Diario de Valladolid

PERSONAJES ÚNICOS/ RODRIGO ARÉVALO GONZÁLEZ

El contador digital de los árboles

Este segoviano de 23 años estudia la aplicación de metodologías de escáner láser móvil para el inventario y el cálculo de volumen de la madera en pie, contribuyendo a la innovación en el sector forestal y la industria 

Ha ganado el premio Internacional Francisco Coello

El segoviano Rodrigo Arévalo González, estudiante de la Universidad de León

El segoviano Rodrigo Arévalo González, estudiante de la Universidad de LeónEL MUNDO

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Estíbaliz Lera
Valladolid

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Están ahí, algunos sufren incontables inclemencias y mueren en la batalla; otros, por el contrario, resurgen de sus cenizas y siguen alimentando el patrimonio verde. Los árboles forman parte de nuestra vida y de nuestro entorno pasado, presente y futuro. Su importancia fundamental y la belleza única jalonan un mundo que mira a sus copas para seguir respirando. Ese vínculo entre la tierra y el cielo, símbolo también de longevidad, protección y fuerza mantiene el equilibrio del planeta. Un equilibrio donde los expertos tienen mucho que decir. Una de esas mentes que cuidan del hábitat natural es Rodrigo Arévalo González.

Este segoviano de 23 años decidió estudiar Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal y del Medio Natural en la Universidad de León (ULE). Ahora está especializándose con el máster en Geomática Aplicada a la Gestión de Recursos Naturales en el campus de Ponferrada. Decidió elegir este camino y, sobre todo, llevarlo a cabo desde el Bierzo, según explica, por la buena fama que tienen los paisajes, la tranquilidad, la gastronomía y la cercanía de las gentes del norte de España. «Puedo corroborar que eso se cumple con creces», apostilla.

En este tiempo ha desarrollado una investigación para elaborar un procedimiento operativo a escala industrial que permitiera inventariar y calcular el volumen de madera de árboles aún en pie en plantaciones de chopo interamericano y euroamericano. ¿Cómo? Mediante registros tridimensionales del espacio con escáner LiDAR terrestre manual.

Con este trabajo se obtuvieron, según explica, los resultados con menor error conseguidos hasta la fecha y mejorando tres veces la eficiencia de las medidas forestales tomadas manualmente de manera tradicional. De igual forma, añade, se confirmó su operatividad para evaluar variables de árbol individual en parcelas de ensayo clonal de chopo (donde se testa la calidad de diferentes nuevos clones de esta especie) y permitió elaborar un ranking clonal de calidad sobre 23 clones diferentes. «Todo esto fue posible gracias a la colaboración universidad-empresa, algo muy necesario para trabajar de acuerdo a las demandas reales de la industria».

En relación a la carrera de Ciencias Ambientales, llevó a cabo una investigación acerca de cómo de capaz es el territorio para albergar grandes complejos eólicos en varias comarcas al oeste de León: Los Ancares, El Bierzo, La Cabrera y La Cepeda. «Es una investigación que pretende dar una respuesta objetiva a la problemática local sobre la colocación de grandes eólicas en el entorno de la Cordillera Cantábrica, que pueden generar sensibles impactos sobre el medio si se disponen en ausencia de una ordenación adecuada», apunta antes de comentar que es un tema polémico con grandes repercusiones sociales, que se han visto plasmadas en la gran pantalla con As Bestas de Rodrigo Sorogoyen, en los movimientos secundados por industrias y asociaciones locales y en las reivindicaciones en las calles de Ponferrada hace unos pocos meses.

A esto se suma, a su parecer, que los mapas de las administraciones que muestran los lugares aptos y no aptos para proyectar eólicas con carácter vinculante cuentan con deficiencias a nivel de protección medioambiental y en la ordenación territorial a múltiples escalas, que impiden garantizar que los proyectos no generen un impacto negativo en la conservación ambiental.

De esta manera, con la investigación de este segoviano se puede obtener una cartografía basada en más de 50 variables del medio natural, cultural, económico y social, que muestra en varios niveles el grado de capacidad de acogida absoluta (excluyente, baja, media y alta) del territorio para albergar grandes eólicas, conformándose como una guía para la administración y los promotores a la hora de proyectar nuevos aerogeneradores. En esta línea, sostiene que se pudo determinar que 76 aerogeneradores de complejos eólicos ya autorizados o en trámite en esas comarcas se proyectaban sobre áreas con capacidad de acogida excluyente.

Para Rodrigo Arévalo González, que acaba de recibir el premio Internacional Francisco Coello, en el sector forestal sí que se está apoyando la investigación y la innovación tanto desde la universidad como desde las empresas, con el fin de resolver problemáticas de temática productiva o a nivel de eficiencia. No obstante, subraya que la financiación pública en investigación e innovación es escasa a nivel nacional, lo que genera que el potencial investigador se encuentre aún a un nivel incipiente. «No dudo que en un futuro reciente esto cambiará, pues al menos a nivel autonómico se está viendo el alcance y utilidad que estas investigaciones suponen».

En este sentido, el estudiante de la Universidad de León asegura que le gustaría que las administraciones trabajaran para que España sea puntera en el ámbito de la geomática. De hecho, expone que nuestro país cuenta con una amplia variedad de sistemas cartográficos digitales públicos de alta calidad. Sin embargo, lamenta que la disponibilidad de datos espaciales relativos al inventario de fauna y flora amenazada o protegida tiene aún un amplio rango de mejora, así como ciertas zonificaciones vinculantes sobre la proyección de infraestructuras, como pueden ser los complejos eólicos o las construcciones urbanas en el litoral costero. «Estoy convencido de que hay personas que trabajan en la Administración pública muy comprometidas con la mejora de los servicios que ofrecen que estarían encantadas de incorporar los resultados de las más recientes investigaciones para brindar procedimientos cada vez más justos», puntualiza.

A su juicio, la crisis económica no afecta de manera diferente por estratos de edad. Es verdad, admite, que su generación está sufriendo, pero también lo están pasando mal las personas de mediana edad y, por supuesto, las más mayores. En esta línea, Arévalo González tiene claro que los efectos de las recesiones económicas se palpan a nivel de la libertad laboral y de vivienda, «dos factores básicos y prioritarios».

Para este estudiante de la ULE, considera que cada vez más personas son conscientes de lo que la innovación supone, ya que con ella se persigue una mejora en nuestra vida. De hecho, en su opinión, se fomenta a través de premios que lanzan las universidades o algunas empresas de sectores concretos, si bien, agrega, no faltan personas con talento dispuestas a dar mucho de sí mismas para resolver problemáticas sociales. «Lo importante es remar en conjunto para conseguir una vida tranquila, justa y libre, que es lo que todos queremos», concluye Rodrigo Arévalo González.

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