Diario de Valladolid

Valladolid

Un robot vallisoletano como compañero de vejez

Investigadores de la UVa y CARTIF trabajan en el desarrollo de soluciones para facilitar la autonomía de los mayores y dependientes en el hogar

La meta es desplegar 15 robots en 60 domicilios

Miembros del equipo del proyecto de los robots. J. M. LOSTAU

Miembros del equipo del proyecto de los robots.J.M.LOSTAU

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Estíbaliz Lera
Valladolid

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Garantizar la calidad de vida de los mayores. Las nuevas tecnologías buscan proporcionar asistencia médica, física y emocional para seguir avanzando en el camino vital. ¿Cómo? A través de robots que dirigen sesiones de ejercicio, proponen juegos, establecen diálogos… a la vez que recogen información sobre patrones de comportamiento que les ayudan a que sus compañeros no solo vivan más, sino mejor. Además, estos androides respetan la dignidad y la privacidad.

¿Cómo llegan a formar parte de la vejez? Gracias al proyecto EIAROB, que busca promover la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores y dependientes, tanto en sus casas como en unidades de convivencia de centros residenciales, utilizando robots sociales. También tiene como objetivos prevenir las situaciones de riesgo, facilitar el trabajo de los profesionales encargados de la atención de estas personas y reducir los costes económicos asociados.

Esta iniciativa, desarrollada por investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa), CARTIF y las fundaciones INTRAS y Asprodes, se articula en tres ejes. El primero de ellos es el desarrollo de sistemas de inteligencia ambiental para el apoyo a la vida independiente. En este caso se están desplegando sensores, actuadores y robots sociales, que ofrecen la posibilidad de monitorizar las actividades de los usuarios y detectar situaciones de riesgo, alertando a los servicios sociosanitarios.

«Los robots sociales serán los encargados del primer nivel de asistencia y podrán realizar recomendaciones, establecer diálogos y promover actividades de cuidado, ocio y entretenimiento al usuario», explica Eduardo Zalama Casanova, catedrático en la Escuela de Ingenierías Industriales. Por ejemplo, pueden guiar al usuario en la realización de ejercicio físico, proponerle ejercicios de memoria, juegos de cartas o que se comunique por videollamada con un amigo o familiar.

A partir de la información de los sensores y utilizando técnicas de inteligencia artificial, se pueden elaborar patrones de comportamiento en ese domicilio. Entre otras cuestiones, según expone, se podrá saber cómo duerme la persona, si se alimenta de manera correcta, cuánto tiempo ve la televisión, si deambula por las noches, si se ha caído, etc.

De igual manera, expone que también lo están programando para que, si no detecta actividad y sabe que la persona no ha salido de casa, el androide pueda hacer una ruta por todas las habitaciones para localizarla y detectar situaciones de riesgo. «El robot proporciona el primer nivel de asistencia al residente tratando de verificar cómo se encuentra y dar recomendaciones. Para ello le preguntará si está bien y, si no es así o no hay respuesta, notificará al cuidador la situación».

El segundo eje aborda el desarrollo de soluciones robóticas para la atención a personas mayores y dependientes. En la actualidad, Zalama Casanova detalla que están trabajando en algunas soluciones enfocadas a la autonomía en la movilidad, las transferencias que suponen un gran problema para las personas y los familiares y otras soluciones a problemas que han identificado, y alternativas a productos en el mercado que no son asequibles por su coste.

En esta línea, puntualiza que han diseñado un dispositivo que ayuda a realizar las transferencias entre la cama, el inodoro y el sofá. De igual forma, están desarrollando un robot con capacidad de manipulación para que pueda ser teleoperado a distancia por un cuidador y que en un futuro pueda realizar acciones como dar de comer, cocinar, abrir el frigorífico, coger objetos y ayudar en tareas del hogar.

El tercer eje se centra en el desarrollo de un observatorio experimental de robótica para la vida independiente, donde se traten soluciones existentes en el mercado de apoyo a la vida independiente. «Las probamos con usuarios y analizamos posibles soluciones de mejora». En este punto, han adquirido un robot que se utiliza para dar de comer a las personas sin movilidad en los brazos.

«Es un robot que tiene preprogramados una serie de movimientos para dar de comer, sin embargo, tiene limitaciones como que hay que accionar unos pulsadores para indicarle que te dé de comer o que cambie de plato. Si tienes falta de movilidad en los brazos, no puedes accionar estos pulsadores con las manos». Por esta razón, este equipo multidisciplinar está diseñando un sistema de visión artificial utilizando un simple móvil para que cuando la persona abra la boca, el sistema sea capaz de interpretar que quiere comer, o cuando haga algún otro gesto pueda ordenar el cambio de plato.

Este proyecto, financiado por la Consejería de Familia, está alineado con la transformación del modelo de cuidados de larga duración. Para ello involucra múltiples tecnologías como son: Internet de las cosas, sensores y actuadores, procesamiento de señal, inteligencia artificial, redes de sensores inalámbricos, computación en la nube, desarrollo de interfaces intuitivas, experiencias de usuario, visión artificial, manipulación y navegación robóticas o procesamiento de lenguaje natural, sin olvidar aspectos de suma importancia como seguridad, ética y privacidad. «El reto estriba en integrar todas estas tecnologías para conseguir una solución madura para el cuidado de personas mayores y dependientes en su propio hogar», sostiene el también asesor científico de la Fundación CARTIF.

En cuanto a las ventajas, tiene claro que la principal es que aborda la problemática del cuidado de personas mayores en sus casas con la ayuda de la tecnología. Esto es, en su opinión, una necesidad clara, puesto que cada vez son más los mayores que precisan cuidados y atención. Por ello, Zalama Casanova considera que los robots sociales pueden proporcionar atención personalizada, adaptándose a las necesidades específicas de salud, bienestar y compañía de los usuarios. «Para muchos mayores, la soledad y el aislamiento son problemas significativos. Los robots sociales pueden aportar compañía, facilitar el acceso a las nuevas tecnologías y ayudar a comunicarse con familiares y amigos».

Sin dejar de lado, dice, que pueden contribuir a que las personas sigan viviendo en sus casas, frente a tener que ser ingresadas en un centro asistencial. «La utilización de sensores e inteligencia artificial permite monitorizar la actividad del usuario, identificar patrones de comportamiento y detectar situaciones de riesgo», recalca el catedrático de la Universidad de Valladolid.

Otros valores añadidos, a su parecer, son la asistencia a la movilidad en casa, la monitorización de la salud, o la estimulación cognitiva y física, así como el poder proporcionar recordatorios de distintas actividades de la vida cotidiana.

Una de las principales características es que cuidadores y familiares pueden supervisar de forma remota cómo se encuentra la persona mayor o dependiente, y ser alertados en situaciones de riesgo, lo que supone una mayor tranquilidad y permite optimizar el trabajo de los servicios de asistencia.

Esta iniciativa, tal y como relata, surgió tras programar un robot social para entretener y estimular a nivel cognitivo a un grupo de personas mayores de un centro geriátrico. Esa fue la chispa que encendió la mecha de una idea que se ha materializado en extender esa funcionalidad a domicilios particulares, utilizando sensores, inteligencia artificial y comunicando la casa con los servicios asistenciales para que pudieran actuar de forma remota.

El plan contempla desplegar 15 robots en 60 domicilios de Castilla y León hasta mediados de 2025. De cara al futuro, adelanta que su deseo es seguir avanzando en el cuidado de personas mayores y dependientes en sus casas con la ayuda de la tecnología y los robots sociales. «Queremos integrar robots con capacidad de manipulación para que puedan ayudar a realizar actividades de la vida diaria en las casas», sentencia.

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