registro de variedades comerciales de Castilla y León las cuatro variedades, desarrolladas, tras un largo proceso de ensayos, en la Finca Experimental de Zamadueñas, en el término municipal de Valladolid

«Estas variedades han demostrado un comportamiento agronómico, sanitario y enológico plenamente adaptado al clima y suelo de Castilla y León, garantizando además parámetros de calidad en la producción de uva y vino equiparables a las variedades tradicionales de referencia, tempranillo o verdejo, por ejemplo», informó la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en un comunicado.

Los informes técnicos necesarios para lograr esta autorización afirman que estas variedades permiten reducir en más del 50% el uso de productos fitosanitarios gracias a su resistencia frente a estas dos enfermedades; favorecer la sostenibilidad del viñedo al disminuir costes de producción, impacto ambiental y emisiones de carbono; y mejorar la adaptación al cambio climático. «Se abre así la puerta a que viticultores de Castilla y León puedan contar con nuevas opciones varietales resistentes para introducir en sus explotaciones», explicó la misma fuente.

El término ‘Piwi’ es un vocablo alemán que es sinónimo de resistencia a hongos, entre los que se encuentran el oídio y el mildiu. Las variedades incluidas bajo esta denominación, obtenidas por cruces del género Vitis vinifera con otros géneros de Vitis ssp, pretenden proporcionar cultivos que reduzcan las aplicaciones fitosanitarias considerablemente, con el beneficio económico y ambiental que ello supone. La noticia de la puesta en marcha de estas cuatro nuevas variedades resistentes se conoció tres días antes de la apertura del mayor evento de Castilla y León dedicado a la viña y el vino, las ferias Agrovid y Sieb, el pasado martes en el recinto de la Feria de Valladolid reunió durante tres días, hasta el pasado jueves, a profesionales de la viticultura y la vinicultura en las ferias Agrovid y Salón Ibérico de Equipamiento para Bodegas (Sieb), que cumplieron su cuarta y tercera edición, respectivamente.

Más de 130 empresas expusieron su oferta llenando una superficie de 8.000 metros cuadrados dedicados a maquinaria, equipos y soluciones para el viñedo y la bodega. De la mano de firmas de España, Portugal, Italia y Bélgica los visitantes encontraron propuestas para cada una de las etapas de trabajo en vitivinicultura. El perfil de los visitantes acreditados mostró una elevada especialización y procedencia de toda la geografía española y portuguesa, con gran presencia de las comarcas de la cuenca del Duero.

Las herramientas y fitosanitarios disponibles para evitar las enfermedades fúngicas del viñedo fue uno de los puntos de atracción del encuentro y de las numerosas jornadas técnicas que se celebraron, dentro de un sector, el vitivinícola, de una gran importancia en el conjunto nacional, con unas cifras que la Interprofesional del Vino de España cifra en 22.350 millones de euros el Valor Agregado Bruto (VAB).

No en vano el sector representa una aportación al Producto Interior Bruto (PIB) nacional del 1,6%. «España sigue siendo el país con mayor superficie de viñedo –con una media de 924.000 hectáreas en el periodo 2109-2024– y copa el 13% del viñedo mundial. Lidera también la superficie de viñedo ecológico, con 166.000 hectáreas. Y la cadena de valor del sector vitivinícola contribuye a crear y mantener más de 386.000 puestos de trabajo», asegura la Interprofesional.

La mayor parte del viñedo sigue siendo de secano a día de hoy, un 67% de la superficie total, una cifra que aumenta hasta el 86% en Castilla y León, según datos que manejó la organización de Agrovid. Las comunidades con mayor porcentaje de viñedo de regadío son Navarra, Baleares y Comunitat Valenciana.

Ecológico

Los ataques fúngicos preocupan especialmente en algunas modalidades de cultivo como el ecológico. El cultivo ecológico del viñedo supone en Cataluña y Baleares más de la mitad del total y en Murcia se sitúa en el 46% mientras que Castilla y León y Castilla-La Mancha suman el 15,7 y el 17,3%, respectivamente.

El mildiu es el nombre que se da a varias enfermedades criptogámicas que atacan a las plantas. Están causadas por oomicetos de la familia Peronosporaceae. Las plantas afectadas por el oidio se caracterizan por presentar manchas de color verdoso claro que se va tornando de amarillento a marrón en el haz de las hojas, mientras que en el envés puede aparecer una pelusa grisácea. Además de las hojas, que suelen secarse y caer, también pueden verse afectados los tallos que aún no han llegado a ser leñosos.

El mildiu se propaga por esporas, se produce durante los periodos lluviosos en conjunción con temperaturas elevadas, superiores a 25 grados. En estas condiciones, la plaga se extiende rápidamente.

El mildiu de la vid, en concreto, presenta un ciclo de vida muy complejo, ya que durante el invierno sobrevive en una estructura conocida con el nombre de oospora, o bien si el invierno es suave, en forma de micelio dentro de las yemas o en las hojas persistentes de la vid. Cuando se alcanza una temperatura ambiental que ronda los 12 grados, la oospora germina y forma un esporangio, que puede ser dispersado a través del viento.

En el mildiu de la vid no se ven estructuras visibles hasta que la infección ha dañado de forma grave al huésped, pero no de forma irreparable. El patógeno afecta a la parte aérea de la vid, pero lo más característico es un ataque a la hoja.

En cuanto al oídio, conocido popularmente como ‘blanquilla’ o ‘cenicilla’, está producida por varios géneros de hongos ectoparásitos, que atacan principalmente hojas y tallos jóvenes. Uno de los más conocidos es el de la vid, provocado por la especie Uncinula necator. Otro muy extendido es el que ataca a rosales, begonias o robles, producido por varias especies del género Podosphaera. Su principal signo es la aparición de una capa de aspecto harinoso o algodonoso y un color blanco o grisáceo, formada por el micelio y los conidióforos, que son los órganos de reproducción asexual. En un ataque fuerte las hojas se ponen amarillas y posteriormente se secan.

Su aparición se debe a una combinación de factores, entre los que intervienen tanto el tiempo atmosférico como el ambiente, y en el caso de cultivos, también influyen los abonos excesivamente cargados de nitrógeno, que lo empeoran, y también condiciones de poca luz, y exceso de humedad.

Variedades

Las cuatro variedades aprobadas en Castilla y León son la Soreli, Sauvignon Rytos, Cabernet Eidos y Merlot Khorus

En cuanto a la Soreli, se trata de una variedad blanca resistente (Piwi) obtenida del cruce entre Tocai Friulano y una variedad de Vitis no vinífera, desarrollada para resistir enfermedades fúngicas como el mildiu y el oídio. Es de maduración precoz, alta producción, buena acidez y produce vinos afrutados y florales. Originariamente se creó en Italia, obtenida del cruce de Sauvignon x 20-3 (o Tocai Friulano), destacada por su excelente resistencia al mildiu y oídio.

Las características del viñedo Soreli son, en primer lugar, que cuenta con un vigor medio-alto con porte semierguido, adaptable a varias formas de poda, preferiblemente con alta densidad. Su resistencia es muy alta a enfermedades fúngicas y a heladas invernales (hasta -24 grados).

La uva Soreli se caracteriza por una baya pequeña, esferoidal, verde con reflejos dorados y piel gruesa. Produce vinos blancos aromáticos, persistentes, con notas de pirazinas similares al Sauvignon Blanc, ideales para consumo joven o crianza media. Además de en Castilla y León, ha sido autorizada en Cataluña como uva de vinificación debido a su sostenibilidad. Es una variedad ideal para viticultura ecológica o de bajo impacto ambiental por su baja necesidad de tratamientos fitosanitarios. 

Por su parte, la uva Sauvignon Rytos es otra variedad de uva blanca resistente (Piwi) obtenida del cruce entre las uvas Sauvignon y Bianca, conocida por su elevada resistencia a los dos hongos mencionados. Se trata de una variedad híbrida interespecífica, desarrollada a partir del mencionado cruce por la Universidad de Udine en Italia.

Presenta una excelente resistencia natural al mildiu y al oídio, lo que reduce significativamente la necesidad de tratamientos fitosanitarios en el viñedo. Su época de brotación es medio-tardía y maduración media. Es adaptable a diversas formas de poda y emparrado, incluyendo la poda corta, gracias a su elevada fertilidad basal. Gracias a la investigación de Itacyl se ha logrado una máxima adaptabilidad a la tierra y clima de Castilla y León, con una producción media a elevada. Por ello, especialmente en Castilla y León se valora su resistencia y calidad enológica.

Sobre la variedad Cabernet Eidos, se trata de una uva tinta moderna, notable por su resistencia natural a enfermedades fúngicas, lo que permite un cultivo más sostenible y con menos fitosanitarios. Esta variedad de uva tinta sea ha obtenido mediante un cruce de Cabernet Sauvignon y Bianca, perteneciente al grupo de variedades Piwi.

En cuanto a su tipología, es una vid vigorosa y de crecimiento semi-erguido, adaptable a diversos sistemas de espaldera y poda, incluida la poda corta, debido a su elevada fertilidad basal.

La brotación es entre media y tardía, con la floración es media a temprana y maduración tardía. El racimo es cilíndrico alargado, compacto o semi-compacto. Las bayas son pequeñas, con hollejo grueso y pulpa jugosa de sabor neutro. Los vinos elaborados con Cabernet Eidos son aptos tanto para ser consumidos jóvenes como para un afinamiento de corto a medio plazo.

Merlot

Por último, la variedad Merlot Khorus es una variedad de uva tinta híbrida, desarrollada a partir de un cruce entre la uva Merlot y la variedad Kozma 20-3, reconocida por su notable resistencia a enfermedades fúngicas. Se trata de un híbrido interespecífico obtenido en 2002 por la Universidad de Udine en Italia, con la colaboración de Vivai Cooperativi Rauscedo. La investigación de Itacyl ha posibilitado su mayor adaptabilidad al clima y suelo de Castilla y León.

Contiene genes de múltiples especies de Vitis, lo que le confiere una excelente resistencia natural al mildiu y al oídio, permitiendo una reducción significativa en el uso de tratamientos fitosanitarios. Presenta una época de brotación, floración y maduración de la uva consideradas medias.

En cuanto a su potencial enológico, se utiliza para producir vinos con cuerpo, equilibrados y con taninos elegantes. Los vinos elaborados con esta uva pueden presentar aromas a frutos negros, ciruelas, guindas, especias y notas florales como rosas y violetas.

Sin duda, estas nuevas variedades de uva contribuirán a impulsar la producción vitivinícola de la comunidad de Castilla y León, dentro de un país, España, en el que el registro de viticultores alcanza las 532.000 personas, con una dimensión mediana de las explotaciones, ya que solo un 4% de ellas superan las 10 hectáreas. Se trata de un sector muy atomizado, especialmente en Galicia y Castilla y León, mientras que País Vasco, Cataluña y Extremadura cuentan con un mayor porcentaje de viñedos superiores a 10 hectáreas, siempre según datos de la Interprofesional.

Respecto a la producción, se observa un incremento de los vinos blancos, impulsado por las tendencias de la demanda, que suponen ya el 57% del total, frente al 43% de tintos y rosados. Según el informe de la Interprofesional del Vino, las inversiones del sector vitivinícola en el exterior ascendieron a 61,1 millones de euros, mientras que los flujos de entrada de inversión extranjera directa en España sumaron 28,4 millones de euros. En el acumulado de la última década suma 846 millones de euros, que proceden principalmente de países como Alemania, Luxemburgo, Reino Unido y Países Bajos.

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