Diario de Valladolid

TRADICIÓN

Fuenteacebal marca su hierro

Ganadería Un total de 36 reses, 32 becerras y cuatro potros, ya están incorporados de manera oficial a la ganadería de Raúl González y Ana María Sanz, con la tradición del herradero

Marcando a fuego una res de Fuenteacebal.-HDS

Marcando a fuego una res de Fuenteacebal.-HDS

Publicado por
Irene Llorente Yoldi

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El marcaje a hierro de las reses sorianas ha perdido su arraigo, pero la ganadería de Fuenteacebal en Fuentelsaz, regentada por Raúl González y su mujer Ana Sanz Romera, sigue manteniendo esta tradición como su «día grande», a modo de fiesta en compañía de sus familiares y amigos.

Más de una treintena de animales, la mayoría becerras y algunos potros, fueron herrados en un acto en el que los ganaderos contaron con sus más allegados. «Es la fiesta de la ganadería, porque marcamos las mejores reses que dejamos para vida, y así se los enseñamos a los nuestros», señala Raúl González. La técnica del herradero, que en otras provincias como Salamanca está muy extendida, consiste en la identificación definitiva de cada animal mediante el marcaje a fuego cuando es separado de su madre, de modo que suele realizarse entre los siete y los once meses de vida de la res. Además del hierro de Fuenteacebal en el anca se le pone un número que se corresponde con el último dígito del año en el que ha nacido y después los números correlativos de la propia ganadería.

No es una tarea fácil. Antiguamente tenían que sujetar el animal entre varios mientras otro realizaba el herrado, pero en la actualidad se inmoviliza a la res en un cajón de hierro, explica Raúl González. Y es que en su familia no se ha dejado nunca de marcar los animales con el sello de la casa. Es más, el hierro sigue siendo el mismo de Fuenteacebal, aunque se ha actualizado, para tener en cuenta a su mujer, que también está en la ganadería. «Esta casa está reconocida e identificada en las razas berrenda en colorado, serrana negra y avileña, las tres del sector bovino con las que trabajamos», añade. Pero también cuenta con otro sello registrado para marcar potros ‘tres sangres’, cruzados entre razas puras, como la lusitana, inglesa o árabe, porque a su juicio «son los más propicios para el trabajo del campo en el día a día». Este sello es el que se ha mantenido prácticamente como el que utilizaba antes su familia para la identificación del ganado ovino, pero lo cierto es que esto ahora se ha ido perdiendo y el herradero se centra exclusivamente en las becerras y los potros que va a dejar de recría. Un total de 36 marcó la ganadería Fuenteacebal en esta ocasión, de los que 32 fueron reses bovinas, 13 de la raza berrenda en colorado, 13 avileñas y seis de la serrana soriana, porque la que Raúl González lleva apostando desde hace un año.

Fuenteacebal cuenta con 127 vacas, de las que la mayoría son de la raza avileña, un total de 77, otras 30 son serranas y 20 berrendas, las tres en peligro de extinción. Y 19 yeguas madres, tres sementales, seis potros de recría de uno, dos y tres años, otras 12 potras de recría de uno, dos y tres años, y tres caballos castrados para trabajar. Porque esta ganadería realiza todos los trabajos a caballo.

El herradero se realiza «entre diciembre y enero, normalmente en época de frío, para que la herida cicatrice mejor y más rápido», añade González. «Una fiesta familiar porque dejas lo que marcas, los animales que consideramos mejores y esto es digno de celebración con los nuestros». De hecho, «se podría comparar con la de la matanza del cerdo. Es un día grande», indica este ganadero.

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