Entrenadora de la memoria
La catedrática de la Usal recibe el premio internacional World Championship por un trabajo sobre el alzhéimer / Forma parte de la Comisión de Expertos en Ciencias de la Salud de la Comisión Europea y trabaja en la rehabilitación mental de lesiones cerebrales.
La catedrática de la Universidad de Salamanca Eva María Arroyo-Anlló.-ENRIQUE CARRASCAL
Es la encargada de llevar el cerebro al gimnasio para mantenerlo fuerte. Eva María Arroyo-Anlló es estudiosa de la memoria. Trabaja en la mente para preservar el mayor número de habilidades cognitivas. Nació en Navarra pero en los años 80 se trasladó a la ciudad del Tormes. Estudió Logopedia y Psicología en la Universidad de Salamanca (Usal). Más tarde, compagino su doctorado en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León con estancias en el Hospital Universitario de Poitiers (Francia) y en el Hotel-Dieu de Montreal (Canadá). Presentó la primera tesis europea entre las universidades de Salamanca y Poitiers, obteniendo el Premio Extraordinario de Doctorado.
Antes de finalizar la tesis, trabajó como neuropsicóloga clínica en la Unidad de Neuropsicología y Rehabilitación del Lenguaje del Centro Hospitalario Universitario de Poitiers, pero su intención siempre fue regresar a España. Y así lo hizo en 1997, cuando le ofrecieron la dirección del Centro Terapéutico de Alzheimer, junto con un puesto de profesor asociado en la Usal. Desde entonces, reconoce, se siente «orgullosa» de las «excelentes relaciones científicas» entre ambas instituciones, participando en investigaciones conjuntas y ofreciendo formación internacional a los estudiantes.
En 1999, viendo la ausencia de centros de rehabilitación del daño cerebral en el Sistema Nacional de Salud, decidió crear su propia empresa. Clínica de la Memoria, pionera en la rehabilitación neuropsicológica de lesiones cerebrales en Castilla y León, fue un sueño hecho realidad. En la actualidad, es catedrática y miembro del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. A esto se suma la labor asistencial en Clínica Alaejos.
Eva María Arroyo-Anlló está al frente de un equipo de investigación franco-español desde hace 15 años. En la dirección no está sola. Junto a ella está el profesor Gil. En las primeras etapas del camino los estudios se centraron en las relaciones entre cerebro y funciones cognitivas. Se focalizaron en la memoria procedimental semántica en neuropatologías. Para ello, crearon una tarea experimental para evaluar el aprendizaje no voluntario de la categorización semántica, utilizando estímulos verbales y empleando un paradigma de tiempo de reacción manual.
Fue elaborada con el fin de obtener evidencia sobre la habilidad inconsciente para aprender a clasificar palabras por su categorización semántica y compararla a los clásicos aprendizajes conscientes y voluntarios de material verbal. Se utilizó para pacientes con alzhéimer o párkinson. En la actualidad se está aplicando a grupos que sufren otras enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, con la meta de analizar si son capaces de desarrollar dicha habilidad procedimental semántica y realizar una mayor comprensión sobre las bases neuronales que sustentan este aprendizaje. Además, sostiene que se encuentran en la fase de comparación de los resultados del aprendizaje procedimental semántico entre pacientes con párkinson y pacientes con alzhéimer.
Otros trabajos son la participación del cerebelo en las funciones mentales superiores; la mejora de las capacidades cognitivas y la comprensión del comportamiento humano y el análisis de los trastornos de comportamiento en la enfermedad de Alzheimer, con el objetivo de mejorar el cuidado del paciente y su entorno. Poco a poco, empezaron a profundizar en la segunda línea de investigación actual dedicada al estudio de la autoconsciencia de enfermedades neurodegenerativas. Recopilaron datos a través de un cuestionario que se aplicó a pacientes con alzhéimer y demencia frontotemporal.
En este sentido, comenta que la etapa actual de los planteamientos de investigación se centra en intentar potenciar la autoconsciencia en pacientes con demencia. «La emoción es un medio directo de relación con la memoria, una alianza poderosa, involuntaria, que puede hacer que recuerde su historia vital, aunque sea de manera pasajera. Así, centrándonos en la emoción, nos fijamos en algo esencial en la vida, que puede estimularse por actividades cotidianas como el olor, el gusto, la música... porque aunque el paciente sea incapaz de identificar el olor, el gusto o la pieza musical, sin embargo, puede resentir emociones, revivir situaciones, encontrar las emociones que le aportan, reconociéndose a sí mismo», explica la catedrática de la Usal para, más tarde, destacar que el primer trabajo en esta perspectiva vio la luz a finales de 2013, donde presentaron los resultados del efecto positivo de la música familiar sobre la autoconsciencia, gracias a su potencia emocional en un grupo de pacientes con enfermedad de Alzheimer.
Eva María Arroyo-Anlló es la catedrática más joven de España en el campo de la Neuropsicología, forma parte de la Comisión de Expertos en Ciencias de la Salud de la Comisión Europea y trabaja a nivel clínico en la rehabilitación mental de lesiones cerebrales. Su proyecto de investigación sobre la enfermedad de Alzheimer ha sido seleccionado entre más de 5.000 artículos de 90 países y ha recibido el premio internacional World Championship 2019.
También es evaluadora de proyectos de la Unión Europea. En esta línea, celebra que los procesos sean más ágiles por las modificaciones que realizó el Consejo Europeo de Investigación, separando las tomas de decisiones científicas de las administrativas y de evaluación internacional. En España, apunta que todavía este modelo no se ha implementado, por lo que, tal y como lamenta, los científicos están sometidos a la «tortura burocrática» para realizar cualquier pequeña acción científica que quieran emprender. «Esto dificulta nuestra capacidad resolutiva, de eficacia y de eficiencia», señala y agrega que es «una pérdida de tiempo que debería evitarse urgentemente». Por este motivo, propone un calendario fijo en las clásicas convocatorias de proyectos o un calendario plurianual, reducción de la burocracia u apoyo al personal, ya que «los tempos cortos no son buenos aliados para fomentar el talento ni la ciencia».
La catedrática de la Usal expone que España se encuentra «a la cola» en inversión en ciencia y tecnología. «La financiación en I+D+i ha retrocedido considerablemente, llegando a niveles de inversión de hace quince años, que no se corresponde con los objetivos fijados en la Estrategia de la Unión Europea para 2020», subraya. A esto hay que agregar, en su opinión, una ausencia de consenso en política de Estado que dé prioridad a la investigación, y que evite la discontinuidad de recursos. «Todo ello se traduce en falta de coordinación y capacidad de generación de acuerdos fiables y viables a largo plazo, retrasos en presupuestos, retrasos en convocatorias ministeriales dirigidas a la financiación de proyectos de investigación, pérdida de ayudas de investigación, desmotivación entre nuestros jóvenes por una carrera científica y éxodo de nuestros jóvenes científicos a otros países», sentencia.
Es verdad que tira de positivismo y asegura que sería interesante ver la realidad desde otro punto de vista, desde un ángulo más enriquecedor. Dice que esta crisis ha obligado a replantear muchas cosas, algunas de ellas para lograr mejorarlas y, sin duda, ha tenido «un efecto de crecimiento» que ha incrementado «la resiliencia» ante los grandes obstáculos, para superarlos «con tesón y sin desfallecer».