Diario de Valladolid

La sequía frena la sementera

Campaña La falta de humedad en las parcelas retrasa las primeras siembras / El agricultor espera unas condiciones más favorables para minimizar riesgos en la implantación del cultivo / Itacyl presenta los resultados de las nuevas variedades de cereal de invierno

Un trabajador realizando labores de siembra en la comarca abulense de La Moraña.-upa-coag

Un trabajador realizando labores de siembra en la comarca abulense de La Moraña.-upa-coag

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Marisol Calleja

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El campo está preparado ya para la sementera, hay cereal ya sembrado en el oeste de la Comunidad, aunque el interrogante sigue siendo en estos momento si la lluvia va a acompañar estas labores para asegurar una buena nascencia. De momento, los agricultores han dado la bienvenida a las precipitaciones registradas la última semana, que siguen siendo insuficientes para aliviar el terrible año de sequía.

No hay tempero y los suelos no están en buenas condiciones para la preparación del lecho de siembra, lo que está provocando que muchos profesionales hayan decidido esperar. Es el caso de Ventura González, joven agricultor de Madrigal de Las Altas Torres (Ávila), para el que la labor que se está haciendo hoy en día «no es buena», si se tiene en cuenta la falta de humedad en las parcelas. El temor, dice, es que la planta germine y después no pueda enraizar y sobrevivir.

Si la determinación de la fecha de siembra es siempre relevante para el agricultor y también un factor de riesgo cada campaña, la incertidumbre y excepcionalidad de este año hacen aún más decisiva esta elección. Las predicciones apuntan a un final de octubre sin lluvias. En cuanto a noviembre, parece que el agua puede llegar, aunque lo cierto es que habrá que esperar y seguir mirando al cielo.

En este contexto de incertidumbre, Javier Rodríguez, técnico de semillas y fitosanitarios del Grupo AN en Castilla y León, asegura que la recomendación es clara: «para hacer mal las cosas, tiempo hay». Es decir, aboga por esperar a que se produzcan unas condiciones «más favorables» para minimizar riesgos en la implantación del cultivo y asegurar la nascencia del cereal. Desde la cooperativa apuntan también a variedades de ciclo más corto como alternativa.

El campo pide agua, mucha y de forma generalizada en toda la Comunidad, no menos de 40 litros hasta finales de octubre si se quiere asegurar en las tierras ya sembradas que la planta «no se quede a medias», como señala José María Santos, técnico de Urcacyl. Es tiempo de sementera, como recuerdan desde la Unión Regional de Cooperativas, aunque el agricultor sabe que, en muchos casos, las labores no se pueden demorar.

Algo que ha ocurrido con la colza, uno de los cultivos que «más ha sufrido» en este otoño tan seco. Aunque habrá que esperar aún para conocer las cifras oficiales, todo apunta a una previsible bajada de la superficie. La realidad, según Santos, es que «hay menos sembrado de lo que debía haber en estas fechas», y en peores condiciones ante la falta de humedad. De hecho, la mala nascencia puede provocar que la colza no llegue en las mejores condiciones a las heladas de invierno.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la fecha idónea de siembra se establece hasta mediados de octubre, otro elemento a tener en cuenta. Ventura González reconoce que en muchos casos la simiente «está almacenada en casa», ya que el agricultor no se ha atrevido a sembrar ante las malas perspectivas.

Este joven agricultor, de la Alianza UPA-COAG, aprovecha este escenario de cierta inseguridad para recordar el «escaso» apoyo de la administración para paliar un año especialmente catastrófico para el sector agrario. «Al final , dice, la Consejería de Agricultura no ha aportado nada, la PAC llega en octubre, al igual que otros años». Y es que desde esta organización agraria se insiste en que las ayudas de la Política Agraria no son directas sino «pagos compensatorios por pérdida de renta y fondos europeos que permiten la alimentación más barata a los ciudadanos».

El sector sigue pendiente de unas lluvias ausentes en la mayor parte del año en una Comunidad eminentemente cerealista desde el punto de vista agrario con una superficie de 1,8 millones de hectáreas esta campaña, un 4% menos respecto al año anterior. La dinámica de los próximos meses delimitará si el trigo blando sigue siendo el cereal con mayor superficie, con 851.000 hectáreas en la campaña 2016/2017, seguido de la cebada con 781.000.

En cuanto al regadío, el ánimo de siembra estará marcado por los niveles en los embalses. Y es que como advierten desde Urcacyl. «Si no llueve y la nieve carga adecuadamente las cabeceras y los pantanos, peligra el regadío». Es pronto para aventurarse ya que no hay certeza ahora de lo que va a ocurrir. Y es que si las precipitaciones llegan, todo podría cambiar en unos meses.

La realidad es que la sementera ya se ha iniciado en Castilla y León en las zonas más tempranas y en ella influirán distintos factores. Si la fecha de siembra es importante para obtener un buen desarrollo del cultivo, la elección de la variedad no lo es menos para asegurar buenos rendimientos y productividad.

En esta línea de trabajo se centra la evaluación de nuevas variedades de cereales realizada por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, Itacyl, dentro de la red de ensayos que el grupo Genvce desarrolla a nivel nacional en diez comunidades autónomas. El objetivo de esta red experimental es conocer la adaptación y el comportamiento agronómico y productivo del nuevo material vegetal que va apareciendo en el mercado.

No hay que olvidar, como indican desde el Itacyl, que con los precios de los cereales cada vez «más ajustados» para la rentabilidad de las explotaciones, toda la información que reciba el profesional para mejorar los rendimientos se considera «muy valiosa».

Los campos de ensayo de variedades, cuyos resultados se acaban de dar a conocer, se distribuyeron en la campaña 2016/2017 en nueve municipios de Castilla y León, en las provincias de Valladolid (2), Salamanca (1), Burgos (2), Ávila (1), Palencia (1), Soria (1) y Zamora (1). Todo ello, en un contexto caracterizado por un invierno no muy frío con escasas precipitaciones, con una primavera con ausencia de lluvias, y con temperaturas muy elevadas, salvo los últimos días de abril cuando se registraron importantes heladas. Y es que esta ha sido «una de las peores campañas de los últimos treinta y cinco años».

Una circunstancia que provocó la anulación de los ensayos de las localidades de San Esteban de Zapardiel (Ávila), San Cristóbal de la Cuesta (Salamanca) y Castrillo de la Guareña (Zamora) debido a la «fuerte» influencia de las condiciones del clima que hicieron que no se obtuviera prácticamente cosecha, lo que impidió que hubiera datos sobre las especies de triticale y avena.

En la parcela de San Bernardo (Valladolid) respecto al ensayo de cebada de ciclo largo, se puede decir que, en general, la mayoría de las nuevas variedades presentan rendimientos «superiores» a los testigos, siendo RGT Luzia e Idra (Pandora) las más productivas. En trigo blando de otoño, la variedad más destacada ha sido el testigo Camargo, con una medida de 2.673 kilos por hectárea, seguido de los testigos Chambo y Botticelli. En esta localidad, los trigos tuvieron un rendimiento medio «muy inferior» a la campaña pasada, según los técnicos.

Los ensayos de la red Genvce se han desarrollado también en Cerratón de Juarros (Burgos) donde la variedad Basmati ha sido la más productiva en trigo blando de otoño. En cuanto al trigo duro, destaca Anvergur con 3.100 kilos por hectárea, que repite como la variedad con mayor rendimiento en esta localidad. Algo que según destacan desde Itacyl pone de manifiesto que «es capaz de producir en años con buenas condiciones y en otros donde estos factores no son tan favorables». El trigo duro también se ensayó en Zamadueñas (Valladolid) donde los rendimientos se vieron afectados por las altas temperaturas y la falta de lluvias, con una media de 2.657 kilos y la variedad Monastir como la más productiva.

En lo que se refiere a la cebada de ciclo largo en Cerratón, las variedades Maltesse y RGT Luzia destacan especialmente sobre las demás.

Este ha sido un año nefasto para el campo en Castilla y León, con una pérdida en el valor de la cosecha de en torno a los 500 millones de euros. Una razón más por la que es relevante elegir bien la variedad dentro de la planificación de siembra cada campaña.

Los ensayos de Itacyl han evaluado también los rendimientos de centeno híbrido en Zael (Burgos), muy inferiores a los de la campaña pasada. La variedad SU Mephisto es la que obtiene mejores porcentajes con 2.679 kilos por hectárea.

La cebada de ciclo corto era valorada en los campos de Esteras de Lubia (Soria) con rendimientos «más altos» que la media de Castilla y León y de casi todos los ensayos. Una coyuntura favorecida por las precipitaciones más numerosas en esta zona, donde la variedad más productiva fue RGT Planet.

Por último, las parcelas de Cordovilla La Real (Palencia) evaluaron los rendimientos de las variedades de trigo blando de primavera. Se trata del único ensayo que ha recibido riego por lo que los rendimientos son «muy aceptables». Aún así, las altas temperaturas hicieron que se registrara una bajada del 27% en media del ensayo respecto a la media de la campaña pasada.

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