Óptimo estatus de las granjas porcinas, libres de peste africana
Prevención El año pasado fueron analizadas 236 explotaciones, se muestrearon 89 partidas de otros países de la UE y desde noviembre la Consejería está revisando la bioseguridad de las instalaciones

Castilla y León cuenta con casi 4.800 granjas de cerdos.-LUIS ÁNGEL TEJEDOR
La aparición de focos de Peste Porcina Africana (PPA) en diferentes países del centro y este de Europa y de África y Asia ha generado una preocupación creciente por esta enfermedad vírica, altamente contagiosa que afecta a los cerdos domésticos y jabalíes, pero aunque no es peligrosa para los humanos es de declaración obligatoria y su aparición implica la aplicación de estrictas medidas de control, como el sacrificio obligatorio de los animales, la restricción de movimientos y el cierre de mercados, tanto a los animales como a los productos del porcino. Castilla y León ha intensificado la vigilancia de las granjas para prevenir la entrada de esta enfermedad, dado que la Comunidad es libre de PPA. Y a raíz del brote que se registró en Bélgica en septiembre de 2018 la Consejería de Agricultura y Ganadería inició en noviembre una revisión de la bioseguridad de las explotaciones porcinas. Un plan reforzado de bioseguridad autonómico que alcanzará a todas las explotaciones ganaderas, que serán nuevamente reevaluadas conforme a criterios de riesgo.
La bioseguridad es un elemento clave para proteger la cabaña de la posible entrada y difusión de enfermedades, situación que sería traumática para el sector porcino regional no solo por las posibles pérdidas para las granjas, sino porque quedarían imposibilitadas las exportaciones que son el pilar económico del sector. Y es que las ventas en el exterior de animales vivos de la especie porcina y de los productos de origen porcino de Castilla y León en el año 2018 superaron los 301 millones de euros, lo que supuso un incremento del 8,9% con respecto al año anterior. De ahí que la vigilancia y control de las enfermedades del porcino sea un aspecto clave.
Así, la Consejería realizó encuestas normalizadas ‘in situ’ del 100% de las explotaciones de ganado porcino de Castilla y León, casi 4.800 en la actualidad, con un resultado del 96% del censo de reproductoras de Castilla y León en niveles de bioseguridad muy alto o alto, que en el censo del cebo se elevó al 98%, lo que prueba el alto nivel de bioseguridad que tienen las granjas porcinas de la región, la base para la protección.
Dentro del programa de vigilancia de esta enfermedad, además de la bioseguridad, se llevan a cabo medidas de control en las propias granjas. En el año 2018 los técnicos de Ganadería analizaron 236 explotaciones y 5.774 animales. Además, se realiza un muestreo de las granjas que reciben animales de otros países de la Unión Europea, lo que implicó en 2018 muestrear 89 partidas y 3.344 animales. Y también se inspeccionan canales en mataderos de 200 explotaciones (29 canales por instalación).
Es fundamental la implicación de la sociedad en general y del sector ganadero en particular para evitar la introducción de la enfermedad y su detección precoz en las explotaciones ganaderas. La Consejería de Agricultura y Ganadería ha editado folletos informativos dirigidos a la población en general con consejos para que eviten en la medida de lo posible traer alimentos procedentes de países donde se han detectado focos de la PPA. Pero también se ha impreso un tríptico específico para el sector porcino en el que se recogen medidas generales de salvaguarda de esta enfermedad y con información de contacto de la Administración ante la sospecha de la aparición de cualquier síntoma anormal que haga pensar en esta enfermedad.
Y es que el valor económico del sector porcino en Castilla y León es el más importante del conjunto de los sectores ganaderos, con un peso del 36,31% en las cuentas económicas de la Producción Ganadera. Un crecimiento que está muy relacionado con su posición relevante en las exportaciones, que el año pasado superaron los 301 millones de euros, un 8,9% más que el año anterior, según indican fuentes de la Consejería, que lo vinculan directamente con la sanidad animal. Así, indican que el principal factor que ha posibilitado la apertura de fronteras del porcino español tanto a nivel de exportación de animales vivos como de carne y productos derivados del ganado porcino ha sido «un óptimo estatus sanitario de las explotaciones porcinas». Motivo por el cual la vigilancia y control de las enfermedades del porcino, y de la PPA en particular, sea fundamental para la Consejería.