Diario de Valladolid

GASTRONOMÍA

El Ría de Vigo, entre León y Pucela

Entre platos combinados, cocidos y lentejas, Ángel Natal lleva ocho años con la puerta de su cocina abierta en la carretera nacional 601

Ángel Natal, a la puerta del Ría de Vigo en Becilla de Valderaduey

Ángel Natal, a la puerta del Ría de Vigo en Becilla de ValderadueyE.M.

Javier Pérez Andrés
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Es una de esas carreteras que a lo largo del año rodamos muchos habitantes de esta región. Es la que viene de Mayorga camino de Mansilla de la Mulas, la que sale de Rioseco para pasar por Becilla de Valderabuey. En definitiva, es la Valladolid-León, y casualmente en Becilla de Valderabuey, la del puente romano más cuco y coqueto de la región, se encuentra en el hotel restaurante Ría de Vigo, el punto medio equidistante, a 40 minutos de ambas ciudades. Y esto lo sabe bien Ángel Natal, un empresario que lleva y ocho años al frente del que fuera en su día la mayor infraestructura hostelera del entorno. 

Donde los pueblos de alrededor de Becilla celebraban comuniones, bodas y cotillones. Y, como suele pasar con los edificios de extramuros, pasó por distintos episodios. Pero al final ha vuelto a la raíz, al restaurante Ría de Vigo del que recuerdo al frente a la familia Casquero. Pero lo mejor es que en los últimos años Ángel intenta por todos los medios convertirse en ese alto en el camino en plena Tierra de Campos, donde puedes comer, dormir, desayunar, cenar, comprar vinos de la zona, quesos, mieles, legumbres y todo eso que muchos viajeros, turistas, conductores y camioneros no tendrían la oportunidad de llevarse para casa después de comer si el Ría de Vigo no funcionara.

Siempre es una buena noticia que en una carretera nacional como la 601 exista una iniciativa privada con el jefe al frente del negocio que nos garantice la puerta abierta de una cocina que no nos va a dejar tirados ni sometidos a las máquinas expendedoras de estupideces y a bocadillos envueltos en plástico y a la bollería vaya usted a saber de dónde. Un plato combinado, unos huevos con patatas fritas, un filete o una chuleta, un cocido o un guiso de lentejas, un asado, carnes rojas, algo de caza y un poco de setas, entre otros platos, forman parte de la carta del Ría de Vigo, donde trabajan cinco chicas, todas de los pueblos de al lado y donde se puede comer a diario por 17 euros. Y a la carta, sin pasarse porque tampoco se trata de llenar la comanda de oferta, dice Angel, por unos 35 euros más o menos de come muy bien. En este caso, como en tantos que han pasado por estas páginas en mis comentarios gastronómicos, coincide el verdadero valor de estos establecimientos que siguen estando al pie de carretera y en este caso con tipos como el grandullón de Ángel Natal, que tiene claro que presta un servicio a los viajeros y a los lugareños y los productores. Me parece justo y merece la pena parar algún día entre Medina de Rioseco y Mayorga de Campos en el Ría de Vigo, que está en Becilla de Valderaduey. Lejos todavía de la autovía.

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