Diario de Valladolid

EL CAMPO EN FEMENINO

Las profesionales del campo reclaman una PAC con «perspectiva de género»

El último informe de Eurostat revela que tan solo el 22,6% de las explotaciones españolas están en manos de mujeres / Ellas alzan la voz para romper los «techos de cristal»

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Publicado por
Diego Santamaría

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Nadie les ha regalado nada. Es más, han tenido que abrirse camino, a base de esfuerzo, tesón y sacrificio; para hacerse oír en un mundo eminentemente masculino. Hoy ocupan puestos de responsabilidad en organizaciones agrarias y asociaciones rurales femeninas, pero son plenamente conscientes de que la desigualdad aún se palpa en campo. Por eso reclaman, entre otras cosas, una Política Agraria Comunitaria (PAC) con “perspectiva de género”. No cabe duda de que la mujer estuvo ahí y por fin se reconoce su papel. Aún así no es suficiente. Los derechos no se conquistan de un día para otro. Hay que seguir luchando y ellas, siempre infatigables, vuelven a alzar la voz para reclamar lo que consideran justo y necesario.

El desarrollo de una PAC igualitaria entre hombres y mujeres no es un tema baladí. El último informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) pone de manifiesto una realidad incontestable: el desequilibrio de género al frente de las explotaciones europeas, pues tan solo el 28,5% eran conducidas por mujeres. El dato, relativo a 2016, saca los colores a España, por debajo de la media comunitaria con un 22,6%.

Junto a Chipre, nuestro país se sitúa en medio del tablero. A años luz de Letonia y Lituania, con un grado de representatividad del 45%, pero muy por encima de Holanda (5,2%), Malta (6%) o Dinamarca (7,7%). Por otro lado, el relevo generacional también brilla por su ausencia. Tan solo «uno de cada diez» administradores de una explotación agraria europea tiene menos de 40 años. En España, la realidad es aún más desoladora con apenas el 8,6%.

El informe de Eurostat ha sido objeto de análisis en el seno de la Asociación de Mujeres Rurales Aura-Fademur. Su presidenta, Julia Quintana, comparte punto por punto la visión de sus compañeras de la directiva nacional, quienes denuncian los «techos de cristal en las explotaciones agrícolas», donde «siete de cada diez jefes de explotación en 2016 eran hombres». Aún con todo, remarca que las mujeres «cada vez trabajan más» en el campo. Lo que ocurre, en este caso, es que la estadística alude únicamente a propietarias, por lo que no se contabiliza la muestra total.

Al margen de las cifras, la también secretaria de Formación e Igualdad de UPA en Burgos cree que la PAC debería «apoyar más a la mujer», más que nada porque «somos las llaves de los pueblos» a la hora de «fijar población». Partiendo de esta base, no duda en reivindicar, como mínimo, «cláusulas» que incluyan ayudas económicas específicas para agricultoras y ganaderas que «vivan en los pueblos». Y aunque actualmente el panorama agrario pinte «negro» -entre otras cosas, porque las ayudas de la PAC «se las lleva quien se las lleva»-, mantiene viva la esperanza de que esta «queja a nivel europeo» consiga que al menos «nos mencionen».

En la misma línea, la presidenta de Iniciativa Social de Mujeres Rurales (Ismur), Rosa Arranz, lamenta que el actual diseño de la PAC no tenga en cuenta las «demandas de las organizaciones agrarias y de la sociedad» sobre la necesidad de corregir una serie de «desequilibrios» que «no se han ido enderezando». Por este motivo, hace un llamamiento a las administraciones para que se involucren con una realidad palpable en el sector agrario que requiere el desarrollo «políticas más arriesgadas», con «perspectiva de género», habida cuenta de que «partimos de una carrera desigual».

No olvida la máxima responsable de esta organización vinculada a la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) el hecho de que «las mujeres han estado absolutamente carentes de derechos» a lo largo de la historia, de ahí la importancia de tomar decisiones «más acordes a las necesidades reales que tenemos» y así «jugar con las mismas cartas». De igual manera, aboga por el establecimiento de medidas similares para potenciar la incorporación de jóvenes y la agricultura ecológica, dos pilares fundamentales para asegurar la sostenibilidad de un sector que, al menos en Europa, se ve atado en gran medida por importantes «lobbies» (grupos de presión). No obstante, opina que la próxima reforma de la PAC tiene ante sí una «oportunidad decisiva» para incorporar cambios que se antojan necesarios.

Por su parte, la vicepresidenta segunda de Asaja en Burgos, Margarita Pérez, deja claro que comparte la visión de sus compañeras al defender la implementación de ayudas, con líneas destinadas a la mujer, a través de la PAC; pues no hay que olvidar que «las madres fijan población». El problema, a su juicio, radica en que muchas veces «se inclinan más por el rendimiento de los hijos», por no hablar de que suelen ser ellas quienes «llevan el peso de los mayores». «Seguimos teniendo una sociedad muy machista». La reflexión de Pérez no está exenta de autocrítica, pues en ocasiones es la propia mujer la que adopta ciertas actitudes que se transmiten, por ejemplo, a través de la «educación». Por ello, sostiene que hombres y mujeres «nos tenemos que complementar» en todos los ámbitos. En lo que respecta al sector agrario y la PAC, ve necesario «valorar la residencia efectiva en el medio rural». Propuestas aparte, recuerda que las ayudas que perciben hoy en día agricultores y ganaderos -sin distinción de género- son a todas luces «insuficientes». En este sentido, precisa que hoy en día «seguimos vendiendo animales a un precio más barato que hace 25 años». Además, la «burocracia excesiva» tampoco ayuda.

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