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La clave biológica contra el daño renal

Investigadores del Hospital Clínico Universitario de Valladolid estudian el uso de la citometría de flujo aplicada a la orina para permitir la identificación precoz del daño renal

Rosa Dolores Prieto y Juan Manuel Priede.

Rosa Dolores Prieto y Juan Manuel Priede.JUAN GARCÍA

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Maria Bausela

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Actualmente en España, una de cada siete personas adultas padece enfermedad renal crónica, una patología caracterizada por la pérdida progresiva e irreversible de la función de los riñones, que a nivel global llega a afectar a más de 850 millones de personas según ALCER, la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón. Esta gran incidencia, que cuenta con un mayor porcentaje en personas con diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedades cardiovasculares o antecedentes familiares; representa un peligro para los pacientes, ya que ven una disminución en la capacidad de su riñón para filtrar desechos, pero, además, representa un problema de salud pública. Esto se debe a que suele presentarse de manera asintomática en sus primeras fases, retrasando el diagnóstico y el tratamiento.

De cara a frenar el avance de esta enfermedad, cuya atención a pacientes en estado avanzado representa cerca del 3 % del gasto sanitario público y el 4 % del presupuesto hospitalario especializado, resulta clave poder actuar de forma eficaz sobre el daño renal o, según el planteamiento de un grupo de investigadores de Valladolid, poder llegar a anticiparse a su presencia. Para ello se basan en el uso de una sustancia biológica que podría resultar clave para diagnosticar, monitorizar y anticipar la evolución de enfermedades renales como la inflamación, daño tisular y rechazo de trasplantes, entre otras patologías.

La clave de esta investigación del Grupo BioCritic (Investigación Biomédica en Cuidados Críticos), Universidad de Valladolid y Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Clínico de Valladolid es el uso de la orina, «una de las muestras biológicas con mayor potencial y, al mismo tiempo, una de las menos aprovechadas».

«A diferencia de otras pruebas, puede obtenerse de forma sencilla, repetida y sin causar molestias al paciente. Además, al proceder directamente del aparato urinario, contiene células del propio riñón y del sistema inmunitario que reflejan procesos como la inflamación, el daño o la reparación del tejido renal. Esto permite acceder a información que, en algunos casos, podría detectarse incluso antes de que se alteren marcadores convencionales como la creatinina, favoreciendo una identificación más precoz del daño renal», explica Rosa Dolores Prieto Utrera, investigadora predoctoral de BioCritic centrada especialmente en el estudio de biomarcadores mediante citometría de flujo y en el desarrollo de herramientas diagnósticas no invasivas que puedan facilitar su futura aplicación en la práctica clínica.

Desde este grupo de investigación se focalizan en la medicina de precisión, con el objetivo de identificar biomarcadores que permitan un diagnóstico más precoz, un mejor seguimiento y tratamientos más personalizados en patologías de gran impacto sanitario, como la sepsis, la lesión renal aguda, el delirium o la enfermedad metabólica hepática.

Es dentro de esta línea centrada en el uso de biomarcadores para mejorar el diagnóstico y el seguimiento de pacientes críticos que dieron con la orina como sustancia de interés a modo de alternativa al uso de biopsias. Concretamente, fue durante el desarrollo de un proyecto de citometría en orina, ya que, aunque esta técnica lleva muchos años siendo empleada dentro del análisis de muestras sanguíneas, su aplicación en cuanto al uso de muestras de orina resulta novedosa, por lo cual necesitaban revisar la bibliografía de esta técnica de cara a conocer sus limitaciones y características.

«Detectamos que el diagnóstico renal se basaba en parámetros clásicos, como la biopsia y la creatinina sérica que, aunque están estandarizados, ofrecen limitaciones, como que se alteran de una forma muy tardía, cuando ya existe un daño orgánico evidente. Por eso, exploramos la biopsia líquida, que analiza células en orina, ofreciendo un enfoque menos invasivo y con gran potencial de avance».

Así, su proyecto ‘Urinary Cells Flow Cytometry in Renal Disease: A Systematic Review of Diagnostic and Prognostic Applications’ analiza el potencial de la citometría de flujo aplicada a muestras de orina para el diagnóstico y seguimiento de diferentes enfermedades renales.

Para ello han realizado una revisión sistemática de toda la evidencia científica disponible sobre el uso de biomarcadores celulares urinarios detectados mediante citometría de flujo en pacientes con enfermedades renales y urológicas y su capacidad para identificar poblaciones celulares relacionadas con el daño y la inflamación renal.

«La principal ventaja de la orina, además de que es una muestra fácilmente accesible, es que es completamente no invasiva y que contiene información muy valiosa sobre lo que está ocurriendo en el riñón. En este sentido, puede considerarse una forma de biopsia líquida, ya que permite obtener información biológica del órgano sin recurrir inicialmente a procedimientos invasivos», añade por su parte Juan Manuel Priede Vimbela, médico anestesiólogo en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, parte de la Unidad de Reanimación, e investigador de BioCritic, donde se centra en el estudio de la citometría de flujo como una herramienta no invasiva en el fallo renal.

Junto con otros investigadores de Grupo BioCritic, el Servicio de Anestesia y Reanimación del HCUV, el Instituto de Ciencias de la Salud de Castilla y León, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas, el Instituto de Biomedicina y Genética Molecular, la Universidad de Valladolid y la Clínica Universidad de Navarra; se marcaron como objetivo poder trasladar toda la evidencia publicada acerca de la citometría de flujo, en este ámbito «tan poco explorado, como es analizar la orina mediante esta citometría» hacia la práctica clínica habitual.

Un proceso por el cual han analizado 3.938 referencias científicas de la literatura científica publicada sobre la aplicación de la citometría de flujo en muestras de orina, de entre las cuales seleccionaron 23. Un estudio gracias al cual han podido identificar los biomarcadores más prometedores, sus posibles aplicaciones clínicas y las principales limitaciones existentes.

«Actualmente trabajamos en trasladar ese conocimiento al ámbito experimental y clínico mediante el desarrollo y validación de protocolos estandarizados que permitan confirmar la utilidad de estos biomarcadores en pacientes».

Sus siguientes pasos van a centrarse en llevar a cabo estudios más amplios y multicéntricos que comparen estos análisis con pruebas ya conocidas, como la biopsia. Además, «habría que definir con claridad qué marcadores, como ciertos anticuerpos, nos guiarán en la detección», incide.

«La citometría de flujo aplicada a la orina podría anticipar el pronóstico o permitir el diagnóstico precoz»

Durante el desarrollo de esta investigación el equipo del grupo de investigación BioCritic de la Universidad de Valladolid y el Hospital Clínico de Valladolid han podido ver que la evidencia científica disponible muestra que la citometría de flujo urinaria «permite identificar diferentes poblaciones celulares asociadas a enfermedades como la nefritis lúpica, el rechazo del trasplante renal, la nefropatía diabética o las vasculitis», explica la investigadora predoctoral de BioCritic, Rosa Dolores Prieto Utrera.

«Estos perfiles celulares reflejan procesos biológicos como la inflamación o el daño renal y podrían aportar información adicional a la obtenida mediante los análisis convencionales. Sin embargo, también hemos observado que todavía existe una importante variabilidad entre estudios, por lo que será necesario validar estos biomarcadores y estandarizar la metodología antes de su aplicación rutinaria».

El uso de la citometría de flujo en la orina podría desempeñar un papel clave en el «diagnóstico precoz, el pronóstico y el seguimiento» de múltiples diferentes enfermedades renales, acercando a esta área la medicina personalizada y de precisión.

Esto se debe a que «se trata de un método no invasivo, indoloro y fácil de repetir, obteniendo muestras sin dañar al paciente. Además, si conseguimos definir bien estos marcadores y los conectamos con las pruebas actuales, esta técnica podría anticipar el pronóstico o darnos un diagnóstico precoz. Eso permitiría tomar decisiones clínicas mucho más dirigidas y, sobre todo, hacerlo con rapidez», remarca el médico anestesiólogo en el HCUV e investigador de BioCritic, Juan Manuel Priede Vimbela.

Por ello, buscan que esta técnica, cuyo potencial es «enorme», dado que la orina contie-ne células inmunitarias propias así como algunas proceden-tes del riñón que pueden proporcionar información valio-sa sobre los procesos biológi-cos que están teniendo lugar dentro del propio riñón y el organismo en general, llegue a la práctica clínica.

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