Diario de Valladolid

PERSONAJES ÚNICOS / Lucía García Prada

La informática de la IA y las familias

Esta estudiante palentina del Grado en Ingeniería Informática de la Usal recibe el Premio Alumni al liderazgo de la XX Competición Nacional de Emprendimiento por su trabajo en una plataforma que usa la IA para facilitar la organización familiar

Lucía García Prada, estudiante del Grado en Ingeniería Informática de la Usal que recibe el Premio Alumni al liderazgo.

Lucía García Prada, estudiante del Grado en Ingeniería Informática de la Usal que recibe el Premio Alumni al liderazgo.ENRIQUE CARRASCAL

Publicado por
Maria Bausela

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Fue en Monzón de Campos, un pequeño pueblo de Palencia, donde Lucía García Prada creció y empezó a germinar en ella el entusiasmo por diseñar soluciones para problemas cotidianos. «Desde pequeña jugaba a construir sistemas y a modificarlos hasta que se adaptaban exactamente a lo que quería. Pasaba horas con los bloques de Lego, y si las instrucciones daban un resultado que no me convencía, rediseñaba las estructuras por mi cuenta hasta satisfacer mis expectativas», cuenta esta joven estudiante del Grado en Ingeniería Informática de la Universidad de Salamanca (USAL) que recibe el Premio Alumni al liderazgo de la XX Competición Nacional de Emprendimiento de Junior Achievement .

Su familia ha sido un gran referente en su vida personal y profesional de la mano de su padre, del que aprendió a contar con capacidad analítica para dar respuestas creativas a problemas muy diversos, y su madre, que la introdujo en el mundo del software. Fue ella quien la condujo al mundo de la informática, explicándole «cómo la programación era una pieza fundamental en su día a día y lo crucial que es desarrollar soluciones a medida del usuario, aunque el resultado no sea un producto físico, sino líneas de código». Así, cuenta que fue «esa combinación entre la vocación de servicio y la curiosidad por el poder del código» la cual la guio «de forma natural» hacia la ingeniería informática.

Actualmente, se encuentra finalizando sus estudios de grado al mismo tiempo que comienza su etapa laboral, una labor que quiere compaginar con el máster en Ingeniería Informática. «Al realizar una Ingeniería Informática, recibimos una formación polifacética y transversal, pero recientemente mis esfuerzos se han centrado en el estudio de la inteligencia artificial, el fine-tuning de modelos de lenguaje e ingeniería del software».

Un ejemplo de esto ha sido su trabajo en el proyecto DomuSync, una aplicación para la organización familiar y la crianza. Esta plataforma digital de asistencia familiar está diseñada para «eliminar la carga mental» mediante la optimización logística integral. El sistema combina un calendario inteligente con un motor lógico que detecta conflictos y sugiere huecos eficientes automáticamente.

Además, incorpora una IA propositiva especializada en la gestión del hogar, capaz de generar menús semanales específicos para los miembros de la familia, listas de la compra y rutinas domésticas adaptadas a la disponibilidad real de la familia. «Todo ello bajo un modelo estricto de soberanía de datos, permitiendo el alojamiento en servidores propios para garantizar la máxima privacidad».

El proyecto nació a raíz de una práctica académica que realizó para una asignatura del grado, la cual invitaba a los alumnos a detectar una problemática social real y diseñar un prototipo interactivo para solventarla, priorizando siempre la usabilidad y la experiencia de usuario. García Prada cuenta que se enamoró «por completo del concepto» y decidió seguir desarrollando la idea de forma independiente hasta definir con precisión los módulos técnicos y el público objetivo al que querían dirigirse.

«Socialmente hemos normalizado que las labores de crianza y la gestión del hogar recaen con un peso desmedido sobre una o dos personas en el mejor de los casos. Es una carga mental invisible y a menudo inasumible. Hablamos de afrontar una jornada laboral fuera de casa y encontrarse con otra jornada completa de gestión logística al regresar. Vimos que había una clara oportunidad para que la tecnología actúe como un aliado conciliador».

Debido a esto, quieren simplificar la rutina diaria y redistribuir de forma equilibrada las tareas domésticas en función de la carga de trabajo real de los progenitores. Al mismo tiempo que agilizan la comunicación entre todos los agentes que intervienen en la educación de los niños. En definitiva, quieren «liberar a las familias de la presión de tener que recordar y coordinar cada microtarea, delegando esa estructura lógica en un sistema automatizado que piense por ellos».

«Con DomuSync vamos a poder devolver tiempo de calidad y bienestar a los hogares. Al automatizar la microgestión, reduce drásticamente el estrés y el agotamiento psicológico derivado de la conciliación familiar y laboral. Además de actuar como un puente de comunicación unificado que evita la dispersión de información entre correos, circulares escolares y grupos de mensajería, centralizando la educación y cuidado del menor en un solo lugar».

Las pruebas iniciales de usabilidad con usuarios reales remarca que han sido «enormemente satisfactorias», de tal manera que destaca la intuición de la interfaz y la facilidad de uso del motor lógico. Ha recibido tan buena acogida que la joven cuenta que han recibido «multitud de mensajes de familias que se sienten plenamente identificadas con el problema y nos piden activamente que lancemos la aplicación al mercado de forma definitiva».

Los elogios a este proyecto no se quedan solo en las familias, sino que han recibido el Premio a la Viabilidad en la XX Competición Nacional de Emprendimiento de Junior Achievement, el cual representa una «validación de mercado crucial. Que un jurado profesional certifique que DomuSync es un proyecto económicamente viable y técnicamente realizable nos confirma que estamos en el camino correcto para solucionar un problema real. Y, por supuesto, supone un impulso de motivación extraordinario para continuar el desarrollo de la plataforma», incide.

Estos mismos galardones han otorgado a Lucía García Prada el Premio Alumni al liderazgo, un reconocimiento que la «llena de un profundo orgullo y que recibo como un aval a la constancia, la disciplina y las horas de dedicación invertidas detrás de este proyecto. Haber sido seleccionada me produce una alegría inmensa, pero también refuerza mi compromiso de cara a liderar futuras iniciativas tecnológicas con humildad y responsabilidad.

«Diseñar software es, para mí, una forma de humanismo moderno. Afrontar un proyecto de esta envergadura supone un reto profesional inmenso, pero no hay nada más enriquecedor para una ingeniera que validar que las líneas de código se traducen en soluciones útiles para la vida de alguien», remarca la joven.

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