MOLINASECA (LEÓN)
El puente medieval que enamora
Revistas internacionales como National Geographic se rinden a la belleza de este puente, que es puerta de entrada a Molinaseca

El Puente de los Peregrinos, punto de entrada a la localidad de Molinaseca a su paso por el Camino de Santiago, dentro del casco histórico de la villa
Todos nos hemos asombrado de la belleza de nuestro territorio y de nuestros pueblos. Admiramos ese intangible patrimonio que jalona el paisaje de entornos como el del Camino de Santiago. Pero que una publicación de prestigio internacional como National Geographic se rinda al encanto de una de las estampas más bellas del Camino de Santiago a su paso por la provincia de León, supone todo un motivo de orgullo. En esta ocasión ha sido Molinaseca y su puente medieval conocido como de los Peregrinos. Una excusa perfecta para hablar de esta obra de ingeniería realizada por los romanos que ha permanecido impasible, silente y robusto al paso del tiempo. Compuesto por una estructura de sillería con siete bóvedas, de las cuales tres pertenecen a una estructura más antigua, es uno de los sitios históricos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por medio de este cruce fluvial se llega a la arteria principal, la Calle Real, una vía en la que el visitante puede apreciar elementos de su arquitectura típica bien conservados como corredores, galerías voladas de madera de castaño o cubiertas de pizarra. Un recorrido que invita al visitante a degustar la gastronomía local. Aquí se pueden encontrar platos que representan la esencia de El Bierzo, como el caldo berciano, una receta contundente que incluye berzas locales, carne de cerdo y el característico unto, una grasa densa y curada, que se emplea para dar untuosidad a los platos . Asimismo, el botillo y la empanada de batallón son otras delicias que merecen ser probadas. La publicación viajera también menciona la calidad de los vinos de la comarca, que complementan a la perfección las propuestas culinarias de la zona. Desde la tradición vitivinícola hasta la riqueza de sus platos, Molinaseca se presenta como un destino que cautiva los sentidos.
Desde 2020, la villa de Molinaseca ostenta con orgullo su pertenencia a la red de Los Pueblos más Bonitos de España. Pero su reconocimiento va mucho más allá: fue declarado Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico, en buena parte por su íntima relación con el Camino de Santiago, que ha moldeado su identidad. Un viaje a Molinaseca siempre merece la pena, sea la época del año que sea. El origen de su nombre —literalmente “molino seco”— remite a los ingenios hidráulicos que antaño aprovechaban el curso del Meruelo.
Molinaseca ha sido siempre una parada obligada en la ruta jacobea. Tres elementos lo confirman: el santuario de Nuestra Señora de las Angustias, donde los peregrinos hacen un alto para rezar; el puente romano de los Peregrinos, que les permite salvar las aguas del Meruelo; y los antiguos hospitales de atención a caminantes, testimonio del espíritu hospitalario que pervive en sus gentes. El casco antiguo es una estampa detenida en el tiempo: callejuelas empedradas, casas blasonadas con balcones de madera, y una atmósfera serena que invita a pasear sin prisas. A pocos pasos, el entorno natural ofrece frutales, huertas y prados en un paisaje donde lo rural y lo espiritual se entrelazan.
Pero Molinaseca no es solo una joya histórica. Su calendario está salpicado de tradiciones populares, procesiones, romerías y celebraciones que refuerzan el sentido de comunidad y memoria colectiva. Su patrimonio monumental, su naturaleza viva y su hospitalidad convierten este rincón berciano en una experiencia que trasciende la visita: es un regreso a lo esencial.
Quien llegue aquí, ya sea por fe, por historia o por simple curiosidad, descubrirá que Molinaseca es un destino que siempre sorprende al viajero.