César Acero, con un plato del menú, junto al mural de temática jacobea de su complejo hostelero-ARGICOMUNICACIÓN

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Javier Pérez Andrés

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Hay algunos restaurantes que justifican una comida gracias al entorno. Camino Real está en plena ruta jacobea, en uno de los tramos palentinos de mayor tránsito de peregrinos, como es Calzadilla de la Cueza. Un chuletón, un cuarto de lechazo, un estofado de alubias de Saldaña, un bacalao con tomate o una perdiz escabechada son excelentes propuestas, pero su valor se multiplica con un buen ambiente en la calle o en las mesas de al lado, pues no es raro encontrarse a comensales de todo tipo de nacionalidades, como coreanos, japoneses, brasileños, alemanes, italianos, ingleses o rusos.

De todo esto ha presumido siempre César Acero, desde aquel 15 de septiembre de 1990, cuando decidió quedarse en su pueblo, abrir un pequeño alojamiento y dar comidas a los centenares de peregrinos que pasaban por la Calle Real de Calzadilla. Y aquí sigue, veinte años después, gestionando –además- un albergue de peregrinos y manteniendo el tipo, la comanda y una cocina para todos los públicos del mundo, con un menú de once euros con tres platos a elegir.

César ha creado doce puestos de trabajo en una población de apenas cien habitantes. Es un restaurante vinculado al Camino de Santiago, que ofrece precios asequibles a los caminantes, pues se puede comer a la carta por no más de 20 euros. Este es un claro ejemplo de restaurante de cocina rural palentina que, junto a César, también defiende Nene, Emilia, Mustafá, Cristina, Manolo, Lucía, Luis María y Joana. Pero hay más porque, además de disfrutar de un clima tan internacional y jacobeo, el comensal alucina cuando César cuenta que, a pocos minutos del restaurante, antes o después de sentarse a la mesa, es bueno acercarse a la casa-museo donde están los orígenes del general José de San Martín, Libertador de América, cuyos padres nacieron en las localidades palentinas de Cervatos de la Cueza y Quintanilla de la Cueza. Por si todo esto fuera poco, muy cerca está el yacimiento romano de La Tejada, que conserva la estructura de las habitaciones, así como los hipocaustos –actuales glorias- que hacen pensar en un gran complejo termal romano… no muy lejos de La Olmeda.

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