CULTIVOS
La mitad del cereal, sin asegurar contra la sequía
Agroseguro estima en unas 200.000 las hectáreas aseguradas en «riesgo inminente» / Se prevé un año ‘récord’ en siniestros e indemnizaciones
Campo de trigo afectado por la sequía en Villalba de la Lampreana (Zamora).-J.Gil
El año está resultando «catastrófico» para el campo en Castilla y León. A la sequía prolongada que padece la Comunidad, se han unido en los últimos días las heladas que están suponiendo, según las organizaciones agrarias, la «puntilla» a una campaña «desoladora». Un escenario en el que se vuelve a hablar de seguros más que nunca, con 15. 584 pólizas este año, una cifra similar a la de 2016, que fue ‘récord’ en contratación. Aún así, organizaciones como Asaja siguen denunciando su coste, lo que hace, en su opinión, que «bastantes» agricultores opten todavía por arriesgar sus cultivos contratando pólizas con poca cobertura o incluso no contratando el seguro.
Según los datos de Agroseguro, solo la mitad del cereal sembrado en Castilla y León está asegurado en la cosecha de 2017. Es decir, de las más de dos millones de hectáreas cultivadas, entre trigo, cebada, avena o centeno, solo 1.073.305 cuenta con garantías ante la sequía. De nuevo, se constatan las diferencias provinciales, con niveles de aseguramiento del 90% y 70% en provincias como Soria o Palencia, frente a otras como Ávila, con mucha menos cobertura, apenas 21.000 hectáreas de cereales de invierno esta cosecha.
La campaña pinta mal, y eso es algo que constatan también desde Agroseguro. Su director Territorial en la zona Castilla, José Ignacio García, coincide en que la situación es «muy alarmante». Aunque es pronto para hablar de superficie asegurada afectada, y habrá que estar pendiente del tiempo en las próximas semanas, se estima que, a fecha de hoy, unas 200.000 hectáreas en la región están en riego «inminente» si no llueve de forma abundante y continuada.
La línea de seguros más extendida en la Comunidad es la que cubre los riegos que amenazan las producciones de cultivos herbáceos extensivos. El módulo 2 de esta línea es el que ofrece mejor cobertura para estos cultivos ya que incluye la garantía de sequía, con la que solo cuenta la mitad del cereal actualmente.
El responsable territorial de esta entidad asegura que ya ha registrado algún parte «suelto» de las zonas más afectadas por la sequía. Conscientes de que en muchas áreas de la Comunidad la situación es ya «irreversible», Agroseguro está diseñando una respuesta «eficaz» de cara al agricultor. Se quieren «adelantar» las tasaciones para valorar los daños de la sequía y otras incidencias «lo antes posible». Algo que pasa, como señalan desde Agroseguro, por contar con peritos con suficiente antelación para un trabajo que permita proceder al pago y resarcir al agricultor de las pérdidas de esta campaña, «de forma rápida».
Pendientes de la evolución del tiempo, se puede afirma ya que la zona de Arévalo, en Ávila, y Campos, en Palencia, Valladolid y Zamora son, en estos momentos, las que están más afectadas por la falta de agua, además de las circunstancias meteorológicas de los últimos días con una bajada de las temperaturas, que lejos de ayudar, han complicado la situación del campo. Este puede ser, como confirman desde Agroseguro, un año ‘récord’ en hectáreas siniestradas e indemnizaciones, aunque es pronto aún para hablar de estimaciones económicas.
Aunque solo la mitad del cereal está asegurado frente a la sequía, desde Agroseguro se destaca el «importante» nivel de aseguramiento en la Comunidad, por encima de la media nacional. El objetivo de la entidad es llegar al 65%-70% en Castilla y León, tras las contrataciones de los módulos P y complementarios, que se pueden suscribir hasta el próximo mes de junio. La entidad aseguradora cree que cada vez hay una «mayor conciencia» respecto a la contratación de seguros para «preservar» el nivel de renta. Sobre su coste, el responsable territorial mantiene que es «asequible», y asegura que se trata del instrumento «más idóneo» para hacer frente a fenómenos incontrolables e impredecibles, como las heladas o la sequía. Una decisión, en cualquier caso, que corresponde al agricultor, que no deja de «echar cuentas» para gestionar lo mejor posible su explotación.
El profesional sigue mirando al cielo mientras la agricultura de secano, los pastos y el regadío sufren las incidencias de la meteorología, una situación que, dicen, recuerda a la sequía de 1992.