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Redes de calor, energía renovable y sostenible

Varias ciudades de Castilla y León optan por estas redes de energías, alternativa a los combustibles, con precios estables. DH Ecoenergías impulsa proyectos en Ávila y Zamora, además del de Palencia ya en funcionamiento y demanda agilidad administrativa para seguir con su implantación.

Instalaciones de la planta de energía abulense. DH

Instalaciones de la planta de energía abulense.DH

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El desarrollo e implantación de redes de calor es una de las propuestas clave para alcanzar la neutralidad climática en 2050. En estos momentos se están desarrollando proyectos en varias ciudades de Castilla y León y en el horizonte está que en apenas un lustro el 40% del calor que se produzca sea con biomasa para avanzar en la eliminación de combustibles fósiles. El mayor hándicap que se encuentran las empresas en estos momentos para su desarrollo va ligado a los trámites administrativos y burocráticos como sucede en gran parte de las instituciones públicas. «A veces la dificultad de estos proyectos es que no tienen pliegos específicos para contratar esto cuando deberían ser modelo y referencia en la sostenibilidad porque así lo dicen las directivas de la Ley del Cambio Climático», subraya Teo López, CEO de DH Ecoenergías, empresa energética referente en el sector, siendo una voz autorizada al acumular más de dos décadas de experiencia.

DH Ecoenergías está implantándose en estos momentos en Ávila y Zamora y continúa el desarrollo de una planta en funcionamiento en Palencia donde abastecen del orden de 2.000 viviendas. En la capital abulense esperan que pueda entrar en servicio en dos meses con las primeras pruebas porque «la red tiene cuatro kilómetros conectados, se conectarán ahora 40 o 50 edificios antes de acabar el año» con unas 1.500 viviendas.

El potencial a futuro es de 7.000 viviendas a pleno funcionamiento: «Estos proyectos dado su carácter de infraestructura, y que tienen que abordar muchas calles de la ciudad, y esta es una de las cosas que hay que cuidar mucho, la planificación de las obras, tramo a tramo para tener el menor impacto posible en la ciudadanía, porque siempre las obras, nadie las quiere ni en su propia casa, y en la calle siempre son molestas, para los vehículos, para el aparcamiento, para el comercio, para las personas que tienen ciertas dificultades en la movilidad porque ocasiona algunos problemas», indica López. Mientras que, en Zamora, que también entrará en funcionamiento este año, va algo más demorado. 

Teo López y Juan María Sánchez en la planta de Ávila. DH

Teo López y Juan María Sánchez en la planta de Ávila. DH

MAYOR AGILIDAD

Esa agilidad a la hora de conceder licencias frena la expansión de este tipo de proyectos energéticos, al estar varios pendientes de resolverse como el caso de Burgos, donde dos empresas aspiran a conseguir acometer esta infraestructura donde DH lleva planteando un proyecto casi seis años: «Es muy laborioso desde que comenzamos el primer contacto con un ayuntamiento y estudio de la ciudad hasta que el proyecto es una realidad pueden pasar años por muchos motivos, jurídicos, económicos, administrativos, concesión de licencias... En general los ayuntamientos este tipo de proyectos algunos todavía no lo ven o no se lo han planteado o no saben cómo desarrollarlo. Y claro, ante una situación con esta incertidumbre, pues obviamente todos son demoras», señala Teo López, CEO de DH Ecoenergías.

Además, trabajan no solo en el desarrollo de la red de calor sino con otros objetivos en sus plantas: «Se está haciendo una referencia en las publicaciones de energía, en las publicaciones de arquitectura, como un modelo, como un icono, un paradigma de la nueva sostenibilidad, que, también la central signifique algo, que hay un cambio, siempre han significado algo las arquitecturas en cada época, y estamos volcados en lo que signifique».

UN RECURSO NATURAL

El mayor ejemplo para entender el funcionamiento de una red de calor es conocer el origen del producto: la biomasa. «Mientras vayamos por los montes o los pinares de la comunidad y veamos árboles caídos por el viento o porque han llegado al final de su vida sin ser aprovechados, mientras exista esa materia en el monte que no está valorizada la biomasa debe ser utilizada para generar un valor añadido en el territorio.

La astilla nosotros la obtenemos en el proyecto de Palencia de la limpieza y podas de los montes y pinares más próximos a Palencia. Al final estamos generando un valor en esa España que tanto se menciona porque los montes están en el medio rural, generamos empleo y hacemos un beneficio a los propios montes, es una economía circular de hecho y completa», explica Juan María Sánchez, director de Estrategia y Desarrollo de Negocios de DH Ecoenergías. Esto va hilado a la limpieza de los montes en invierno, que a juicio de Teo López es fundamental «abordar el recurso biomásico de un país y el no tener los montes ordenados en la medida necesaria aprovechando los recursos de proximidad».

PRECIOS FIJOS EN 10 AÑOS

Otro de los atractivos de las redes de calor son los precios con ahorros mínimos del 10 al 20% o más, en comparativa con los precios del gas o combustibles fósiles, que han tenido una escalada de precios recientemente condicionados por la guerra de Ucrania u otros factores que en nuestro caso no deben repercutir al ciudadano. «La ventaja de la biomasa es la estabilidad en todo momento del precio, no viene de lejanos países y tenemos unos ahorros estables que no dependen de cuestiones a veces geopolíticas y que repercuta en una comunidad de vecinos de Zamora por ejemplo», expone Sánchez, indicando que tiene otra serie de beneficios: «En algunos casos las calderas de gas o gasóleo tienen más de 20 años con rendimientos muy bajos frente al sistema de redes de calefacción que suministran directamente el agua caliente a las comunidades con una eficiencia muy alta.

Redes de calor con precios competitivos y estables para 10 o 15 años que es el periodo medio de firma de contratos entre las partes y que generan energía en plantas que funcionan «con una tecnología «de última generación para el control y emisión de humos. La central se instala alejada de la ciudad, en entornos industriales sin causar inconvenientes a los ciudadanos», señala López que pone en valor la economía circular que genera: «Es usar los recursos que tenemos aquí al lado y recuperarlos. Tampoco hay que inventar grandes cosas, ya que estamos calentándonos con recursos naturales como la madera o la leña como se ha hecho a lo largo de los tiempos», concluye con la confianza de que crezca esa fe institucional en estos proyectos sostenibles y de futuro.

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