El girasol, una rotación rentable
2018 Las previsiones apuntan a una campaña de siembras con un número de hectáreas «similar» al año pasado y una tendencia estable/ Se trata de un cultivo rústico, «interesante» y que conlleva importantes ventajas agronómicas

Un agricultor en plena cosecha de girasol en una explotación de La Bureba (Burgos).-G.G.
Las casas comerciales están posicionando ya la semilla de girasol para atender la demanda de un cultivo imprescindible en la rotación de las explotaciones, y que alcanzó la campaña pasada las 266.105 hectáreas en Castilla y León, un 8% más que el año anterior. Datos que confirman el liderazgo de la Comunidad en el ranking nacional, seguida de Andalucía, con 259.000 hectáreas el pasado año, y Castilla-La Mancha con 160.000 de superficie.
Las expectativas de cara a la campaña de siembras, que arranca en abril, son optimistas, como explica Francisco Navarro, jefe de producto de oleaginosas de syngenta. En su opinión, el girasol es una «buena» alternativa al monocultivo del cereal, «con el que se complementa», además de tener unos input más bajos. De forma general, el sector habla de «mejores» perspectivas que el año pasado y «ánimo de siembra», lo que hace prever que este 2018 se mantenga la superficie del año anterior o incluso «pueda crecer», dependiendo de las condiciones climatológicas, según Carlos Blanco de Koipesol.
Las lluvias de las últimas semanas han aliviado al campo y han dado un vuelco total a las expectativas de esta campaña, aunque persiste la situación de sequía. La percepción de los profesionales es que el girasol puede aumentar en zonas de regadío donde no esté garantizada el agua para otro cultivo, teniendo en cuenta que muchos agricultores ya han optado por un cereal como alternativa, y en parcelas de secano donde no se sembró cereal en otoño por la falta de agua.
Los últimos datos de la Confederación Hidrográfica del Duero invitan a un optimismo moderado, con los embalses al 64% de su capacidad, por primera vez con valores por encima de los de hace doce meses (59%) en la cuenca del Duero. Mejoran significativamente todos los pantanos, aunque en los sistemas Carrión y Pisuerga-Bajo Duero las reservas siguen siendo inferiores al promedio de los últimos diez años, y lejos de lo necesario para que se desarrolle una campaña de riego normal. Los embalses de Aguilar de Campoo y Almendra son los que presentan los porcentajes más bajos situándose al 34% y 39% de su capacidad respectivamente, según los datos de la última semana.
Los agricultores acumulan varias semanas sin poder entrar al campo debido a las lluvias, aunque tienen ya todo preparado para las siembras. El girasol suele ser un cultivo por el que se opta o no dependiendo de la rotación del agricultor. Un hecho que determinará la superficie regional final, según apunta Joaquín Ortiz, del servicio agronómico de Acor. La cooperativa ha presentado a sus socios las variedades recomendadas este año en secano y regadío y abre ya la campaña de contratación, a punto de arrancar.
Ortiz cree también que la superficie de girasol este año será similar a la campaña pasada, teniendo en cuenta además que muchas colzas «han fallado», y esas parcelas se pueden destinar a girasol. Acor ha facilitado a sus socios precisamente cambiar el contrato de colza por girasol, teniendo en cuenta que «la gran mayoría» de secanos, hablamos de un 70-80% según los datos de la cooperativa, «no han salido adelante».
La superficie de girasol a nivel nacional ha bajado en los últimos años, según los datos del Ministerio de Agricultura, hasta las 716.000 hectáreas de la pasada campaña. En Castilla y León, el cultivo de girasol mantiene una tendencia estable en los últimos cuatro años, tras el repunte de 2012 con un registro de 305.301 hectáreas en la Comunidad. La subida de 2017 en casi 20.000 hectáreas, favorecida por la sequía, benefició el incremento de un cultivo considerado como secundario, aunque «rentable» y con importantes ventajas agronómicas. No hay que olvidar tampoco la obligación del ‘greening’ y la ayuda asociada como incentivo frente a otros cultivos.
En un escenario de sequía aún, es importante destacar la menor exigencia en agua del girasol, unos 3.000 metros cúbicos para un consumo «óptimo». Asimismo, desde syngenta destacan también su raíz pivotante, la mejora que aporta a la estructura del suelo y a la hora de romper el ciclo de malas hierbas. Elementos agronómicos que también se destacan desde Acor.
La cooperativa contrató 7.000 hectáreas la campaña pasada, con un precio final de 333 euros la tonelada para el girasol común, y de 373 para el alto oleico. Junto a Agropro, la planta de tratamiento de aceites y oleaginosas está molturando prácticamente al 100% de su capacidad. En Acor, la extracción se destina a aceite alimentario, además de la obtención de harinas y, en menor medida, glicerina.
Las siembras comenzarán en Castilla y León en unos quince días, dependiendo de la humedad del terreno y la temperatura, para «implantar el cultivo de forma adecuada», así como de las variedades (alto oleico o convencional), los ciclos o si se trata de secano o regadío. La recomendación para el alto oleico es sembrarlo más temprano para que en la maduración las temperaturas nocturnas o las temperaturas medidas no sean demasiada bajas.
Desde el servicio agronómico de Acor se sigue trabajando y ensayando variedades con el objetivo de lograr «mayor grasa por hectárea». Este año repetirán los ensayos de secano y regadío en distintos terrenos para comprobar la variabilidad de unas zonas a otras. El agricultor cobra por kilos de grasa, por eso, ese es siempre el objetivo de las investigaciones, junto a la búsqueda de variedades que «den seguridad al agricultor», es decir, que tengan capacidad de adaptación en años buenos y malos, como subraya Francisco Navarro. «Buscamos rendimiento y regularidad todos los años», insisten desde syngenta y Koipesol.
Mientras, el agricultor espera el momento de entrar a las tierras, los movimientos de semillas ya han comenzado. Hay que recordar que el mercado español es deficitario en aceite de girasol, como subrayan desde Koipesol. En un mercado global, aseguran, las fábricas se abastecen tanto del mercado interior como del exterior, indistintamente. A día de hoy, según Carlos Blanco, los precios pueden oscilar entre los 320 y 350 euros/tm en origen, dependiendo de calidades y tipo de aceites. A nivel mundial, la demanda de China e India aumenta frente al consumo de aceite de palma, «menos saludable».
El girasol es una alternativa rentable en aquellas zonas donde se llega a producciones medias o aceptables, siempre teniendo en cuenta el precio de mercado que no se puede manejar, como destaca Blanco. Por eso, la investigación se centra en «producir más y mejor» con la mejor tecnología, tanto en semillas, herbicidas o preparación del suelo. Su menor exigencia en agua le convierta en una apuesta «interesante» en el marco actual, ya que con menos gastos, como recuerdan desde Koipesol, se pueden alcanzar producciones «muy altas» y, en muchos casos, los beneficios «se igualan a incluso se superan en relación a otros cultivos.
En relación a las siembras, se insiste en adaptar el momento al ciclo de la variedad, teniendo en cuenta que «hay que evitar que coincida el periodo de floración con épocas de temperaturas elevadas, como señalan desde Acor. Recuerdan además la importancia de la aplicación de fertilizantes, «no sólo por obtener una buena producción, en función de la climatología del año, sino también para lograr una buena calidad de la misma».