Diario de Valladolid

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Plantilla infinita para nada en el Real Valladolid

El Real Valladolid es el segundo equipo que más futbolistas ha utilizado esta temporada en Segunda, 38, solo por detrás del Zaragoza, 39 y con descenso incluido

Imágenes que valen una permanencia en en Real Valladolid-Zaragoza.

Imágenes que valen una permanencia en en Real Valladolid-Zaragoza.PHOTOGENIC

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Hacer de la necesidad virtud, eso es de lo que ha tenido que tirar el Real Valladolid esta campaña. Con 38 futbolistas utilizados, es el segundo equipo de Segunda División que más jugadores ha empleado, una cifra que habla por sí sola de las dificultades que ha encontrado el conjunto blanquivioleta a lo largo del curso. Entre lesiones (hasta seis de gravedad: Ohio, Tenés, Bueno, Marcos André, Garriel y Amath) y sanciones que han ido apareciendo en distintos momentos de la temporada, el cuerpo técnico se ha visto obligado a mover constantemente sus piezas para mantener el rumbo. Cuando las desgracias vienen dadas, no queda otra que tirar de fondo de armario, y en muchos tramos de la campaña el Valladolid ha tenido que reinventarse sobre la marcha para competir cada jornada.

A ello también han contribuido las propias limitaciones de la plantilla. La falta de determinadas alternativas en algunas posiciones y la necesidad de encontrar soluciones cuando el rendimiento no acompañaba han provocado una continua búsqueda de fórmulas y variantes. En más de una ocasión, el técnico ha tenido que echar mano de recursos poco habituales, dando entrada a futbolistas que inicialmente contaban con un papel secundario. No es casualidad que solo un equipo haya utilizado más jugadores que el Valladolid: la exigencia de la categoría y las circunstancias han obligado a tocar todas las teclas posibles en un piano poco afinado y en el que solo algunas tenían la sintonía correcta.

Además, de esos 38 futbolistas empleados, ocho han sido canteranos: Hugo San, Galde, Xavi Moreno, Arnu, Jorge Delgado, Brain, Carvajal y Mario Domínguez, una muestra de que la cantera ha vuelto a desempeñar un papel de salvavidas en ciertos momentos con Hugo San como jugador del Promesas con más minutos. La aportación de los jóvenes ha servido para cubrir ausencias y ampliar las opciones disponibles en momentos delicados. En una temporada marcada por la necesidad de recurrir a múltiples soluciones, la aportación de los jugadores formados en casa ha sido un apoyo valioso para sostener al equipo.

De esos, ocho han sido vallisoletanos y solo 10 han disputado más de 2.000 minutos esta campaña: Guilherme, Alejo, Tomeo, Torres, Juric, Ponceau, Chuki, Peter, Latasa y Biuk. Curiosamente, en comparación con el resto de equipos de la categoría, los descendidos y Zaragoza (39), Granada (36), Huesca (35), Mirandés (34), Cultural (33) y Cádiz (32). La diferencia es que, en el caso blanquivioleta, esta elevada cifra responde tanto a una sucesión de contratiempos físicos como a la búsqueda permanente de soluciones para mantener la competitividad en una campaña de excesivo sufrimiento.

En definitiva, los 38 futbolistas utilizados a lo largo de la temporada son el mejor reflejo de un curso marcado por la improvisación y la búsqueda constante de soluciones a los errores. Lejos de responder a una estrategia planificada, gran parte de esos cambios llegaron obligados por las lesiones, las sanciones y los problemas de rendimiento que fueron apareciendo durante el año. Muchos de los jugadores que fueron entrando en escena actuaron más como parches para cubrir urgencias concretas que como alternativas capaces de consolidarse en el equipo. 

La elevada cifra de futbolistas empleados evidencia las dificultades que tuvo el Valladolid para encontrar estabilidad, continuidad y una identidad reconocible sobre el césped. Un síntoma más de una temporada para olvidar en la que prácticamente ninguna pieza terminó de encajar como se esperaba.

Todo atado con Dani Pérez

Sin anuncios oficiales, pero con los deberes más que hechos tras el final de temporada. De Rooij y Barberá estuvieron en Valladolid la pasada semana para realizarse las fotos oficiales antes de marcharse de vacaciones y también fue el turno de Dani Pérez. El joven mediocentro de 20 años pasó el reconocimiento médico en Valladolid y dejó todo atado para que con la vuelta del equipo al trabajo el 6 de julio pueda ser uno más y presentado como blanquivioleta.

Firmará un contrato por tres temporadas, hasta junio de 2029, y el Real Betis se reserva un derecho de recompra conservando parte de sus derechos. Las cantidades de esta operación serían de entre cinco y ocho millones de euros en función de los objetivos que cumpla en el conjunto pucelano. Además, la entidad verdiblanca cobraría un 20% en caso de que el Valladolid traspasar al joven centrocampista a otro club en un futuro.
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