Diario de Valladolid

SANTIBÁÑEZ DE VIDRIALES (ZAMORA)

Vidriales y Carpurias, un brindis por el vino de Los Valles

Tomás y Elvira Verdes, en la bodega de Santibáñez de Vidriales.

Tomás y Elvira Verdes, en la bodega de Santibáñez de Vidriales.E.m.

Javier Pérez Andrés
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Conocí a Tomás siendo un chaval. En los años 90 ya tenía muy claro que lo suyo tenía que estar ligado a la viña y al vino. El territorio donde le descubrí tenía para mí un atractivo especial. Santibáñez de Vidriales, el pueblo de Tomás Verdes formaba parte la ruta arqueológica de Los Valles, en Zamora. Quién me iba a decir que aquella sierra Carpurias que tanto me fascinó por el tesoro de Arrabalde algún día pasaría a la etiqueta de un vino zamorano. No entro en más matices, aunque lo arqueológico es el sustrato cultural más interesante del ámbito territorial al que pertenecen los viñedos de la familia Verdes. Tomás tenía muy claro que lo importante era plantar viñas y ¡ya lo creo que lo ha cumplido! En veinte años ha logrado plantar viñedos en su pueblo, en Fuente Encalada y en Brime de Urz. Un total de 80 hectáreas, 20 de ellas de prieto picudo, 35 de tempranillo, 12 de verdejo y unas 12 de godello de las que cinco están en producción y pronto saldrá el primer godello de la comarca. Esta era la clave para construir la bodega en Santibáñez de Vidriales. El hijo de Carlos y de Alicia logró su sueño que hoy gestionan juntos él y su hermana Elvira. Lo cierto es que paso a paso, sin grandes titulares, la bodega Verdes y sus vinos se han convertido en una sólida apuesta vitícola y enológica en este territorio zamorano. Sus líneas de vinos Carpurias, Vidriales y ese dulce Lyrius escalan buenos puestos en el mercado, primero por su buen diseño sensorial y después por una magnífica relación calidad precio. Los jóvenes varietales de verdejo, picudo y tempranillo, al que se une la godello, nos permiten conocer y valorar su componente primario en sutiles series aromáticas. Porque Tomás Verdes ha decidido, por el momento, elaborar y comercializar prácticamente toda su producción de vinos en rosados, tintos y blancos jóvenes. Salvo apenas 2.000 botellas que salen al mercado con crianza en roble y el nombre de Carpurias en la etiqueta. Si a esto unimos que todos los esfuerzos en las viñas garantizan una producción estable con viñedos de media de edad de 20 a 25 años. Las prácticas culturales en la viña son garantes de un futuro a la zona que había descepado a mediados de los 80 más del 80% de las viñas. Elvira y Tomás, los Verdes de Santibáñez, marcan su sello familiar que nos recuerda a aquel hostal restaurante Elvira que yo frecuenté en los años 90 y que ha cerrado sus puertas para abrir las de una bodega que, sin buscar el glamour, ha conseguido el refrendo del mercado y el aplauso de profesionales de hostelería y prescriptores. La bodega es capaz de producir en torno a 750.000 litros de los que el 80% sale embotellado al mercado, siempre en la línea de vinos jóvenes amparados por las menciones VTCYL y partidas de vinos de mesa. En las últimas añadas no forman parte de la DOP Valles de Benavente, aunque todos sus viñedos están inscritos en esta mención de calidad. En los próximos años, con total seguridad, la bodega Verdes afrontará retos de instalaciones visitables y un enoturismo que se haga eco del entorno cultural. En el feudo del viejo campamento romano de Petavonium. Por ahora, nos sorprenden con nuevas etiquetas y líneas de vinos destinadas a restaurantes japoneses. Los vinos Carpurias y Vidriales han devuelto a esta comarca su historia centenaria del vino. Solo echo en falta esa tercera pata del componente varietal de los vinos de los Valles de Benavente, la tempranillo, la prieto picudo y la mencía. Esta última casta no está entre las prioridades de Tomás Verdes y sí la garnacha y la godello cuyos vinos nos sorprenderán en solitario no tardando. Mucho han cambiado las cosas desde aquellos años de los vinos de Tomás que salían como Señorío de Vidriales. El salto ha sido espectacular, paso a paso sin altavoces, pero con la solidez de una familia, la gestión comercial de Elvira y una apasionada dedicación a la viticultura de Tomás Verdes.

tracking