Diario de Valladolid

MIEL BALÍN (MUELAS DE LOS CABALLEROS, ZAMORA)

Miel con sabor a memoria

Esta empresa familiar lleva cinco generaciones transmitiendo el cuidado por las colmenas y el amor por el campo / Su miel de brezo es la mejor de Zamora

Entorno natural de las colmenas, en la Sierra de Velilla.

Entorno natural de las colmenas, en la Sierra de Velilla.LA POSADA

Publicado por
Henar Martín Puentes
Zamora

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Que descubras una miel cuyo eslogan es que guarda memoria, ese ingrediente que muchas veces olvidamos, que es el pasado, las tradiciones, el ayer, más allá de representar un producto agroalimentario artesanal de primer orden, es una joya casi etnográfica. Con esta carta de presentación nace Miel Balín, que lleva cinco generaciones cuidando colmenas desde hace cinco generaciones. «En casa siempre hubo colmenas, con la incorporación de mi hija Aroa seremos la quinta generación. Anteriormente fueron mis abuelos, mis tatarabuelos y mis tíos que fueron las personas con las que me crié de niño. Ellos me fueron inculcando el amor y respeto por las colmenas, me fue picando y aquí estoy», relata Antonio Domínguez Bordel, propietario de esta explotación familiar zamorana. Su tío, Isidro Bordel, ha sido el maestro que le ha inculcado esta vocación por entender y comprender el hábitat singular de las obreras. Y desde entonces, Antonio ha tomado el testigo cuidando de sus colmenas con las que extrae miel de brezo y de bosque (montaña). 

Sus colmenas conviven en un entorno natural único, en la Sierra de Velilla, en la comarca de la Carballeda, difícil por no decir casi imposible de acceder con vehículos. «Somos la única producción apícola ubicada en plena Sierra», añade, lo que confiere mayor calidad de vida para las abejas, alejadas de ruidos y contaminación. «Llevo a cabo una apicultura estante, es decir, no las movemos de lugar. Nuestras prácticas son ecológicas, realizamos los mismos procesos naturales que han hecho nuestros padres y abuelos. Seguimos respetando las tradiciones de siempre: la miel se saca a cuchillo, todo a mano, cuadro por cuadro, maduración en bidones de acero, no colada, y embotada tras reposar, se sigue haciendo como toda la vida se ha hecho, un proceso completamente artesanal, apostilla. A lo largo del año combate las condiciones extremas de la zona como el frío, que acaba con muchas colmenas cada invierno, además de enfermedades propias como la varroa, «el cáncer de las abejas», sentencia Antonio. Sin embargo, a pesar de las dificultades del entorno, han priorizado la ubicación en este emplazamiento «porque somos una familia íntimamente ligada a esta tierra y hemos priorizado calidad a cantidad».

El reto de futuro es mantener la cifra de sus 350 colmenas cuya producción ronda los 5.000 y 6.000 kilos al año. «Preferimos obtener una cosecha más limitada, pero que resulte de una calidad inmejorables, como lo es nuestra miel», afirma. Hasta ahora su comercialización ha sido en gran medida al por mayor. «Vender en tarros es más complicado; ahora la gente se va concienciando de que si quieres comer buena miel tienes que comprar al apicultor y no al supermercado». También podemos encontrar su miel en Zamora capital, Valladolid y pequeñas tiendas. La idea es crear una tienda online el próximo año y facilitar así la venta directa con el cliente. 

La calidad de su miel es de sobra reconocida, de hecho su miel de brezo fue elegida como la ‘Mejor Miel Oscura de Zamora’ en 2024, dentro de la celebración de la III Feria de la Miel de la Provincia de Zamora y los III Premios Alveare. 

La fama de su miel, que este año saldrá al mercado con la recién estrenada Marca de Garantía Miel de Zamora, ha ido creciendo. Con el nuevo sello de calidad se espera que facilite a los apicultores vender más a allá de sus fronteras actuales entrando en nuevos mercados.

Estos días Antonio se prepara para asistir por primera vez a la Feria Apícola Internacional de Zamora-Meliza, una cita única que tendrá lugar dentro de pocos días, del 14 al 16 de febrero, en Ifeza Zamora.

Antonio es un enamorado del campo, de la vida del pueblo y de las tradiciones. Desde que se dejó llevar por el aguijón del sector apícola, ha compatibilizado esta afición con su trabajo como encargado de construcción, viajando por toda España. Sin embargo, ya prepara la jubilación, una retirada dulce que le servirá para dedicarse en exclusiva a esta pasión que ha heredado su hija. «Estoy muy contento de que mi hija me vaya a ayudar con la explotación. Ha estudiado el grado medio y después el superior de Agropecuaria, ha completado su formación en Irlanda pero lo que de verdad quiere es la vida de aquí, del campo», explica.

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