La lechuga sortea la sequía y cierra campaña sin «grandes problemas»
Alternativas Las trufas, las hortalizas chinas o el brócoli se abren paso como cultivos potenciales junto a la quinoa y la camelina / Los productos de temporada escasean por los bajos rendimientos

Plantación de lechugas en la comarca burgalesa de Las Merindades, la zona más fructífera de la provincia gracias al impulso de sus productores.-LECHUGA DE MEDINA
salvo en los invernaderos, el sector hortícola está a punto de cerrar un año marcado por las heladas y la sequía. Las producciones, seriamente mermadas en comparación con ejercicios anteriores, han afectado a la totalidad de los cultivos. Sin embargo, la lechuga «no ha tenido grandes problemas» en comparación con el resto y ha logrado salvar los muebles pese a la caída de los precios.
Así lo corrobora José Ignacio Velasco, ingeniero agrónomo y supervisor de distintas marcas de garantía como la Lechuga de Medina o las Manzanas y Cerezas del Valle de las Caderechas. Según detalla, las producciones de este año han rondado las «80.000 o 90.000 unidades por hectárea», lo que viene a ser unos «35.000 kilos por hectárea». Eso sí, al igual que en el resto de cultivos, recuerda que «la sequía ha obligado a realizar más riegos», lo que ha supuesto un importante encarecimiento de los costes fijos.
En la otra cara de la moneda se encuentra la patata, cuya producción ha sido notablemente menor que la de los últimos años. En concreto, la media se sitúa en torno a los 40.000 kilos por hectárea «cuando otros años estaba por encima de los 50.000 con mejores precios». Los de este ejercicio, a su juicio, han sido «de risa... o de lágrimas». Dicho de otra forma, «un desastre». Razón no le falta, ya que los productores que no cerraron contratos con anterioridad han percibido entre 8 y 13 céntimos por kilo, tal y como preveyó en su momento la Interprofesional regional.
Puede que la patata no haya atravesado su mejor año, sobre todo entre los agricultores a título individual. No obstante, el aumento de la superficie regional en un 2,9% permitió salvar la cosecha en la provincia de Burgos, que en términos generales aumentó su producción un 3% frente a las pérdidas, próximas al 4%, en el cómputo regional.
Ya en la recta final del año, los productos de temporada escasean en los lineales por culpa de la sequía. Todavía queda patata y las hortalizas de invierno empiezan a irrumpir en el mercado, principalmente a través de los «pequeños productores». También se pueden adquirir lechugas, aunque la mayoría son de invernadero y tienen «otro tipo de consumidores» debido a que su tamaño es «más pequeño». Por contra, la manzana «se acabó muy pronto» porque la producción de este año ha sido desastrosa.
De cara a la próxima campaña, se da por hecho que los frutales acusarán la sequía de este año debido a que las yemas de los árboles «ya se han formado». Así pues, solo queda esperar a que la lluvia regrese en 2018. Solo así podría salvarse la cosecha, ya que la humedad favorecería un «mayor tamaño» de las frutas. Por ahora, las nevadas de principios de mes son «bienvenidas» porque «el agua se va filtrando poco a poco en el terreno, aguanta más tiempo y no se va directamente al río». De todos modos, lo ideal sería que las precipitaciones sustituyan a las heladas primaverales que sentenciaron en gran medida la producción de este año.
Aunque siempre es «difícil de prever», Velasco se muestra convencido de que la trufa seguirá ganando terreno tras el «boom» de los últimos años en comarcas como la de Lara. En este sentido, destaca el aumento de las plantaciones y las acciones de «promoción» y «formación» promovidas, en el caso de Burgos, por la asociación de truficultura provincial que busca expandir su presencia mediante el estudio de las zonas con mayor potencial en lo que a rendimientos se refiere atendiendo a las características orográficas de los terrenos.
También hay «posibilidades» en otros cultivos que a día de hoy son testimoniales como las hortalizas chinas o el brócoli. No solo porque sean viables en términos agrícolas, sino también por la salida que tienen en el mercado. Asimismo, la proliferación de nuevas variedades de cereal -«tanto para semillas como para la producción del propio cereal»- genera interés entre los agricultores, sobre todo a raíz de los resultados palpables en determinadas zonas de la provincia de Palencia. No hay que olvidar además la quinoa y la camelina, cuyos rendimientos y rentabilidad económica han incrementado la expectación de los agricultores de un tiempo a esta parte.
Visto lo visto en 2017, el ingeniero agrónomo cree que «mucha gente se desanimará» a la hora de apostar por la patata porque «es un cultivo cíclico que va haciendo dientes de sierra en las producciones». Al mismo tiempo, reitera que en horticultura «se puede reaccionar más rápido a la situación coyuntural». Todo depende de «si el mercado va bien».